hay historias que se reconocen y esta, sin duda, es una de ellas. la obra de Clara parte de una premisa original y se sumerge en una atmósfera asfixiante, oscura y cruda que, desde luego, no deja indiferente a nadie. lo que más destacaría es la autenticidad del reflejo (lo más impactante ha sido encontrarme en sus páginas), esa crudeza al narrar situaciones que, por el simple hecho de ser mujer (un poco triste esto, la verdad) forman parte de mi adn. me ha sacudido. un espejo valiente que a veces duele por lo cotidiano. hay puntos que me han dejado a medias como la falta de sorpresa. paradójicamente, lo que lo hace real es lo que me ha distanciado. al haber vivido gran parte de lo que cuenta, la lectura ha tenido tramos que me han resultado algo lineales. cuando un libro intenta “descubrirte” el mundo y tú ya llevas años de vuelta de todo, el impacto se diluye. sin duda es un libro que recomendaría a mujeres que recién han llegado a la vida adulta, porque sin duda, todo lo que cuenta Clara, me gustaría que alguien me lo hubiese contado a esa edad. en definitiva, una lectura necesaria y valiente, con una voz muy propia. quizás funciona mejor como manifiesto crudo de una realidad que como mirada divertida sobre esa realidad.
Este libro os gustará si os gustó "El descontento" u "Oposición". Es una ficción que critica y explora un tema de la sociedad actual, en este caso, la belleza femenina. Y, como cualquier cosa de nuestra actualidad, por mucho humor y mordacidad que se usen, DEPRIME (quien avisa no es traidora).
Confieso que no lo habría cogido si no lo hubiese escrito clara porque para deprimirme con la realidad, bastante tengo con lo mío. Los sufrimientos, mejor en mundo de fantasía. Pero quería apoyar a Clara y también tenía un poco de curiosidad.
Los libros sobre experiencias de las mujeres me hacen sentir, a la vez, menos sola (porque veo que no soy la única) y más (porque veo que para algunas cosas, sí que lo soy, o al menos no he tenido la "experiencia universal").
Este en concreto me ha hecho sentir menos sola respecto a la presión relacionada con la alimentación y respecto al deseo femenino. Estoy cansada, o saturada, de que la mayoría de relatos de la se×ualidad femenina sean desde la violencia que se ejerce sobre nosotras. Que no se puede separar de nuestra experiencia, soy consciente, pero también hay otros aspectos más positivos que explorar.
En este libro, aunque las mujeres somos víctimas del patriarcado, se nos presenta como sujetos activos, como las protagonistas. Los personajes masculinos no son secundarios sino terciarios, las secundarias son las amigas, por lo que podemos ver, que también es necesario, variedad de representación en cuanto a personalidades. Esta novela apoya los women's rights y los women's wrongs.
No es una narración tradicional, con su introducción, nudo y desenlace, así que no tengo tantas herramientas para evaluar como con otras novelas. Pero si sois team litfic, team literatura reflexiva, a vosotras os digo: palante con "Las niñas bonitas no pagan dinero".
Escáner generacional de las niñas -ahora mujeres- que nacimos en los noventa. Cualquiera de nosotras que lea estas páginas podrá verse reflejada en ellas. Y es que la sociedad nos atraviesa sin compasión con el mismo filo de navaja. Clara, ojalá sea el primer libro de muchos, tengo muchas ganas de seguir leyéndote. Enhorabuena y que pronto recojas el fruto de tu esfuerzo.
El libro es la historia de una vida marcada por muchas miradas ajenas. Me metí en personaje y desde el primer capítulo que no dejé de sentirme observado por mi cuerpo, mis redes, todo. Realmente dan ganas de más, de conocer otros aspectos, de poder preguntar, es una ficción que deja preguntas abiertas dentro de uno. La mirada sobre una misma vida puesta desde varios focos en clave muy actual, con referencias a la vida del 2026 muy correctas. Es la historia de una mujer, hay muchas cosas que no viví, pero me hizo verlas desde lo más adentro posible. Ahí está la clave
Me gusta a mí un buen relato generacional la verdad. Mi única pega es quizá que me han sonado las situaciones un poco repetitivas en ocasiones, pero también entiendo que es parte de la espiral en la que vive la protagonista (y cuyas experiencias nos suenan a muchas, lo que lo hace también muy valioso como ese relato generacional)
Reseña en IG @angela.lectoravoraz ⭐4,25 La autora, a raíz de las experiencias de las mujeres que la han rodeado, nos narra una historia de ficción, que si bien es ficción, podría ser la historia de cualquier mujer.
Con una mirada mordaz y cruel a veces, nos muestra una realidad. Una realidad donde se ven las imposiciones estéticas que sufrimos las mujeres y que la sociedad nos impone, y que de la misma manera nos imponemos a nosotras mismas. Lo que nos lleva a no comer, a quedarnos con hambre o a someternos a procedimientos estéticos dolorosos con el fin de gustar.
Yo era de las que si había comido algo de más en el almuerzo, luego cenaba poquito «para compensar». Estar siempre delgada, mirar lo que comía y vigilar mi peso, incluso aunque yo siempre he sido delgada, pero eso no significaba que pudiera relajarme en lo que yo creía que era cuidar mi cuerpo. Para sentirme deseada, para gustar a los demás, para ser el objeto de deseo. Porque así me sentía bien conmigo misma, porque seamos sinceras, a todo el mundo le gusta gustar, y nos olvidamos o no nos enseñaban que a la primera persona a la que tenemos que gustar: es a nosotras mismas.
Más o menos esa es la vida de la protagonista. La historia de una mujer que desde niña aprende lo que es «ser una buena chica». Cosas como que te digan «no comas tanto», «siéntate recta», «sonríe», «ponte guapa»... La llevan a vivir su vida sintiendo una gran presión por estar siempre delgada, no poder salir sin maquillarse, darse la cera aunque lo odie, cenar solo una manzana a pesar de que se muere de hambre...
No me identifique en todas las situaciones y me pareció cruel la forma de relacionarse que tienen entre mujeres, pero es cierto que a menudo somos nosotras mismas las más duras con las de nuestro género.
La forma en que la que a veces va y viene a diferentes momentos de su vida, yendo de adelante hacia atrás me resulto un poco confuso. Hubo algunos comentarios que no me gustaron, como decir que Memorias de Idhún fue «su primer acercamiento literario a la pornografía para preadolescentes». También esperaba algo más de crítica social.
Pero de lo que no cabe duda, es de que nunca hay suficientes libros que traten sobre las exigencias estéticas y las presiones sociales que sufrimos las mujeres, y que hagan crítica de ello: así que sin duda os lo recomiendo.
Comencé a leer este libro cuando por fin dejé de pensar que "hablar de cosas de chicas" era hablar de un nicho, de algo pequeño, y no de algo universal. Es curioso que, siendo una chica, llegara un día a esta conclusión, pero creía que hablar de ponerse guapa, de la importancia sobre la mirada ajena, o de las preocupaciones de una adolescente o una mujer joven que se enamora, descubre el sexo y su poder social, o reflexiona sobre la familia y sus "herencias", era hablar de lo superficial. En 'Las niñas bonitas no pagan dinero' se habla de todas estas cosas y ninguna de ellas nos es ajena: la presión estética, las dinámicas relacionales, el valor que damos a validación masculina, a la vejez, y el por qué lo damos, son cuestiones sociales que simplemente hablan del mundo en el que vivimos. Vamos, que me ha encantado! Leedlo