Un nuevo hogar espera a Rebeca, Jorge y los niños en una tranquila y apacible urbanización. La casa parece estar dominada por el frío, la escarcha y el hielo surgen en los lugares más inesperados sin ninguna explicación. Nubes de vaho que aparecen y se evaporan les acechan desde cualquier rincón.
El desván está lleno de muebles y objetos antiguos, entre ellos descubren un viejo andador para niños que restauran para su bebé. Desde ese día, una serie de accidentes hacen que Rebeca se plantee el que tal vez no estén solos en su nueva casa. Su hija, Laura, es la única que sabe lo que ocurre.
Su anciana vecina, Isabel, acude a hacerles una visita, tiene algo importante que contarles. A través del juguete preferido de su hijo van a revivir la tragedia que azotó hace décadas a la familia Van Aken, antiguos dueños de la casa. Para luchar contra lo que no pueden ver, primero tendrán que creer en ello.
"Lo que sucede aquí es algo que les afecta a todos y ahora me incluyo. Dejen que les dé mi opinión, analicen los hechos hasta donde sea posible y decidan si quieren creer solo en lo que ven o en lo que es cierto."
El traslado a la nueva casa albergaba en mi familia esperanzas de un nuevo comienzo. La ilusión de huir de todo lo malo que nos había ocurrido en los últimos meses abría un nuevo horizonte en nuestras expectativas de futuro. No creo en el destino, no creo en la mala suerte, sin embargo, no paraban de pasarnos cosas malas en los últimos meses y semanas.
La nueva casa era nuestra posibilidad de intentar ser gente con problemas normales, como los del resto del vecindario... hasta que subí las escaleras del desván...
En primer lugar me gustaría agradecer a Ángel Barrios el envío de este ejemplar. Tuve el placer de conocerlo en un evento de autoedición en Sevilla en el que me hice con dos libros suyos. Escritor especializado en novela negra y humor del mismo color. Debutó en el género de terror, en formato guión, con "El andador" pero aquí es donde nos presenta su primera incursión en formato de novela en el género que más me gusta.
Es muy fácil reseñar el título que estamos presentando hoy: entretenida y eficaz. El autor nos presenta una historia en la que los aficionados al género nos encontraremos cómodos ya que nos presenta una historia de casa encantada en la que por momentos pensaremos que estamos leyendo la misma historia que otras veces... pero no no es así, ya veréis.
Me parece también una buena novela para aquellos que quieran iniciarse en el género. Una buena puerta de acceso al mundo de las tinieblas.
La novela está narrada desde el punto de vista de un narrador omniscente y es muy de agradecer el uso que el autor hace de esta técnica ya que cada vez veo más obras donde el conocimiento de este sobre los personajes es excesivo y donde los diálogos y la acción son estériles. Me encanta como lo usa Ángel ya que lo utiliza para darnos la información necesaria.
El manejo del ritmo y de las atmósferas también está muy bien realizado. La historia parte de un planteamiento sencillo y conocido en el que se va complicando y subiendo el tono de misterio y violencia.
Si no le he dado una nota más alta a esta novela es porque quizás he echado de menos un poco de profundidad en el desarrollo de algún personaje. Esto no lastra el resultado, es más redunda en una lectura más ágil pero sí que habría elevado el resultado final.
En definitiva, una novela muy entretenida que hará pasar un par de buenas sentadas a cualquier aficionado al género. Muy recomendable a la luz de las velas...
Una vez más nos adentramos en una novela de terror que comienza con una familia que se muda a una casa. En este caso, nos encontramos situados en alguna zona de España, ante una casa en un barrio residencial y con una clara interacción fantasmal desde el principio. Así, la novela nos lleva a seguir a la familia de Rebeca y Jorge en sus peripecias con su nueva casa encantada con ciertos puntos que difieren de la tradicional historia americana de este género. Una estructura que funciona Sin embargo, más allá de las particularidades que hemos mencionado, la trama presenta una estructura tradicional en este estilo de narraciones. En primer lugar, tendremos la feliz llegada a la casa, en la que el lector (espectador normalmente) ve algo sobrenatural que pasa desapercibido a la familia. A continuación, tendremos el desarrollo de la historia en el que uno de los protagonistas negará la mayor y el otro sí que asumirá la presencia fantasmal. Como elementos adicionales, encontramos el interés en los niños y tenemos servida la historia. No por nada, esta historia es la movilización de un guión de cine. En este sentido, podemos ver todos los ítems que generan ese terror visual en este caso trasladados al ámbito escrito. No obstante, como digo al principio, es una estructura que funciona, así que es una novela que engancha a nivel de trama, aunque puedas más o menos imaginar qué va a pasar. Al fin y al cabo, como en las películas, en estas historias de fantasmas nos interesan dos cosas: el porqué y el cómo. El porqué Tranquilidad que no voy a hacer spoiler de la novela. Lo que quiero explicar aquí es cómo se ha introducido la tradición de este estilo de tramas en la novela y es que se conjuga muy