1799, Madrid. Francisco de Goya y Lucientes, pintor de cámara del rey, anuncia la puesta en venta de un lujoso libro de estampas titulado los Caprichos. Aunque las ventas son un éxito, dos semanas después de publicarlo, Goya lo retira del mercado. Durante los meses siguientes su escandaloso contenido comienza a correr como la pólvora. ¿Por qué Goya esconde su obra más personal? ¿De qué tiene miedo?
Es entonces cuando la joven Angélica Díez llega junto a su padre a Madrid para empezar una nueva vida. La capital se ha convertido en un lugar de contrastes, donde convergen las ideas ilustradas que se propagan por Europa e instituciones como la Santa Inquisición, que se resiste a morir.
Para darse a conocer en la sociedad madrileña, Angélica acude a Goya y le pide un retrato. Sin embargo, la joven ignora que este los unirá en una peligrosa trama relacionada con la Inquisición, los Caprichos y un rumor que podría acabar con el maestro: se dice que Goya ha pintado a una mujer al desnudo.
Mientras la Inquisición intenta juzgar al pintor como un último golpe de efecto para mostrar su poder, Angélica descubrirá algo que Goya siempre supo… No hay arma más afilada que el arte para cambiar la Historia.
Luis Manuel Zueco Jiménez (Borja, Zaragoza, 2 de julio de 1979) es un novelista, historiador, investigador y fotógrafo español. Además, es vicepresidente de la Asociación de Amigos de los Castillos de Aragón) y Director del hotel con encanto Castillo de Grisel y copartícipe de la restauración del Castillo-Palacio de Bulbuente
Vuelve Luis Zueco y lo hace con una novela diferente, de un episodio de la historia poco conocido y explorado, el juicio de la Inquisición contra Francisco de Goya. Ambientado en Madrid en los años 1799. Todo comienza cuando Goya publica “Los Caprichos”, un libro con una serie de estampas donde el propio Goya denuncia abusos de poder, corrupción, desigualdades, y como a la Inquisición eso no le gusta, Goya retira el libro a los pocos días de estar en el mercado. Por otro lado tenemos a Angelica y a su padre, que llegan a España en busca de una vida mejor, y que se verán muy unidos a Goya sin quererlo, algo que les meterá en una red de persecuciones, secretos, arte, peligro… Zueco construye varias tramas en las que combina conspiraciones, persecuciones, mucha tensión política, mentiras, amor… Uno de los grandes temas que aborda el autor en la novela es como el arte puede cambiar la historia, y lo hace a través de “Los Caprichos”, algo que me ha parecido super interesante. Ese choque entre la Inquisición frente al gran genio muestra como poco a poco Europa empieza a cambiar. Destaco a muchísimos personajes que me han parecido muy carismáticos, especialmente Goya, que se muestra muy humano, complejo, valiente, pero también con sus debilidades. Con una prosa clara, fluida, ágil y capítulos cortos que se devoran, la novela mantiene el interés en todo momento. La gran documentación es un punto que valoro muchísimo, y así lo demuestra en el final de libro, añadiendo notas que completan la historia. Un autor que para mi siempre es seguro y no puedo hacer mas que recomendar.
La figura de Francisco de Goya siempre me ha llamado especialmente la atención. Más allá del artista, siempre he sentido curiosidad por la persona que se escondía detrás de sus cuadros y grabados, por ese hombre complejo y lleno de contradicciones que fue capaz de reflejar como pocos las luces y sombras de su época. En ‘El juicio’, Luis Zueco toma uno de los episodios más enigmáticos de su vida para construir una novela histórica que combina misterio, conspiraciones y una cuidada recreación de la España de finales del siglo XVIII.
En el Madrid de 1799, Francisco de Goya publica Los Caprichos, una serie de estampas que pronto se convierten en un éxito de ventas. Sin embargo, apenas dos semanas después decide retirarlas de la circulación, un gesto que despierta sospechas y alimenta todo tipo de rumores. En paralelo, Angélica Díez llega a la capital junto a su padre y entra en contacto con el pintor, quedando atrapada en una red de intrigas, habladurías y persecuciones que la sitúan en el punto de mira de la Inquisición.
La acción nos sitúa en el Madrid de finales del siglo XVIII, un momento de tensión entre las ideas ilustradas y unas estructuras tradicionales que aún se resisten a desaparecer. En este contexto, Los Caprichos, una serie de grabados que diseccionan sin concesiones los defectos, miedos y supersticiones de la sociedad española, generan un fuerte impacto por su tono crítico y su carga simbólica. Estas imágenes, tan atrevidas como incómodas, provocan un escándalo y llaman la atención de la Inquisición, que ve en ellas una amenaza al orden establecido.
El misterio que rodea al expediente inquisitorial de Goya sirve como punto de partida para que Zueco construya una trama de ficción en la que se entrelazan intrigas, maniobras políticas y secretos vinculados a la enigmática Maja desnuda. El resultado es un relato que avanza con ritmo constante y que consigue transformar un episodio poco conocido en una historia cargada de suspense.
El gran protagonista es, naturalmente, Francisco de Goya. El autor no lo presenta únicamente como un artista excepcional, sino también como un hombre marcado por la sordera y por sus inquietudes personales, consciente de los riesgos que implica utilizar el arte como forma de denuncia. Este retrato combina talento y vulnerabilidad, ofreciendo una visión compleja del pintor en la que conviven el creador brillante y el individuo sometido a sus propias circunstancias.
