Antes que nada, aviso que la reseña es larga y está plagada de spoilers.
Empezó gustándome. Me parecía una novela fresca y divertida pero hubo demasiadas cosas que me hicieron desinflarme. Para empezar, la propia Valeria, que de divertida pasó a irritante. No pude comprender por qué no se sentaba a hablar con su marido del distanciamiento que tenían; más adelante se insinúa que es porque él se negaba a conversar pero a mí no me pareció que ella lo intentara en ningún momento. No contenta con eso, se tiró a los brazos del primer tío que se le puso delante. El hecho de que tu matrimonio sufra una crisis no te da la libertad de zorrear así con nadie, joder. Y digo "zorrear" porque no fue un coqueteo inocente; como bien le dijo el propio Víctor, que no se hubieran quitado la ropa no significaba que eso no fuera sexo (o algo así, no recuerdo las palabras exactas). Es que es penoso que una persona piense que por no haber coito, no pasa nada. ¿Cómo llamamos entonces al hecho de frotarte con otro hombre, dejar que te toque, quedarte semi desnuda delante de él, besarle...? Todo eso sabiendo desde el primer momento que él quería acostarse con ella, y ella admitiendo para sí misma que quería lo mismo con él. Ah, y a escondidas de su marido. ¿Hola?
Es que no tiene sangre en las venas. Mejor dicho, tiene mucha para unas cosas y muy poca para otras. Que sospecha que su marido está liado con su ayudante y se queda tan pancha. Que sabe que se va de viaje con ella y le da igual... Que les oye mientras se acuestan juntos y no tiene ovarios de partirle la cara. Bueno, también habría sido muy cuestionable eso teniendo en cuenta otras cosas xD Pero es lo que a mí me parecería una reacción normal. Y Adrián es otro que se las trae. Me parece que al final, Valeria y él son tal para cual. Su actitud de pasotismo ante el naufragio de su matrimonio es increíble.
Otra cosa que me molesta demasiado es la estereotipación de todos los personajes, especialmente si nos centramos en el grupo de amigas de Valeria. Son demasiado diferentes entre sí, tanto, que me atrevería a decir que un grupo así se llevaría a matar en la vida real. La frígida, la desinhibida y el punto medio; personalidades muy marcadas para que se vea de lejos lo distintas que son. Por si fuera poco, la autora incluye varias veces pensamientos de Valeria del tipo: "¿qué harían mis amigas en esta situación? Nerea haría X, Lola haría lo contrario y Carmen haría Y". Ahí, que se note que son súper diferentes.
Siguiendo con estereotipos: ¿hay algún hombre que no esté bueno en todo el libro? Ah, sí, Borja, que casualmente se lía con la menos atractiva del grupo. Los demás son dioses recién caídos del cielo: guapísimos, musculados, follan de muerte, tienen penes más grandes que un fémur y te embarazan con la mirada.
Más estereotipos: ¿qué temas de conversación tienen las mujeres? LOS HOMBRES. Y literalmente, cuando se les acaba el tema, ¡SE VAN! ¡No vaya a ser que a alguna se le ocurra aburrir al resto con otra cosa! En serio, hay una escena en la que están cotilleando sobre los hombres y cuando el tema se gasta, se largan. No sé de qué hablarían si estuvieran todas solteras. Es muy triste que hasta se bromee con meter a Nerea en un convento porque llevaba un año sin novio, OH, SACRILEGIO.
Van siempre monísimas y cuando Valeria está menos arreglada que el resto, se acompleja, porque es sabido por todos que a una mujer no le puede apetecer no salir de punta en blanco algún día. Taconazos aunque duela hasta el alma, claro que sí. Y la manía de la autora de describir los looks de las chicas... Sin palabras. Parece fan fiction del malo.
Hay tanto que comentar sobre los personajes, que creo que no acabaría nunca. Son planos, no, lo siguiente. Tras terminar el libro me di cuenta de que, aparte de con quién se acuesta cada una, no hay nada destacable que decir sobre ellas. No sé de sus vidas, de cómo se conocieron, apenas se menciona nada de sus trabajos, ni de si tienen otros amigos... Sus únicas funciones son la de ser el desahogo de Valeria y la de chismorrear.
No me gusta solo echar pestes de un libro y no comentar nada bueno, así que ahí va lo que sí me gustó: sobre todo, el final. Al menos, Valeria y Adrián se dieron cuenta de que fueron unos inmaduros y de que ambos tuvieron la culpa de que la relación fallara. Se pusieron los puntos sobre las íes el uno al otro y espero que aprendan de sus errores. La guinda del pastel, que Víctor se arrepintiera de las promesas que hizo. Te pasa por tonta, Valeria, por creerte al primero que te regala los oídos. Si tengo que apostar, diré que al final de la saga acabarán juntos porque la autora está enamoradísima de su personaje masculino, pero bueno, igual no lo voy a leer.
Otro punto a favor es que se incluyan breves actualizaciones de las vidas de Carmen, Nerea y Lola. Es refrescante seguir lo que les va pasando a ellas en sus vidas; sobre todo la trama de Carmen es bastante divertida por todo el jaleo con el jefe. Lo que me chirría es que se cuenten esas cosas desde el punto de vista de Valeria, como si ejerciera ella de narradora. Dado que el resto de la historia se cuenta en primera persona, queda bastante extraño.
En definitiva, es uno de esos libros cuya popularidad no comprendo (y este es un problema que tengo demasiadas veces). Me parece muy malo, la verdad. No es lo peor que he leído pero hay muchísimas cosas que mejoraría o eliminaría. Y encima, la sensación continua de déjà vu con 'Sexo en Nueva York'...