bien la tradición casi victoriana de la familia misteriosa y con prácticas un poco extrañas con la actualidad más inmediata. Es cierto que en este sentido, y luego lo desarrollaré más, me hubiera gustado más interacción con nuestras cosas del día a día, un móvil, una televisión, que internet hubiera jugado de alguna manera su papel. Creo que ese punto es quizá difícil de meter pero que sería una de las cosas interesantes para dar un aire fresco al género. Dicho esto, sí debo decir que la historia anterior me ha parecido interesante, el suceso es sorprendente y angustiante, pero es verdad que me hubiera gustado un paso más allá. A lo mejor un poco de maldad o quizá que se desarrollara un poco más la parte sobrenatural. De todos modos, me ha gustado el porqué y de hecho me ha mantenido en vilo con nuestro pobre fantasma. El cómo Lo mismo que antes, sin destripar mucho, reconozco que el cómo quizá me ha gustado un poquito menos. Es cierto que no se escatima en interacciones, pero creo que no se cuece lo suficiente la historia en el presente. Pronto empezamos a ver que pasan cosas raras, pero, por ejemplo, más allá de una diferencia de caracteres, no podemos saber si los protagonistas están siendo afectados a nivel psicológico, que es una de las cosas que suelen pasar. Siendo esto así, si ha afectación, no la observamos (o yo no la he pillado, que podría ser) y si no la hay entonces no se terminan de explicar algunos comportamientos finales. Uno de los casos más sonados sería el de Rebeca. Ella sí que se ve afectada por lo que sucede, sin embargo, como no se nos habla de la relación previa con su marido, más que de pasada en un par de frases, realmente no sabes por qué siente lo que siente. Además, he de reconocer que más allá de para tener una determinada escena, me ha parecido que esa «locura transitoria» no ha servido para nada más. Ahora bien, estamos ante una historia típica de terror sobrenatural, una historia de fantasmas, y, como tal, cumple con todas las marcas de género y en concreto de este subgénero en específico. De modo que se disfruta como una más y se vive la tensión como una más. Cuidado con las casas Visto lo dicho, cabe decir que la novela, quitando algún salto de lugar que habría que revisar, está bien escrita, el estilo es muy ameno y se sigue con mucho fluidez y se consigue establecer la tensión tanto por lo que sucede como por lo que se dice y deja de decir. Es una historia entretenida, que ofrece la tensión de las buenas historias de fantasmas y que, además, se lee en un suspiro. Una lectura ideal para pasar una tarde con un poco de tensión y con ganas de ver cómo consiguen abordar ese frío que les rodea. Espero que os animéis con ella y la disfrutéis.
Se nota que está basada en un guion de cine (que por cierto también he leído hace tiempo) por la velocidad de las escenas y los capítulos cortos, no me cuesta imaginar esta historia como una película típica de suspense y terror. Una historia de terror que se podría considerar clásica por los elementos que incluye. Personajes que se mudan a vivir a una casa donde suceden eventos paranormales, escarcha en la escalera, ruidos en el desván... Y además un objeto maldito: un andador de madera del que más te vale alejarte lo antes posible. Narrada en un tono ágil y desenfadado, la trama se va enredando descubriendo nuevos frentes hasta llegar al final. Eché un poco de menos el desarrollo de los personajes principales.
"Manos frías" es una joya dentro del género de terror que destaca por su habilidad narrativa, atrapando al lector desde las primeras páginas. Barrios demuestra una maestría en el arte de contar historias, envolviendo a los lectores en una atmósfera de misterio y tensión que se mantiene hasta el final. La trama, construida con precisión y cuidado, lleva al lector por un viaje lleno de sorpresas y giros inesperados que mantienen la atención en todo momento.
El estilo cinematográfico de Barrios es otro de los puntos fuertes de la novela. Su narrativa ágil y amena se despliega como una película en la mente del lector, con descripciones vívidas y escenas dinámicas que permiten visualizar cada momento con claridad. La capacidad del autor para crear imágenes poderosas y evocadoras hace que la lectura sea una experiencia inmersiva, como si el lector estuviera viendo un thriller en la gran pantalla.
Barrios logra dar una genial vuelta de tuerca a un género que parecía no poder ofrecer más, aportando una frescura y originalidad que sorprende gratamente. Su enfoque innovador y su habilidad para reimaginar los clichés del terror le permiten construir una historia que se siente fresca y única, a pesar de estar en un género tan explorado. La capacidad del autor para entrelazar elementos clásicos del terror con nuevas perspectivas y enfoques le confiere un lugar destacado entre los grandes del género.
"Manos frías" es una novela recomendada para todos los amantes del género de terror. Los seguidores de las historias de suspense y misterio encontrarán en esta obra un refugio perfecto, lleno de sustos bien elaborados y un ritmo trepidante. Ángel Barrios se posiciona como un autor a la altura de los grandes maestros del terror, capaz de innovar y mantener viva la llama del miedo en sus lectores.
