Mortis: El último testamento es un libro que mezcla horror clásico y narrativa contemporánea de manera impresionante. Miguel Ferrada alterna la historia entre los años 40 y el presente con una facilidad sorprendente: el tránsito entre épocas se siente fluido y natural, sin generar confusión ni romper el ritmo de la lectura. Esa alternancia mantiene al lector atento y curioso, y a la vez aporta capas de profundidad al relato. La prosa es altamente descriptiva: se perciben las texturas, los olores y los sonidos de cada escenario, creando una experiencia sensorial intensa que envuelve desde la primera página.
No es un libro para lectores sensibles: las escenas de violencia y horror se muestran con un realismo crudo, casi cinematográfico, que obliga a confrontar el miedo de manera directa. Esa intensidad, lejos de ser un obstáculo, es uno de sus grandes aciertos. Personalmente, disfruté cada momento de esa crudeza; el horror no se suaviza ni se edulcora, sino que se presenta con toda su fuerza, convirtiéndose en parte de la experiencia narrativa.
Ferrada consigue que el relato se sienta atemporal. La atmósfera es densa y perturbadora, con un trasfondo que explora la obsesión, la locura y los límites de la mente humana, sin necesidad de recurrir a artificios. Mortis: El último testamento no es solo una historia de terror: es un viaje sensorial que atrapa, incomoda y fascina a la vez, una lectura intensa que rinde homenaje a las raíces del género mientras propone algo fresco y audaz.
Un libro para quienes disfrutan sumergirse en la oscuridad más profunda del ser humano y salir de ella con la certeza de que el verdadero horror no siempre está en lo que vemos, sino en lo que imaginamos.