"Electrocauterización" –obra ganadora del Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes 2025– de Anaclara Muro aborda el tema del Virus del Papiloma Humano, la experiencia de las mujeres en el tratamiento y el estigma que conlleva el padecimiento. Con una consciencia social que atraviesa toda esa cultura del tabú, la autora envuelve los versos entre lo íntimo y lo colectivo con ascensos y descensos poéticos capaces de conservar la fuerza y la contundencia a lo largo del poemario.
Mmm antes de decir que me pareció, siento que debo decir cómo leo, al menos en términos generales. Un libro, y en especial uno de poesía, lo leo intentando ver dos cosas, el fondo y la forma, el qué dice y el cómo lo dice, y como interactúan entre ambas. A veces hay libros que cargan mucho hacia un lado o hacia otro, a veces mi lectura se va más uno lado u otro, a veces no logro entender cómo fue esa unión. Pasan cosas así. Entonces, con este libro me llamo poderosamente el tema, el fondo: el VPH y “la experiencia de las mujeres en el tratamiento y el estigma que conlleva” dice en la contraportada. Un trancazo a mi parecer. No recuerdo en realidad una obra que hable tan directamente, solo un poema de Esther M. García, creo. Y además viene con el sello del premio Aguascalientes y queramos o no, los libros premiados siempre vendrán con una preconcepción sobre su calidad. Por tema, por el fondo, es un libro potente, con mucho que decir. Justo el tema es poco tratado, hasta donde sé, y pone en la mesa una reflexión muy dura sobre la violencia médica que se ejerce con el VPH y en general sobre la salud sexual. Lo que desarrollaban los poemas eran cosas que he escuchado o leído tantas veces, justo como el fallo decía une esa experiencia individual y colectiva. Sin embargo creo que en la forma queda debiendo. No sé cómo decirlo bien (debo leer sobre términos más técnicos de poesía que ahora no tengo a la mano o en la mente), pero sentía que eran muy directos, quizás demasiado. No sé, como que había algo que me faltaba en su manejo del lenguaje. Y más si, como decía, viene con un premio, el premio más importante de poesía del país. Y para la poesía siento que donde tengo la gran falla como lector es que me falta más oído. Me siento un poco mal al decir esto, y mal en un sentido de “qué frívolo”, por el tema. Es como un poema que hace tiempo leí sobre el cáncer que me pareció justo disonante entre el peso del tema y lo que me quedaba debiendo en su forma pero pensaba “wey es un poemario sobre cáncer y te fijas en eso, no pasas por eso”. Pero al final es lo que me pasó con el libro.
Los poemas que hablan de la relación madre-hija me parecieron los mejores. No es un libro que haya conseguido emocionarme particularmente y siento que desperdició esa asociación catedral-cadera que se sugiere en algún momento. Por acá en Goodreads hay una reseña que resume muy bien mi experiencia de lectura. Parafraseo (probablemente): el protagonista no es el lenguaje, sino el vehículo para una voz.
Un libro de poemas con una temática muy interesante, relacionada con la salud y el cuidado de las mujeres, algo en lo que muchas veces se encuentran solas, en donde existe mucha incomprensión y frialdad de parte de los médicos y de los hombres. Los textos se conectan entre sí de manera perfecta, hay un hilo conductor entre ellos y también un tono que los hace ver como un todo congruente. Me da mucho gusto que estos temas sean tratados cada vez con más apertura y seriedad. A la sociedad le hace mucha falta ser empática con ciertos temas que todavía se consideran tabúes y que por serlo exponen a las mujeres a males que pudieran ser mejor tratados o evitados. Si en algo puede servir la Literatura para una causa social como la expuesta en este libro, bienvenida sea. Por eso es relevante este trabajo de Anaclara Muro, porque hace precisamente una literatura comprometida con la sociedad, denuncia las indiferencias, la falta de empatía médica y la incomprensión masculina. Los poemas me gustaron muchísimo, pero muchísimo menos que el tema tratado. Por momentos sentí que no estaba leyendo poemas, sino fragmentos de narraciones escritas en verso. El lenguaje poético, que tal vez sí existe y no pude apreciar por no ser un especialista en poesía, ni crítico literario, me pareció muy banal y por momentos pobre. Creo que al llegar a la página 43 concluí que ya estaba decepcionado de la poesía en este libro, aunque no del tema, el cual se me hizo justo e interesante. En fin, esta ha sido mi lectura.