Junto a él aparece Angélica Díez, una joven que llega a Madrid para empezar una nueva vida y cuya existencia cambiará al cruzarse con la del pintor. A través de ella, el lector se adentra en la sociedad madrileña y contempla de cerca las intrigas que se desarrollan tanto en los ambientes más modestos como en los salones frecuentados por nobles y políticos. Su presencia aporta una mirada diferente y sirve como nexo entre la dimensión más humana del relato y los acontecimientos históricos.
Uno de los aspectos más destacados de la novela es la ambientación. Zueco reconstruye con detalle el Madrid de Carlos IV, desde los palacios y las residencias aristocráticas hasta las calles más humildes y los círculos intelectuales. El contexto histórico se integra con fluidez en la narración y permite al lector sumergirse en una sociedad marcada por los cambios y las tensiones de la época. La Inquisición, aunque ya lejos de sus tiempos de mayor influencia, aparece como una institución empeñada en conservar su poder mediante la persecución y el miedo.
‘El juicio’ aborda la relación entre el arte y el poder, mostrando hasta qué punto una obra puede convertirse en una herramienta de denuncia y cómo las instituciones reaccionan cuando se sienten cuestionadas. La censura, la hipocresía social o la fragilidad de la libertad individual son temas que recorren toda la narración como ejes fundamentales del conflicto.
El estilo de Zueco se caracteriza por una narración eficaz, que integra la reconstrucción histórica dentro de una estructura de suspense bien dosificada. La prosa, muy visual, se apoya en descripciones precisas y en una progresión constante de los acontecimientos, mientras que la sólida documentación no solo aporta verosimilitud, sino que sostiene el suspense y refuerza una sensación permanente de amenaza a lo largo del relato.
Con una combinación muy equilibrada entre documentación histórica e intriga, ‘El juicio’ convierte a Goya en el centro de una historia donde el arte, la política y la censura chocan constantemente, recordando que, a veces, una imagen puede resultar mucho más peligrosa que cualquier discurso. Una obra que confirma, una vez más, por qué Luis Zueco se ha consolidado como uno de los grandes referentes de la novela histórica en nuestro país.
Estamos en Madrid, 1799. El pintor Francisco de Goya acaba de publicar su nuevo libro de estampas, Los Caprichos, con esa mirada afilada y crítica que caracteriza al pintor, pero dos semanas después…Lo retira misteriosamente del mercado. ¿Por qué? ¿Qué secreto esconde? Por otro lado entra en escena Angélica Díez, una chica joven recién llegada a la capital con su padre, con ganas de empezar de cero y hacerse un hueco social. Para eso, va a pedirle a Goya un retrato. Su idea es simple, pero lo que no sabe es que eso la va a meter de lleno en una red de rumores, acusaciones y tensiones que van mucho más allá de un simple lienzo. Porque aquí no solo hay pinceles y colores: también hay inquisidores. La Santa Inquisición quiere usar todo este escándalo como una forma de demostrar que todavía manda… y el arte de Goya, con su ironía brutal, se convierte en un arma peligrosa. Que puedo decir de lo bien que me lo he pasado leyendo este libro, Luis ha sabido reunir en casi 700 páginas conspiraciones, tensiones culturales, personajes con secretos, y ese choque entre nuevas ideas ilustradas que vienen de Europa y una institución como la Inquisición que todavía piensa que todo lo puede controlar. Una ambientación de Madrid de finales del siglo XVIII que está retratado con detalle y con una documentación introducida magistralmente para hacer una lectura dinámica, con ritmo y tensión. En conclusión, un libro que funciona tanto como recreación de un episodio poco explorado de la vida de Goya como reflexión sobre la censura y la libertad artística, temas que, aunque situados en el siglo XVIII, siguen resonando hoy.
Hay títulos que simplemente identifican una historia y otros que, una vez terminada la lectura, revelan un significado mucho más profundo. Creo que eso es precisamente lo que ocurre con El juicio. En un primer momento, el lector puede pensar que el juicio al que alude el título es únicamente el proceso que la Inquisición abre contra Francisco de Goya a raíz de la publicación de Los Caprichos. Y, efectivamente, ese conflicto constituye el motor inicial de la trama. Sin embargo, conforme avanzamos en la novela, descubrimos que Luis Zueco está planteando algo mucho más interesante.
Porque, en realidad, la obra está construida sobre una inversión de perspectivas. Aunque aparentemente es la Inquisición quien juzga a Goya, la sensación que termina imponiéndose es justamente la contraria: es Goya quien juzga a la sociedad de su tiempo. Lo hace a través de su arte, de sus grabados y de una mirada crítica que se niega a aceptar la realidad tal como le viene dada. Los verdaderos acusados no son tanto el pintor y su obra como las supersticiones, las hipocresías, los abusos de poder, la ignorancia y las contradicciones de una época que se resiste a cambiar.
Los Caprichos constituyen el primer gran peligro para Goya y el eje sobre el que comienza a girar toda la narración. Sus grabados ponen ante los ojos de los españoles un espejo incómodo, una representación satírica y despiadada de los vicios de la sociedad. No es extraño que una institución como la Inquisición los considere una amenaza. Pero cuando el lector piensa que la novela va a centrarse exclusivamente en ese conflicto, aparece en escena Angélica, una joven llegada de América cuya vida terminará entrelazándose con la del pintor y con algunos de los secretos mejor guardados de la corte.
Angélica es mucho más que una simple protagonista. A través de ella se articula buena parte de la aventura, de la investigación y de la tensión narrativa de la novela. Su búsqueda de un ejemplar de Los Caprichos para negociar con la Inquisición la sitúa en el centro de una trama llena de conspiraciones, persecuciones y peligros. Además, su historia personal acaba conectando con otro de los grandes escándalos asociados al nombre de Goya.
