Esta serie de poemas / bosque nos permite llegar a aquellos paisajes detenidos que recrean la memoria de la infancia en un mundo natural, lleno de imágenes poéticas, desde donde puede observarse con calma la quietud y el movimiento de las cosas que suceden en tonos inaudibles, con el mismo esmero que se tiene al mirar la hierba escarchada, las hojas secas o el efecto del cambio de estación sobre el comportamiento animal; una nueva forma de reivindicar el lugar (siempre buscado) donde todo tiene un ritmo y sentido, permitiendo al lector reconocerse en el otro gracias a la palabra y a la sensibilidad de su autora que construye de manera sostenida y con destreza una mirada de su naturaleza particular y su relación con el mundo.