Este libro es una disección brillante y mordaz de la figura del "padre actual", ese ser que el autor describe magistralmente como un vagabundo de la paternidad. Lejos de los manuales de crianza tradicionales, la obra nos presenta a unos progenitores avasallados y prácticamente anulados por una prole empoderada que los ha relegado a la irrelevancia.
Lo que hace fascinante esta lectura es su tono noctámbulo e irónico. No es una queja sentimental, sino una crítica ácida a un mundo que parece conspirar contra la labor educativa, dejando a los padres en un estado de desequilibrio permanente. Es un retrato jocoso, pero profundamente lúcido, sobre cómo la autoridad se ha diluido hasta convertir a los adultos en figuras "huérfanas" de poder en su propio hogar.