Porque si para la Inquisición ya resultaba inquietante que un artista se atreviera a cuestionar los cimientos morales y sociales de su tiempo, había algo que podía resultar todavía más provocador: la representación del desnudo femenino. Todos conocemos la polémica que rodeó a La maja desnuda, una obra que desafió las convenciones morales de su época y que acabaría formando parte de las acusaciones contra el pintor. Luis Zueco incorpora este elemento con gran habilidad, convirtiendo la relación de Angélica con ese cuadro en otro de los grandes ejes argumentales de la novela.
De esta forma, la historia acaba moviéndose entre dos obras fundamentales de Goya. Por un lado, Los Caprichos, que representan la crítica intelectual y moral a la sociedad de su tiempo. Por otro, La maja desnuda, símbolo de una libertad artística que desafía los límites impuestos por el poder y la moral dominante. Ambas obras dialogan entre sí y ayudan a comprender por qué Goya resultaba tan incómodo para quienes pretendían controlar no solo las acciones de las personas, sino también sus pensamientos y su manera de mirar el mundo.
Uno de los aspectos que más me han gustado de la novela es precisamente la reflexión que plantea sobre la función del arte. Frente a una concepción puramente estética o decorativa, Zueco nos presenta a un Goya convencido de que el artista tiene una responsabilidad con su tiempo. Las artes aparecen aquí como la forma más sincera que tiene el ser humano de acercarse a la verdad. No copian lo que ven, lo revelan. No adornan la realidad, la iluminan. Nacen allí donde termina el miedo a decir lo que otros callan y donde empieza la necesidad de mostrar aquello que muchos no quieren ver.
Y ese es precisamente el papel que se le asigna a Goya en esta novela. No aparece únicamente como un pintor genial, sino como alguien capaz de observar su mundo con una lucidez incómoda para los poderosos. Sus grabados no son simples imágenes bellamente ejecutadas; son juicios visuales sobre la realidad que le rodea. A través de ellos denuncia supersticiones, abusos, hipocresías y contradicciones, convirtiendo el arte en una forma de resistencia frente a quienes pretenden imponer una única visión del mundo.
Además, Luis Zueco consigue que el lector comprenda no solo el mensaje de esas obras, sino también el extraordinario trabajo técnico que había detrás de ellas. Las explicaciones sobre los procesos de grabado, especialmente el aguafuerte y la aguatinta, están perfectamente integradas en la narración. Lejos de resultar pesadas, ayudan a entender cómo Goya construía sus imágenes y cómo la técnica estaba siempre al servicio de una idea. Cada línea, cada sombra y cada contraste contribuían a reforzar una determinada mirada sobre la realidad.
Junto a todo ello encontramos también una interesante trama sentimental. La historia de amor de Angélica acaba transformándose en un triángulo amoroso que aporta una notable carga emocional a la novela. La joven se verá dividida entre dos hombres muy distintos: por un lado, la apostura y la valentía de un soldado; por otro, la inteligencia, la sensibilidad y el espíritu crítico de un joven periodista. Una elección que, más allá del romance, refleja también dos formas diferentes de entender la vida en una época de profundos cambios.
Y si la novela funciona tan bien es porque todo esto se desarrolla sobre un fondo histórico extraordinariamente rico. Por sus páginas desfilan figuras como Godoy, personajes de la corte y protagonistas de una España que se encuentra en una encrucijada histórica. La acción transcurre en esos años finales del siglo XVIII y comienzos del XIX en los que la influencia de Francia se hace cada vez más evidente. Son los tiempos de la Guerra de las Naranjas y de las grandes transformaciones que están sacudiendo Europa.
Resulta especialmente interesante observar cómo muchos españoles contemplaban entonces a la Francia revolucionaria y napoleónica con una mezcla de admiración y esperanza. Francia parecía representar la modernidad, el progreso y la superación de estructuras políticas que comenzaban a mostrar claros signos de agotamiento. Sin embargo, el lector sabe que tras esas promesas se escondía una realidad mucho más compleja.
La novela se sitúa precisamente en esos años previos a la Guerra de la Independencia, cuando todavía muchos creen que la influencia francesa puede traer prosperidad y reformas. Pero la Historia demostraría que, bajo el pretexto de modernizar España, el Imperio napoleónico acabaría ocupando el país, saqueando sus recursos y subordinando sus intereses a los de Francia. Esa contradicción entre los ideales proclamados y los hechos consumados planea constantemente sobre la novela y aporta una reflexión histórica muy sugerente.
Y quizá ahí encontremos otro de los grandes temas del libro. Igual que Goya intenta mirar más allá de las apariencias para mostrar la verdadera naturaleza de su tiempo, el lector también está invitado a desconfiar de los discursos oficiales y a preguntarse qué se oculta detrás de ellos. La Historia está llena de proyectos que se presentan como liberadores y terminan convirtiéndose en nuevas formas de dominación. Por eso el arte resulta tan necesario: porque ayuda a distinguir la realidad de la propaganda y a iluminar aquello que el poder preferiría mantener en la sombra.
Al cerrar la novela comprendemos que el verdadero juicio nunca fue el que la Inquisición intentó celebrar contra Goya. El auténtico juicio es el que Goya realiza sobre la sociedad que le tocó vivir a través de sus grabados, de sus pinturas y de su mirada crítica. Un juicio ejercido con pinceles, buriles y planchas de grabado; un juicio que no condena personas concretas, sino prejuicios, abusos y falsedades. Y es precisamente esa capacidad para convertir el arte en una forma de conocimiento y de crítica lo que hace que Goya siga siendo tan moderno más de dos siglos después y que esta novela de Luis Zueco resulte tan interesante para el lector actual.
