He devorado este libro y me he sentido culpable al hacerlo porque narra algo tan desagradable, injusto y violento que me daban hasta asco mis ganas de leer.
He pensado mucho sobre esa sensación de querer pasar las páginas a toda velocidad y mi conclusión es que simplemente quería llegar al final porque intuía que es cuando la cosa mejoraba, donde aparecía un poquito de luz y tranquilidad.
Ojalá Gemma nunca hubiera tenido que escribir este libro, pero como ella dice al final, ojalá le sirva a todas las que hayan vivido algo parecido. Ojalá le sirva a ella como venganza, como la oportunidad de tener el control del relato y señalar una a una todas las violencias que vivió y apuntar directamente al responsable de ellas y borrar cualquier atisbo de culpa que pudiera quedarle.
Es un libro duro, escrito con sencillez y transparencia, que pone sobre la mesa el deseo pedófilo de algunos adultos, sus justificaciones, su abuso de poder, su forma de encubrir o disimular el daño intentando volver loca a una niña y reventándola de pena.
Creo que refleja muy bien el daño que hacen el amor romántico y la socialización de género, también las representaciones culturales que romantizan las relaciones profesor-alumna. Me he sentido reflejada en esa admiración profunda por un profesor, en ese deseo de intimidad, supongo que yo tuve la suerte de que él fuera un tipo decente.
A pesar de todo, una termina la lectura celebrando esa casa que Gemma ha podido construir después de todas las cosas malas que le hicieron. Vivan las amigas, las que escuchan, las que se enrabietan contigo, las amigas que ponen el discurso y el cuerpo como refugio cuando una está perdida.
Son muchas más las cosas buenas que llegaron después de ti.
Me quedo con la valentía que conlleva escribir un libro tan honesto y tan real. Gracias a Gemma por contar su historia, que espero abra la puerta para que hablen muchas más.
Me he leído el libro prácticamente de una sentada. Me he sentido como me sentí leyendo Lolita (aunque obviamente Lolita fue horrible y no pude ni terminarlo a pesar de que ya casi estaba por acabarlo): completamente asqueada.
He odiado tremendamente al susodicho. Me consumía la ira. No podía parar de leer porque solo quería llegar a la parte en la que Gemma se libraba de tremendo pedófilo.
El maltrato psicológico da miedo desde el minuto uno. Difícil de detectar por una mujer adulta, ya que todas estamos marcadas por la socialización de género y los mitos del amor romántico, pero me parece utópico que una adolescente lo leyese fácilmente.
Me he acordado de las series de mi adolescencia: física o química (liándose con profes), los hombres de Paco (ahora la historia de Lucas y Sara me daría asco, en aquel momento me atravesaba el pecho), de los Serrano (Marcos liándose con una profesora)…. Y he sentido repelus. ¿Cómo no van a suceder estas cosas en una sociedad que permite eso y que a día de hoy no se ha volcado en prevenir estas situaciones? (O prácticamente no ha hecho nada, porque seguimos leyendo mensajes romantizables sobre la diferencia de edad en el amor).
En un momento Gemma en el libro decía algo así como: “ahora tengo 20 años y soy la adulta que debía estar contigo”. NO, una mujer de 20 años y un tío de 36 es una atrocidad. Es una barbaridad. Es una diferencia abismal y sigue existiendo una alta probabilidad de que abuse de su poder.
Estoy un poco cansada de que normalicemos esta diferencia de edad y más en edades tan dispares en lo que etapa evolutiva refiere.
Ojalá Gemma no hayas tenido que escribir esto. Ojalá tu novela sirva para hacernos pensar en los mensajes que como sociedad lanzamos 💔
PD: casi estampo el libro cuando la primera psicóloga ha dicho que lo que le pasaba es que estaba aburrida.
Uno de esos libros que desearías que jamás hubieran tenido que ser escritos pero, a su vez, que es necesario que existan. Y, además, escrito de una manera que engancha y te atrapa en la historia.
Desgarrador. Podría decir mil cosas sobre este libro, pero todas confluyen en lo mismo: desgarrador. Sigo enfadado desde que lo terminé y seguiré enfadado probablemente el resto del día. Solo me consuela pensar que, de todas las buenas decisiones tomadas en la elaboración de este libro (el estilo, la estructura, la segunda persona...), la más importante y valiente es haberlo publicado. Gracias por compartir esta historia.