"Giuseppe Caputo escribe sobre los vínculos más íntimos y las soledades urbanas como un aventurero en nuevos mundos, en busca deun lenguaje propio para narrar el presente. Es un poeta y un narrador de la ternura y la lo admiro profundamente". Mariana Enrique
En Barranquilla, un niño es partido en dos por su abuela. "Un lado de tu cara es elegante y el otro es vulgar", le dice ante el espejo, mientras traza una línea desde la frente hasta la boca, lanzando una suerte de hechizo social. Aunque ella, a toda costa, intenta que el lado "distinguido" del niño reluzca, la casa se sume en una bancarrota que provoca el quiebre mental del padre y que revela, de maneras insospechadas e hilarantes, esa procedencia plebe que la abuela insiste en ocultar.
La frontera encantada es la historia de la vida que sigue a ese suceso fundacional. Es la indagación profunda, descarnada y entrañable de los meandros que recorre el narrador mientras el hechizo crece y se manifiesta en el amor, el sexo y la amistad. Y es, sobre todo, el recuento del enorme esfuerzo que hace por recomponer la libertad y el amparo a través del gozo del cuerpo. A la manera de unas "mil y una noches costeñas", esta novela oscila con delicadeza entre la narrativa, el ensayo, el archivo y la fantasía. Como un largo cuento de hadas, condensa la propuesta estética y política de un autor extraordinario.
Giuseppe Caputo was born in Barranquilla, Colombia, in 1982. He studied creative writing at New York University and at the University of Iowa. Also at Iowa, he specialised in queer and gender studies. An Orphan World is his début novel, and earned Caputo a place as part of the 2017 Hay Festival’s Bogotá 39 list of best Latin American writers under 40. He is also the author of several books of poems including Garden of Meat, The Cage Man and Jesus’ Nativities, and of a second novel which remains unpublished to date. He is a contributor to Arcadia magazine and El Tiempo newspaper. After being Cultural Director of the Bogotá International Book Festival for many years, Caputo now teaches creative writing at the Instituto Caro Cuervo in Bogotá.
El libro es muy bello. Todo el tiempo enuncia distintas fronteras y divide el mundo, para todo el tiempo también transgredir esas fronteras y unir el mundo. Son bellos los saltos del tiempo, las muertes y la persistencia de los muertos en el pasado. Es bella la imaginería y la fantasía que se tejen en la realidad —porque esa también es una frontera artificiosa— y que la constituyen.
Para que no se me olvide en el futuro, de qué va este libro: va de sexo anal y de las mirlas, de la cara partida, la flor de espejo, la visión más bella y más terrible, el Sebastián ensangrentado de los mangos, la locura y el puente entre Colombia e Italia, el desmadre.
Es una lástima que el libro no tenga el reconocimiento que sin duda merece, sino que solo se quede en ese punto fronterizo en el que el conservadurismo que critica no permita a muchos adentrarse a esta constante reflexión de la mirada del otro, de cómo nos parten en dos y asimismo nos autopartimos sin poder escapar de ese punto social que nos hace cargar el mundo sobre los hombros, un mundo llamado vida. Me adentré en la lectura realmente no esperando mucho, pero es indudablemente un libro muy evocativo, cálido, crítico, severo y maravilloso; ese giro fantástico que se nos anuncia desde el inicio, la sátira al sexo, a las relaciones, al barrio, al trabajo, siendo el sexo el punto de escape del cansancio, de los recuerdos, del tormento, siendo este la liberación última. Este libro retrata lo que es ser una persona queer en una sociedad que mayormente no está abierta a la mariconería, sino que te oprimen esperando que vivas la vida como ellos desean y no como tú en tu irreductible singuralidad anhelas vivir. En fin, me reí mucho con el libro porque todo me era familiar, pero asimismo adolecí en otras partes; es una grata sorpresa, una sorprendente lectura. (Aunque hay cosas que sentí muy abruptas y que sin más se dejan de lado, además del final que aunque bastante bueno, no sé, quizá porque no quería que acabara lo sentí tan pronto) jeje, en fin.
Un libro que combina política, vivencias homosexuales masculinas y pensamientos filosóficos. Una historia muy necesaria para darle visibilidad a los temas que mencioné antes. Pero debo admitir que el autor se vuelve repetitivo por momentos hasta el punto de hartar (sea en el tema o en una idea), como me pasó en "Un mundo huérfano". Sin embargo, destaco la apuesta arriesgada del autor que, al final, me hizo limar un poco las asperezas que me dejó algunas partes.