Maravillosa novela que nos recrea la vida del pintor Francisco de Goya, en el Madrid de finales del siglo XVIII su vida, su talento, que lo llevó a ser pintor de cámara de Carlos IV y su obra "sus caprichos" que lo pusieron en el punto de mira de la Santa Inquisición
Un trabajo de documentación maravilloso y realmente didáctico en donde encontramos biografía del artista, sus cuadros más emblemáticos, por qué y para quienes se hicieron y de donde y como surgieron sus enigmáticas "majas", además de típicos lugares madrileños, el porqué de sus nombres, fiestas y tradiciones, ilustrados de la época, pintorescas reuniones y todo con una prosa fluida, divertida y siempre interesante
Sobre este panorama la intriga y el misterio se dan la mano para desentrañar todo un proceso en el que se vio involucrado el artista
El epílogo y las notas finales del autor cierran con broche de oro toda la trama
Este es uno de esos libros que hablan de la importancia del arte en la historia. Se nota la investigación que hay detrás de esta novela, que al leerla literalmente te sientes en el Madrid de aquella época.
Y la representación del arte es espectacular. Creo que impacta más por el hecho que he tenido la oportunidad de ver muchas de las obras de Goya, incluyendo Las Majas, que las representa Angélica. Además, nuestra protagonista plasma dos Españas. El final me dejó con ganas de leer un segundo libro del autor.
Lo único que si lo sentí lento por veces pero aparte se eso la forma de narrar del autor y el libro me fascinaron.
Novela interesante que nos narra las intrigas de la Inquisición contra el poder establecido en los inicios del siglo XIX en España, sobre todo persiguiendo a Goya. Luis Zueco consigue mantenerte muy atento a los acontecimientos en España prenapolenica a través de pocos personajes que encajan en la sociedad de la época, mostrando las costumbres de las clases más poderosas y las intrigas que entre ellas se generaron. Buen trabajo de documentación de Zueco. En momentos me ha recordado El castillo, para mi una de las mejores obras del autor. Muy recomendable.
Buah me ha encantado TODO!!! Lo voy ha recomendar siempre sjsjjs que viaje tan intenso. Goya y una de sus obras está en el punto de mira de la inquisición que quiere su cabeza como ejemplo. Reuniones entre nobles, la monarquía por medio y una mujer que llega de las americas con su padre que sin un daño colateral de la inquisición! Que puede suceder? Todo! Un Trilher histórico con algunas informaciones reales pero una trama ficticia y adictiva.
Madre mía, qué libro... Lo primero que tengo que mencionar - antes de entrar en la propia novela - es que la labor de documentación que ha hecho el autor para relatar la historia es sublime; de verdad, he sentido que me transportaba completamente a la casa de Goya, al palacio de Carlos IV o a la Madrid de Angélica. Increíble.
Lo siguiente, y ya yendo a la historia, a la propia novela, es una delicia (o un capricho, como queramos verlo). La premisa de la que parte el autor ya es interesantísima, ¿Cómo se libró Goya de la Santa Inquisición al publicar los Caprichos? ¿Quién pudo ayudarle? Y, la pregunta que más se ha repetido alrededor de su obra ¿Quién es la maja?
En esta historia Luis Zueco hace algo (a mi juicio) necesario: dotarle de personalidad - problemas, conflictos, intereses y, ante todo, vida - a la Maja. En esta historia la Maja es Angélica, una mujer que movida por un padre soñador acaba en Madrid, tras un largo viaje desde México. Ella, que es la personificación de las "dos Españas" (la España antigua, la colonizadora y la España nueva, la colonizada) y sus traumas, se ve envuelta en una trama de dimensiones inmensas... pero que refleja aquellas a las que se enfrentaban los españoles de la época: su espejo, y el duro reflejo que les mostraba. La dicotomía entre la España que se abría paso en un territorio lleno de luces al que muchos, aún, querían mantener en la más absoluta oscuridad.
Es una historia sobre Goya, su entorno, su Madrid y su Zaragoza, sus Caprichos; pero sobre todo es una novela sobre aquello que reflejaban los Caprichos: la realidad de España, tanto la de la época del mayor pintor que pudo tener la Corte, como la actual.
Con este libro he salido por completo de mi zona de confort, pero no he podido disfrutarlo más.
Como buena aragonesa, siempre he sentido una predilección por Goya y todo lo que lo rodea. Esta novela ha supuesto un viaje al Madrid de principios del siglo XVIII, la Inquisición en sus últimos coletazos, la Guerra de la Independencia a la vuelta de la esquina...
La forma en la que Luis Zueco te transporta a esa época, para una persona como yo que no suele leer literatura histórica, ha supuesto una experiencia increíble en la que siento que más allá de conocer la historia de Angélica, nuestra protagonista, también he aprendido pequeños datos y curiosidades en los que nunca había reparado.
¡Y qué ganas tengo de volver al Museo del Padreo y ver los cuadros de Goya con nuevos ojos!
Quizá sea mi profunda predilección por la novela histórica la que habla, pero ¡qué bien me lo he pasado leyéndolo! Es una historia que engancha y que, tras su lectura, invita a investigar más. Cuenta con personajes muy potentes y despierta las ganas de ir desentrañando la trama en cada página, así como de descubrir pequeños detalles históricos que desconocía.