La poesía de Anaclara me parece siempre rabiosamente inteligente. Es interesante su capacidad de conmover y, al tiempo, ser divertida. Me gusta sobre todo pensar que es un libro de poesía donde el lenguaje no es el protagonista sino el vehículo de una voz.
Anaclara Muro, poeta de aparente trayectoria corta, llega con un poemario de tremenda fuerza y desarrollo que me hace recuperar esperanza en que la poesía contemporánea puede llegar a un balance entre el verso libre y cotidiano, con lo mayor, con lo político que nos es relevante a todos.
En una era donde la poesía palidece contra la novela en términos de capital cultural, este poemario nos recuerda el poder y la relevancia que tiene la poesía en nuestros días. Este poemario tiene mucho que decir acerca del sistema médico nacional y general, de la "mirada médica" que desnaturaliza al sujeto y lo transforma en una serie de mecanismos aislados que "arreglar" para subsecuentemente ser instrumentalizados por el Estado ([[Michel Foucault]]). Esto por encima de ser relativo particularmente a las mujeres, la ginecología y el Virus del Papiloma Humano. Es en esta coyuntura que Anaclara puede abordar su sexualidad, la culpa asociada a ella, las expectativas de relaciones familiares y sexoafectivas impuestas sobre ella, sus propios deseos en contraposición, así como los traumas generacionales en una sociedad que continúa siendo profundamente machista. Hace esto con rabia, tristeza, desesperanza e inquieta calma. En fin, mucho colmillo.
Recomiendo este libro para personas que no han tocado un libro de poesía en su vida y para gente que lleva un buen camino atravesado en ella. Poderoso, relevante. Doloroso. Me impactó como obra completa por su cohesión y atrevimiento. Me veo pensando en él por mucho tiempo más.
Ana Clara Muro escribe desde un cuerpo intervenido, vulnerado y, aun así, lúcido. No hay metáfora que suavice el dolor: la electrocauterización aparece como procedimiento médico, pero también como experiencia simbólica de lo que implica ser mujer y enfermar en silencio. El libro incomoda porque nombra lo que suele ocultarse: el VPH, el estigma, el tabú, la culpa que se deposita casi exclusivamente sobre los cuerpos de las mujeres. En esa herida también están las generaciones anteriores, las mujeres que murieron sin diagnóstico, sin lenguaje y sin acompañamiento. La escritura se vuelve entonces una forma de memoria y de duelo. Uno de los golpes más duros del libro es la soledad. Los hombres aparecen incapaces o ausentes para acompañar emocionalmente, y la enfermedad se vive como un proceso individual incluso cuando no debería serlo. El dolor no termina con la anestesia: continúa después, en el cuerpo y en la conciencia, en la repetición del procedimiento y en la carga emocional que nadie enseña a sostener. Este libro es una llaga abierta que se niega a cicatrizar rápido, porque cerrar demasiado pronto sería otra forma de silencio. Un profundamente corporal.
4.5 estrellas. Probablemente haga una relectura en el futuro inmediato porque lo devoré. Un despliegue de lo personal y de lo colectivo entrelazados. Tal vez estoy sesgada por mis experiencias personales, pero leerse tan claramente en la experiencia privada de alguien más es —creo yo— algo que hace que un poema tenga un mérito. De circunstancias llenas de dudas crea un lenguaje certero, directo, que no deja espacio para condescendencia. No hace una tragedia del diagnóstico, pero tampoco omite el estigma.
Ojalá nunca me hubieran quemado por dentro. Ojalá nunca la culpa, ojalá nunca el dolor. Ojalá nunca la incertidumbre, el sentirme sucia, el verme con asco. Ojalá nunca mi cuerpo enfermo, aunque ya sé que estará así siempre. Pero qué bueno encontrarme con este escrito, qué bueno saber me puedo encontrar en las letras de alguien más. Qué bueno que alguien pudo escribir esto, porque yo no he podido.
Gran representado de una realidad cercana y dolorosa.
Gracias, Anaclara: Por ver a la moral a los ojos y desafiarla, por darle voz a este problema y abrir la puerta en este cuarto que parecía cerrado por una sociedad que nos encierra junto a una culpa que no nos pertenece.
Dios mío, si este fue el ganador del Aguascalientes 2025 no quiero ni imaginar cómo estuvieron los demás. Es que ni siquiera es un poema, es una narración disparatada escrita por alguien que abusa del botón enter. Es que si esto es poesía, yo de verdad ya no entiendo nada.
Encontré a la autora de casualidad, empecé a leerla esperando este poemario y ahora que lo he terminado, ha valido completamente la pena. Gracias Anaclara por escribir estos versos ✨♥️🥹