Creo que es el mejor libro que leí en el año. Una historia "interseccional". Toca muchos temas pero no queda nada colgado, logra relacionar todo con una escritura muy bella, incluso acompañada de ilustraciones. Habla de vínculos familiares, salud mental, homosexualidad, migración, discriminación, el valor de la amistad... En fin, sobre identidad y deseo. Me voy con muchas frases marcadas y ganas de leer más cosas de este autor.
Este libro es profundamente conmovedor. Creo que, inevitablemente, a pesar de que mi vida sea bastante distinta de la del autor, hay una universalidad tanto en la experiencia homosexual como en la experiencia proletaria que atraviesa todo el texto.
Sin embargo, el libro presenta un pequeño límite: cuando Caputo habla del deseo y del miedo, su escritura es profundamente política y muy potente; pero cuando aborda la política de forma explícita, su discurso resulta a veces un poco cliché.
A partir de un cuerpo migrante y sus afectuosidades, el narrador traza un recorrido erótico de Barranquilla hacia Bogotá (Sur América) y de allí a Iowa (Norte América) aferrándose a su propia historia familiar como eje de (des)equilibrio emocional para explorar las complejidades de crecer en Barranquilla antes y después de declarar su homosexualidad. El relato es profundamente afectivo, conflictivo y pertinaz al fluctuar entre la migración paterna -proveniente de Italia después de la Segunda Guerra Mundial-, el itinerario materno (incluido el de la abuela), la migración propia -hacia los Estados Unidos- y la bancarrota familiar, en una superposición de actos que acarrean dolor, incertidumbres y recorridos más allá del espectro político y geográfico. Es, en efecto, una profunda exploración por las carencias (afectivas y financieras) articuladas a cambios políticos y geográficos hasta desentrañar una versión múltiple de sí mismo. Es el narrador recorriéndose bellamente para no caer en anquilosamientos ni perder el tremendo sentido del humor ante situaciones caseras inauditas que involucran, cómo no, la escatología familiar y la paródica necesidad de encajar en un espacio social solidificado en dinero ausente, propio o ajeno.
Autobiografía, novelada, supongo, con fuertes dosis de ensayo sobre las relaciones filiales desde la perspectiva queer. Por fortuna, el autor no hace uso de citas bibliográficas para sentenciar desde su saber y entender acerca del tema que lo ocupa: la continua escisión del alma humana… La otra gran protagonista es Barranquilla, pareciera que sus nativos no pudiesen nunca escapar, ni habiendo escapado, del influjo y la mirada escrutadora de la ciudad. Condenados, entonces, a vivir soportando siempre ese peso sobre sus hombros.
Las multitudes contenidas en este relato son desde sublimes, estremecedoras, hasta avasallantes y cualquier adjetivo que lo ensanche. Una historia queer pero no menos humana. La estética es tan exagerada como la Costa, llena de superlativos que se me son tan familiares como el discurso de Caputo. Poética y llena de imágenes para serle fiel a una tradición nacional siempre transgrediendo desde algún lugar, visible y sin pedir disculpas.
She’s cute! El principio me envolvió completamente. La forma en la cual Caputo describe su infancia es tan tangible que me hizo devolverme a la mía también. Debo admitir que el ritmo que me enganchó al principio se vuelve empalagoso. En general es bello: bien bien marica y personal.
“Esa noche, en un lugar que parecía el universo - por las luces que, arrítmicamente, unas sobre otras, atiborraban la oscuridad de un nacimiento que siempre seguía naciendo más, temblando, refulgiendo de historia sin dejar de nacer - , yo me olvidé incluso -¿cómo decirlo? - del extenuante esfuerzo que había implicado para mí aprender a desear otra vez, con toda el alma, una alegría absolutamente física”.
me gustó mucho la premisa inicial, esto de que la abuela le dibuje una frontera en la cara. Y esto que parece como un bautizo marcará tanto el relato de la infancia, bien pegado a la idea más concreta de esa frontera, hasta el desarrollo adulto del personaje, hasta medio que superar esa frontera: un tránsito y unas reflexiones muy bonitas. El relato de la infancia, además, me sacó muchísimas carcajadas, junto con estimular bastante mi curiosidad por distintas palabras de la jerga paisa. A pesar de ello, sentí que al final la fuerza del relato se tiende a caer, quizás por insistir bastante en demostrarnos el modo en que el narrador supera la borrosidad en su manera de ser a través de su sexualidad. En fin, devoré este libro que compré una tarde mientras seguía mi obsesión por los muros y las fronteras.