No nos engañemos: no es Posteguillo, pero creedme cuando digo que todos los libros de Luis Zueco me han hecho sentir lo mismo. ¡Puro entretenimiento histórico!
«No hay criatura tan aterradora en la tierra como un hombre justo.»
Después de leer “El juicio” de Luis Zueco, esta frase cobra todavía más fuerza.
La novela nos traslada al Madrid de finales del siglo XVIII y nos sitúa en un momento especialmente delicado para Francisco de Goya tras la publicación de “Los Caprichos”, una obra que no se limita a lo artístico, sino que se convierte en una crítica incómoda contra los vicios, la hipocresía y los abusos de su tiempo. Y ahí está una de las claves de la historia: Goya no aparece solo como el gran pintor que todos conocemos, sino como un hombre brillante, complejo y también vulnerable, consciente de que su obra puede tener consecuencias muy reales.
Junto a él, la novela introduce a Angélica, que para mí es uno de los personajes que más cercanía aporta. Es una joven que llega a España junto a su padre, Sebastián, y a través de ellos entramos en una trama más humana, más aventurera y también más emocional. Sebastián tiene muchísimo carisma, ingenio y ese punto de hombre que sobrevive como puede, mientras que Angélica va creciendo a medida que avanza la historia. Tiene dudas, tiene miedo, se equivoca y precisamente por eso resulta creíble. Además, su parte aporta también el toque de romance, que no invade la novela ni le roba protagonismo a la trama principal, pero sí suma y le da más vida.
Y luego está la Inquisición, que en esta novela tiene un peso fundamental. No aparece solo como una amenaza de fondo, sino como una presencia constante que condiciona la vida de todos. Fray Bartolomé me ha parecido un personaje especialmente inquietante porque no actúa como un villano exagerado, sino como alguien que cree sinceramente en lo que hace. Y eso lo vuelve todavía más perturbador. A través de él se entiende muy bien el papel de la Inquisición como instrumento de control, de vigilancia y de castigo frente a cualquier idea, obra o persona que se salga de lo permitido.
Todo esto hace que “El juicio” funcione tan bien como thriller histórico. No es solo una novela ambientada en otra época, sino una historia construida con tensión, con peligro y con la sensación constante de que cualquier paso en falso puede pagarse caro. Hay conspiraciones, persecuciones, secretos, miedo, arte, poder y también emoción. Y esa mezcla está muy bien llevada.
Además, se nota muchísimo el trabajo de documentación. La ambientación, el contexto artístico, político y social, la figura de Goya y el papel de la Inquisición están tan bien integrados en la historia que no da sensación de estar leyendo datos metidos con calzador, sino una novela viva, sólida y muy bien armada. Y eso hace que todo resulte todavía más interesante.
También me ha gustado mucho el estilo de Luis Zueco. Tiene una forma de escribir muy visual, muy ágil y muy clara, que hace que te metas enseguida en la historia. Sabe combinar la parte histórica con el ritmo narrativo de una forma que engancha muchísimo, y para mí esa es una de las grandes virtudes del libro: que aprendes, te sitúas en la época, entiendes lo que está en juego, pero al mismo tiempo no puedes parar de leer.
Y eso me ha pasado precisamente con esta novela. Más allá de lo bien documentada que está o de todo lo que cuenta, es de esos libros que despiertan la curiosidad. A mí me ha dado ganas de volver a mirar a Goya, de fijarme más en sus grabados, de entender mejor qué había detrás de su obra y de su tiempo. Cuando una novela consigue entretener, enseñar y además dejarte con ganas de seguir indagando por tu cuenta, para mí tiene muchísimo valor.
En resumen, “El juicio” es un thriller histórico muy bien construido, con una ambientación magnífica, personajes que sostienen muy bien las distintas tramas y una historia que mezcla arte, poder, miedo y libertad de una forma realmente absorbente. Una novela de esas que no solo se disfrutan mientras las lees, sino que además dejan huella cuando las terminas.
El juicio: la Inquisición contra Goya, de Luis Zueco, parte de un episodio histórico que, por sí solo, ya resulta fascinante: la publicación de Los Caprichos en 1799, una serie de ochenta estampas en las que Goya satiriza los vicios, supersticiones y contradicciones de su tiempo. La serie salió a la venta el 6 de febrero de 1799, anunciada en el Diario de Madrid, pero el propio Goya la retiró de la circulación apenas unos días después, al parecer por temor a las represalias que podía provocar una obra tan audaz. Más adelante, en 1801, ofreció las láminas de cobre al rey, y hoy sabemos además que Los Caprichos fueron efectivamente investigados por la Inquisición de Toledo en 1804. A eso se suma que, años después, en 1815, Goya también fue llamado a declarar por las Majas, de modo que la presión inquisitorial sobre su obra no fue una invención literaria, sino una realidad histórica.
Precisamente por eso la novela me ha parecido tan poderosa: porque Luis Zueco no solo construye una historia de intriga alrededor de Goya, sino que la levanta sobre un conflicto real entre el arte, el poder y la censura. Lo que plantea no es solo la persecución de un pintor, sino el miedo que puede despertar una mirada lúcida en una sociedad llena de apariencias, privilegios y silencios.
A mí me ha parecido una novela histórica magnífica, de esas que no solo te cuentan una historia, sino que te meten por completo dentro de una época. Más allá de la figura fascinante de Goya y del conflicto con la Inquisición, lo que más me ha impresionado es la capacidad de Luis Zueco para trasladarnos al Madrid de finales del siglo XVIII con una fuerza y una viveza extraordinarias.
