Parte de una premisa muy interesante que me atraía mucho, pero se queda tan solo en la idea inicial. La novela opta por una narración plana, fría y distante, que se limita a enunciar situaciones y no a explorarlas, con un estilo tan austero que no transmite ninguna emoción, no inquieta ni conmueve.
Los personajes, solo dos y encerrados en sí mismos, son igual de planos, algo casi imposible siendo tan reconocibles psicológicamente. Su historia simplemente avanza, sin más, con algunos saltos temporales burdos y sin detalles de una transformación emocional que acompañe el desarrollo de la narración.
El resultado es una novela que quiere ser perturbadora, pero se queda en esquemática e inverosímil.
Frustrante para quienes buscan profundidad, coherencia emocional o, al menos, personajes que pudieran ser reales.