En resumen, "Manos frías" es una obra imprescindible para cualquier amante del terror que busca una lectura que no solo atrape desde el primer momento, sino que también ofrezca una experiencia cinematográfica y una innovación refrescante dentro del género. Barrios ha creado una novela que no solo se lee, sino que se vive, asegurándose un lugar en la lista de los mejores autores del género de terror.
Rebeca y Jorge comienzan una nueva vida junto a sus niños en una antigua casa. En el desván descubren objetos antiguos y juguetes de sus anteriores dueños. Deciden restaurar un juguete en particular, lo que nunca imaginarían es que desde ese mismo instante nada volvería a ser lo mismo. El mal ha despertado y no está dispuesto a dejarlos tranquilos. ¿Conseguirán descubrir lo que sucede en su casa? Nos adentramos en una novela de terror y fantasmas. Rebeca y Jorge comienzan llenos de ganas y de ilusión, pero jamás imaginarían lo que estaría a punto de suceder. Alguien vive en el desván aferrado al pasado, al mover ciertos objetos despiertan su furia y tristeza, lo que la familia sufrirá las consecuencias. Su vecina les intentará avisar y les contará la historia de sus antiguos dueños, lo que les llenará aún más de miedos. Los personajes son los justos y necesarios para esta novela, no entra mucho en sus vidas y se centra en el presente y los acontecimientos que les rodean. Están bien creados y se empatiza bien con ellos. La historia transcurre en la casa, ofreciéndonos momentos interesantes y bien descritos para adentrarte de lleno en la trama. En cuanto a la narración es buena y muy amena, usa un lenguaje sencillo y cuidado, sin caer en demasiados detalles. Como opinión me ha encantado, tiene ese punto de misterio que te mantiene con ganas de más y aunque parece predecible, hacia el final da un giro que no me esperaba para nada. Sin duda es una novela que capta tu atención y cuando crees tener todo resuelto, da una vuelta más de tuerca. Es una historia sencilla, con matices muy buenos y donde los personajes te adentran desde el principio. Lo que más me ha gustado es el desenlace y donde nada es lo que parece, la sencillez de la madre y cómo afronta cada situación. Por ponerle una pega, el comienzo es demasiado predecible y sencillo. En general me ha encantado, se lee muy fácil y los capítulos son cortos. En esta historia os encontraréis, suspense, fantasmas y secretos. Si os gustan este tipo de novelas os la recomiendo de corazón, lo pasaréis de miedo.
Si lees la sinopsis del libro, pensarás "otra historia más de familia modelo en casa encantada, ¡qué aburrimiento!". No te equivoques. No es lo que cuenta sino cómo lo cuenta, porque a veces, lo que parece una trillada historia de fantasmas de revela como algo espeluznante capaz de quitarte el sueño. Y créeme cuando aseguro que a mí no me quita el sueño ni Hacienda.
Familia maravillosa, casa de sus sueños (que más que casa es una mansión) y una presencia misteriosa. Sin novedad en el frente. Pero el autor consigue que escuches cada crujido, cada suspiro; logra que te parezca que la temperatura ha bajado de repente diez grados y que incluso te parezca ver nubecillas de vaho por el rabillo del ojo. Aunque vivas sola...
Así que, pese a que la trama no parezca el summum de la originalidad, no puedo menos que recomendar este libro porque me parece ideal para la Spooky Season.
En resumen, si eres de los que cree que nada consigue erizarle el vello de miedo, si piensas que una casa encantada no será capaz de hacerte pegar más de un bote en el sillón, si quieres una lectura ágil y con algún que otro giro inesperado y que consiga helarte la sangre en las venas, esta es tu novela.
He vuelto a leer algo de Ángel. Después de las 3 primeras novelas de la serie Meseta negra, y de los guiones El andador y el seminario, sabía que Manos frías me iba a encantar.
Manos frías es la continuación de El andador y yo deseaba saber más de todos los involucrados en aquella historia. Así cómo Meseta negra y sus novelas tienen un humor negro que te hace reír, Manos frías es todo lo contrario, es misterio, terror del que te produce escalofríos..., y Ángel consigue a la perfección que no quieras dejar de leer, que el miedo te cale tanto que cuando no estés leyendo enciendas las luces por si acaso. Vosotros me entendéis.
Os recomiendo leer cualquier novela de Ángel y yo quedo pendiente de disfrutar de Por obra y gracia.
Una novela que se lee de un tirón, metiéndonos poco a poco en una trama angustiosa. Una joven pareja se mudan con su hija y su bebé a una casa que tiene un secreto deseando ser descubierto. Los personajes están bien perfilados, la ambientación es fantástica, si os gusta la literatura de terror paranormal, os aconsejo este libro que me atrapó desde la portada.