Mientras leía, tenía la sensación de caminar por sus calles, de entrar en sus mentideros, sus palacios, sus talleres y sus espacios de poder. Zueco consigue recrear el Madrid de la época de una forma muy visual y envolvente, pero también profundamente humana. No se limita a describir escenarios, sino que te sumerge de lleno en el ambiente social, cultural y político de aquel tiempo de una manera única, con todas sus tensiones, sus miedos, sus apariencias y sus contradicciones. Ese, para mí, es uno de los mayores logros de la novela.
También me ha gustado mucho cómo presenta a Goya no solo como un gran pintor, sino como un hombre atrapado en un momento histórico convulso, donde el arte, la crítica y la libertad podían convertirse en algo peligroso. Sabiendo, además, que detrás de la novela hay hechos reales como la retirada de Los Caprichos y los procesos inquisitoriales que realmente existieron contra él, la lectura gana todavía más fuerza y más profundidad.
En mi opinión, Luis Zueco demuestra una vez más su enorme talento para combinar rigor histórico y narrativa ágil, logrando una historia absorbente y llena de matices. El juicio no solo entretiene: también te hace sentir que has viajado a otra época y que has comprendido un poco mejor el mundo en el que vivió Goya, un mundo en el que el arte podía ser admirado, pero también vigilado, temido y perseguido.
--- "El retrato debe reafirmar el prestigio y poder de la Casa de Borbón en España frente a la influencia antimonárquica de la Revolución francesa." (27) --- "El oscurecimiento del fondo le ha servido a Goya para tapar totalmente la visión de las imágenes descartadas." (81) --- "Si no remueven nada, no son artes. Tienen que alterar nuestro estado de ánimo, hacernos dudar, sentir, pensar, soñar, querer... Son una luz que a veces hay quienes quieren apagar para que vivamos en la oscuridad, como simples sombras obedientes." (144) --- "Hace cosa de cincuenta años o más, en los salones de la corte se impuso el gusto francés por decorar sus paredes con sedas traídas de Lyon. Debido a ello, los objetos que antaño habían sido el símbolo de la ostentación y el lujo, como pinturas y tapices, fueron descolgados." (146) --- "Hablaré con David para organizar el retrato del primer cónsul, Napoleón. Y quién sabe, quizás sirva para que Francia y España se acerquen de manera más... efectiva." (163) --- "Veinte ventanas dan luz necesaria para iluminar las pinturas y muebles." (243) --- "Para ello ha establecido jerarquías y si bien todos los varones portarán la banda azul y blanca, la intensidad del color será distinta." (255) --- "Y la ha retratado tal como es, con una pluma en la cabeza y un lunar postizo en la cara. Ambos pasados de moda." (256) --- "Lo que han hecho el resto de los reyes después de ellos es buscar pintores que imitasen a Tiziano, ni más ni menos. Porque en el fondo querían parecerse a estos dos monarcas" (304) --- "esgrimió un criterio de 'utilidad' pedagógica, pues nada mejor que aquellos Tizianos y Rubens para enseñar a los alumnos el uso del color y del diseño." (305) --- "Si el rostro de la modelo hubiera sido pintado, esa mujer habría sido acusada por la Inquisición y habría terminado el resto de sus días en prisión, o algo peor.... El pintor la salvó y ese artista no era otro que Velázquez." (330) --- "La maja vestida siempre está visible. Pero basta con accionar la palanca, tan discreta que cualquiera podría usarla, y el lienzo asciende para revelar la maja desnuda." (575)
Esta novela describe cómo Angélica tiene que sobrevivir en Madrid después de escapar de América con su padre. Y para ello entrará en contacto con Goya, lo cual permite aprender sobre su arte. Desconozco cuánto de histórico y cuánto de inventado hay en la novela pero algunas cosas que se dicen sobre la historia del arte y la pintura son muy interesantes. La novela es larga y quería que acabara a pesar de los giros narrativos que el autor incluye y que no son nada sorprendentes. Narrativamente una novela normal.
"El juicio" es uno de esos libros que empiezas pensando “venga, historia, arte, Goya, qué bonito todo” y de repente te ves metida en un Madrid de 1800 sin darte opción a escapar. Donde la miseria y el lujo se codean como si nada, la Inquisición está en modo “no pienso perder poder ni aunque me apaguen la luz”, y tú pasas páginas como si te fuera la vida en ello.
Sí, Goya es el centro del huracán, pero no está solo. Aquí hay un desfile de personajes histórico como, Godoy, Carlos IV, Moratín, Josefa, la mujer de Goya, Martín Zapater, el mejor amigo de Goya, Napoleón... que te hacen sentir que te has colado en una tertulia del XVIII donde todos tienen secretos y ninguno sabe guardar la boca. Y en medio de ese caos, Zueco te planta a Angélica Díez, un personaje ficticio que parece más real que muchos de los de carne y hueso. La pobre llega huyendo de su pasado en América y acaba metida en un lío monumental por culpa de su padre… y, cómo no, cruzándose con Goya, que la retrata y la mete sin querer en el ojo del huracán.
La trama de Los Caprichos es una maravilla: esos 80 grabados que hoy vemos como arte puro, en su época eran dinamita. Tan incómodos, tan críticos, que llamaron la atención de La Inquisición, Y claro, eso nunca acaba bien, y se lanza a por Goya.