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Me gustó bastante, la metáfora de la cara partida me pareció muy acetada también, creo que juega muy bien con las imágenes y con el mensaje político del libro. Honestamente creo que me gustó más la primera mitad del libro que la segunda, la infancia y la relación con la familia me pareció bastante poderosa al inicio del libro que cuando se pasó a la segunda mitad siento que el autor aflojó un poco. Aún así me pareció un excelente libro.
Lo único que me pareció un poco desconcertante fue el final, me pareció un poco abrupto. Cuando terminé de leer el libro me quedé mirando a la pared preguntándome si en serio ya había terminado, si lo sentí un poquito forzado, pero reitero, me gustó mucho esta novela.
Después de leer la mala costumbre y el movimiento de la crisálida, llegué a la Frontera Encantada de Caputo. Un texto que inicia con un párrafo que te engancha hasta el final, acompañado de la jerga de la costa caribe y su idiosincrasia recorre la vida de un peldao en Barranquilla. Todo el relato, después de pensarlo, se atraviesan las fronteras que tenemos a lo largo de la vida. Caputo hace un master piece de este obra, resaltando tonos alegres y oscuros pero con una excelente escritura.
honestamente, no se por que a este libro no se le ha dado tanto bombo y platillo en mi ciudad, Barranquilla, como el que debería tener. Es una narración muy íntima, que desde la memoria relata las profundas heridas sociales que han marcado al protagonista, desde las clases sociales hasta la sexualidad. Lo que más me gustó de este libro es que propone nuevas formas de conceder las relaciones sociales y familiares, desprendernos a un nivel personal de etiquetas como "hijo", "madre", etc. Este libro es un reclamo hacia una nueva identidad
Es una narración estremecedora; con un estilo claro y conciso de escritura, que hace ameno el proceso de lectura. Permite conocer en primera persona, a través del protagonista, escenarios tan polémicos como el mundo gay, y el de la sociedad barranquillera. Aunque hay narraciones muy crudas, supondría uno más de lo necesario; tal vez sea precisamente esto lo que hace que sea extraordinario y revelador
Fascinante! Aún sigo procesando esta lectura tan divertida y escatológica. ¿La reflexión de borde me hizo preguntarme si transgredir un límite es, en sí mismo, un acto emancipador? Lo disfruté mucho, me incomodó también. Hablé con mis amigas de esta pieza y generó debate, lo cual es excelente!
¡También me pregunto si es posible imaginarnos más allá de las categorías de opresor y oprimido! No tengo la respuesta, me encantaría saber qué piensa Caputo
Es la primera vez que leo Literatura contemporánea así que me costó mucho agarrarle el ritmo al libro pero por algo se empieza jejeje
Tuvo partes muy interesantes y frases que me gustaron mucho, pero hubo otras en las quede muy wtf🧐🤨 y el final siento que fue muy raro y que no iba del todo con la historia, no se que se fumo el autor al final pero que me regale un poco.
La frontera es múltiple, es personal y es ficticia, es de clase, es de realidad y de fantasía, es personal y política, es física y metafísica. Giuseppe se mueve entre estas fronteras para esta historia maravillosa.
Creo que es un bello esfuerzo para hablar del deseo (no solo cuir) y de las subjetividades fronterizas. Tal vez, mi única crítica es que aborda muchos temas a la vez, que se abren y abren como puertas.
De la barahunda sexual de la novela y especialmente de su segunda mitad se rescata una disección precisa y valerosa, sin dejar de ser divertida, de la sociedad barranquillera y sus vericuetos que desnuda sus complejidades y sus facetas oscuras, sus esciciones y su alma caribe.
Caputo es magistral con los límites y sobre todo, en transgredirlos. Qué importante es hablar de las heridas y del proceso para sanarlas. Es disruptivo, intenso, real, imaginario, humano y hermoso.
Desde que abrió con el epígrafe de El Vizconde Demediado me mató.
Es como un chisme muy largo, contado profesionalmente. A veces da risa, a veces da tristeza, pero, sobre todo, me hizo sentir y escarbar un par de dolores que no había podido describir, y eso me hizo cerrar el libro con una sonrisa.
También tengo que destacar que ese cambio de registro, hacia el final del libro, me pareció maravilloso. Después de venir de una historia cargada de cosas, entramos en un mundo abiertamente fantástico. Me encantó. La cereza del pastel.