Y mientras tanto, Angélica corre, investiga, se esconde, se enfrenta a medio Madrid para salvar a su padre… y sin saberlo, se convierte en la pieza que el inquisidor general necesita para apretar el lazo alrededor del pintor. Vamos, que aquí nadie está tranquilo: ni los poderosos, ni los artistas, ni los inocentes, ni tú como lectora.
Lo mejor es cómo Zueco mezcla todo: el arte, la política, la decadencia de la Corte, la cultura que intenta respirar, la Inquisición aferrándose a su silla como si fuera un tesoro. Y tú ahí, sintiendo que estás viendo un país que se resiste a cambiar mientras Goya pinta justo lo contrario: la verdad incómoda.
En resumen: un novelón que mezcla historia, tensión y arte con una mala leche fina. Si te gusta la novela histórica con personajes que respiran y tramas que no te sueltan, aquí tienes material del bueno.
#eljuicio de @luiszueco mi última lectura que me ha dejado sentimientos encontrados.
Debo destacar el gran trabajo de documentación que hay, la ambientación del Madrid de finales del siglo XVIII y principios del XIX, el mundo artístico, la Inquisición y el contexto político que están recreados con gran detalle.
Y cuál ha sido mi problema? Pues que esperaba encontrarme con un Goya mucho más protagonista y sí está presente durante toda la obra y su figura resulta fundamental, pero en varios momentos tuve la sensación de que la historia miraba más a su alrededor que al propio pintor. Personalmente me habría gustado profundizar más en él, en sus pensamientos, sus conflictos y su personalidad.
Al lío, los personajes de esta novela están muy bien construidos, Angélica su protagonista, con una evolución clara y que sirve para descubrir aquella España convulsa desde una mirada diferente y que acaba teniendo un peso importante en la historia.
Muy entretenido su padre, Antonio, probablemente uno de los personajes con más carisma de la novela, capaz de aportar ligereza y humanidad en medio de una trama marcada por la tensión política y religiosa. Por otro lado, el inquisidor fray Bartolomé de Castro me pareció un antagonista muy interesante porque no está construido como un villano plano, sino como alguien convencido de que está defendiendo aquello que considera correcto. Aun así, entiendo la elección del autor, más que escribir una novela sobre Goya, haber querido retratar toda una época a través de los acontecimientos que lo rodearon. Y eso lo consigue muy bien. La trama mantiene el interés, los personajes funcionan y el contexto histórico está construido con una solidez admirable.
Me ha gustado especialmente cómo la novela reflexiona sobre el arte, la libertad de expresión, el poder y la censura, temas que, aunque pertenecen a otra época, siguen teniendo mucha vigencia hoy en día.
Si te gusta la novela histórica bien documentada esta es tu lectura, pero si buscas una novela más centrada en Goya, entonces aquí no lo encontrarás.
Una LC organizada por @amantesdelasletras2022 con la participación del autor que fue un plus.
En 1799, la publicación de Los caprichos por Francisco de Goya desata un escándalo en Madrid debido a su crítica social. La difusión de la obra provoca la reacción de una Inquisición en decadencia que, para reafirmar su autoridad, pone en el punto de mira al prestigioso pintor.
En ese mismo Madrid convulso, Angélica Diez llega a la corte buscando una nueva oportunidad y, al posar para Goya, atrae sobre sí la atención de la Inquisición, sin saber que ese encuentro amenaza con arrebatarle lo que más ama.
Con sus 623 páginas, "El juicio" es una novela extensa que se lee con agilidad. Quienes han leído a Luis Zueco saben que documenta sus obras minuciosamente y que la ficción que introduce en el contexto histórico las vuelve tan entretenidas como interesantes. Esta novela confirma su rigor histórico y una narración amena, ofreciendo una historia absorbente que mantiene el interés del lector durante toda la lectura.
Pese a no ser una entendida en arte, el personaje de Francisco de Goya y Lucientes me resulta fascinante y, cuanto más leo sobre él, mayor es el deseo de seguir conociéndolo. Luis Zueco ofrece una visión cercana y humana del pintor, construida tanto a través de su propio carácter como del de quienes lo rodean, como Josefa, su mujer, o Moratín, su mejor amigo. Gracias a ello, Goya queda perfilado con gran detalle dando la sensación de haberlo conocido.
Me ha encantado encontrar algunas de las estampas de Los Caprichos incluidas en el libro. Me he detenido a observarlas, intentando descifrarlas, al igual que hacen en algunos momentos los propios personajes.
"El juicio" deja muy buen sabor de boca, tanto por la historia como por todo lo que se aprende a lo largo de la lectura. Es fácil encariñarse con sus personajes y acompañarlos en su lucha contra la Inquisición en el Madrid de comienzos del siglo XIX.
Definición en una palabra: Sublime Por como documentación y ficción están enlazados. Ninguno se come al otro. Por como los personajes van creciendo al mismo tiempo que la historia Por como me ha hecho odiar y entender al mismo tiempo algún que otro personaje. Por como desde la página treinta y nueve, me hace pensar que merecerá la pena leer este libro. Por mantenerme enganchada a sus paginas en todo momento. Porque no volveré a mirar un cuadro de la misma manera. Sobre todo Los Caprichos y en especial Las Meninas (Velázquez) que a partir los veré a través de la visión del Maestro Goya
Novela que supera y con creces mis expectativas, que no he podido dejar de pensar en ella después de acabarla. Que me hizo viajar al pasado y hacerme sentir como si fuese una más. Y también me ha servido para darme cuenta en lo que nosotros como hemos cambiado y lo que aún nos queda por cambiar y pelear.
Luis Zueco nos acerca a uno de los pintores más famosos de la historia de España a través de este libro. Una historia con una trama muy potente que nos enseña los convulsos años de principios del S. XIX. Para quien no conozca Los Caprichos. Una de las obras más polémicas de Goya, el libro gira entorno a ella y, también entorno a la censura de la época mediante la Inquisición. Un libro que, desde la llegada de Angélica a Madrid te atrapa ya que, en cada capítulo siempre hay algún acontecimiento. Se agradecen los capítulos cortos llenos de acción que hacen que no caigas en el aburrimiento. Otra vez, Luis Zueco ha conseguido atraparme en la historia de España de la mano de Goya que, para mí era un poco desconocido y me ha hecho tirar de pinacotecas digitales para ir viendo las obras de las que iba hablando el libro. Gracias por acercarme al arte. Esperando tu siguiente libro con ganas.
⭐ Segundo libro que leo de este autor, este si me convenció. 📕 Goya, la inquisición, los caprichos, la maja desnuda... Vaya historia sale uniendo todo esto 👏🏻👏🏻 🖍️ Pues acabo de terminar uno de los mejores libros que llevo leído últimamente, Zueco, que, aunque me gustó, me había dejado un poco frío con El cirujano de almas, con este libro consiguió mi admiración, una historia impactante, unos personajes buenísimos, un ritmo de libro sorprendentemente rápido... Y si fuera poco, lo que cuenta y como lo cuenta, de Goya y su obra, hacen un libro redondo. Como digo, un magnífico libro que recomiendo a todos tipo de lectores, tiene acción, amor, cultura, algo de humor... Si puedes, no te lo pierdas
Un libro agradable y muy interesante respaldado, como siempre es costumbre del autor, por una amplia investigación histórica. Un relato que enseña, que nos muestra un episodio no muy conocido en la vida del gran Goya. El pintor de los reyes pero también el pintor que refleja en su obra la realidad de esa otra España, la de la injusticia y la corrupción, lo hará de forma velada, escondida en esos dibujos que lo pondrán en el ojo de la Inquisición y en peligro inminente. También la obra reflejará otros males de la época y lo hará a través de personajes interesantes, con matices. Un libro recomendable.
Tenía todo para gustarme, historia, arte y Goya...en un Madrid del siglo XIX, pero la historia no me ha atrapado.
Si bien todo lo de los Caprichos es muy interesante y está claro que el autor se ha documentado un montón los personajes y la trama flojean.
Desde el inicio Angélica toma decisiones que me han costado de creer y su búsqueda de los cuadros me ha parecido un poco simple. Y en el otro lado la inquisición ha aparecido bastante descafeinada.
El final precipitado y ..¿con posible continuación?
A pesar de ello es una novela interesante, que descubres temas de la época y solo por tener a Goya ya merece leerlo.
Novela histórica de ficción con la que me ha encantado adentrarme en la obra pictórica de Goya. Aunque la historia gira especialmente en torno a “Los Caprichos” y a las majas, lo cierto es que hace un recorrido maravilloso por muchas de sus pinturas y también por las de otros artistas de la época. En líneas generales, el libro me ha gustado, aunque siento que el final ha sido un poco flojito y me esperaba algo más. La prosa es muy sencilla y la novela se sigue con facilidad, a pesar de tratarse de una novela histórica. Mi opinión en YouTube sin spoilers: https://youtu.be/CxpnuYGBGnA
Solo por ser Goya le podría 4 estrellas porque es mi pintor favorito.Pero la historia me parece muy floja. La protagonista me parece bastante tonta. Detiene la inquisición a su padre y la forma de salvarlo según ella es conseguir el libro de los caprichos. No tiene ningun sentido. De hecho el plan no funciona. Se dedica solo a polular por Madrid, sin conseguir nada. Es una historia demasiado simplona. Goya eclipsa al resto de personajes sin llegar a ser el protagonista de verdad.
Muy interesante y entretenida. Lo mejor, el repaso sobre la vida e importancia de la obra de Goya, y la defensa de las artes que se hace durante la novela, especialmente en épocas de oscuridad y freno al progreso, como lo fue la etapa en la que vivió Goya…que diría si viese que 2 siglos después…apenas nada ha cambiado e, incluso, se está involucionando, despreciando la sociedad actual el conocimiento y las artes.
Se lee con facilidad, y la historia resulta interesante, pero no ha logrado engancharme en ningún momento, dándome la sensación de que la introducción de algunos personajes resultaba demasiado forzada para conseguir desarrollar la historia. Cuenta de forma novelada y amena, la "persecución" que sufrió Goya de la Inquisición, por la publicación de los o Caprichos, y por haber pintado la maja desnuda
Segundo libro que leo de este autor y como el primero me ha gustado bastante. Es sorprendente la cantidad de información histórica que se da en el libro de una manera amena y ágil, lo cual hace que le libro sea de fácil lectura y pases las páginas queriendo leer más. También destacar que se deja todo bien explicado y no se deja nada de la trama sin cerrar.
Exelente lectura De un hecho histórico que desconocía Me encantó este es el segundo libro que leo del autor y como el anterior que leí de él creo que será uno de los mejores del año. Tiene hechos históricos, intrigas, persecución, viajes e incluso amor. Me dejó tan encantada que busque las imágenes de los caprichos.
Conseguí este libro en el sitio web de La casa del libro. Es un muy buen libro como otros del autor te captura desde el principio, es fluido y congruente en el desarrollo de la historia, me parece que no llega a despertar emociones tan fuerte como El cirujano de almas , también de Luis Zueco. Pero es muy recomendable.