Una de las primeras mujeres de policía sola frente a todo.
Año 1983. Matilde Liébana, miembro de la primera promoción de inspectoras del Cuerpo Superior de Policía, investiga el brutal asesinato de un joven homosexual en el conflictivo barrio madrileño de San Blas. Para ello tiene que sortear el interés mediático del caso, las resistencias retrógradas de una institución policial en la que la democracia apenas se ha instalado todavía y la oposición de su familia, que desaprueba su trabajo como inspectora.
A cada nuevo descubrimiento le sucede una nueva muerte que termina conduciendo a Liébana a una trama golpista. ¿Podrá impedir la conspiración para acabar con la joven democracia española mientras encuentra su lugar en la Policía y en su familia?
No me ha disgustado, pero tampoco conquistado. Matilde y Romo me han gustado, pero me olía cierta cosilla desde casi el principio y tenerlo todo tan claro le ha restado emocion a la lectura. El estilo es cuidado, el mensaje muy necesario y potente, pero algo que no identifico ha hecho que no conectara con la novela como me hubiera gustado.
Ambientada en la España de los 80 post el franquismo con el resabios de la estructura dominante previamente, Matilde investiga el asesinato de un homosexual. Ella, policía, de las primeras mujeres en la fuerza, se encuentra con esos dejes de una sociedad pasada. Muchos detalles sobre el Madrid de la época, que al no conocer tanto el actual, me dispersó. Pero después se podría hacer un paralelo con esos años argentinos. Gustó. No es huaaiuuaa rompió la cabeza, pero estuvo bien ⭐⭐⭐ #LaHijaDelJuez #JacoboDelgado #10/50 #librosleidosen2026 #Retolector #febrero2026 #ManuscritoNegro #LC #TituloQueEmpieceConEl/La #policial #LiteraturaEspañola
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La hija del juez convierte a Madrid en el escenario principal. Una historia envuelta en las luces y sombras de la transición española donde el pasado reciente tiene todavía más fuerza que el futuro que está por llegar.
Estamos ante una historia pausada, va desarrollándose sin prisa, ni grandes giros pero con una ambientación y recreación de la época excepcional y una protagonista que se rebela ante el papel que le ha tocado vivir en el mundo.
Las descripciones y la propia vida de la inspectora se anteponen a la investigación policial porque aunque esta historia es el hilo conductor, detrás de La hija del juez hay más que pesquisas, es ver la España de esa época desde el prisma de Matilde, que se rebela ante su vida acomodada y deja de buscar la aprobación constante de su padre para encontrar su sitio y que le servirá para acercarse a su madre y desmontar así la imagen distorsionada que había construido de ella.
Matilde encarna muchas mujeres a la vez; madre, hija, inspectora. Representa a toda una generación que tuvo que negociar su libertad, que cometió errores, que aprendió sobre la marcha y que ejerció su independencia firmemente. Mujeres que no siempre pudieron ganar, pero que nunca dejaron de intentarlo.
La novela invita a una lectura reflexiva. Es de esas historias que despiertan indignación, que incomodan y que presentan personajes tan bien perfilados como contradictorios. También es un espejo que nos obliga a preguntarnos cuánto hemos avanzado y cuánto permanece aún bajo la superficie.
El desenlace, es cierto que todo se intuye con mucha facilidad, y la trama es tan cortita que nos hubiera encantado conocer más la historia de su madre aun así es una lectura recomendable porque más allá del misterio, lo que queda es el retrato de tantas mujeres que vivieron en primera persona el machismo estructural de su tiempo mientras luchaban, simplemente, por encontrar su lugar en la sociedad.
En esta historia nos encontramos con una mezcla bastante curiosa, thriller policiaco con una ambientación histórica intensa y un personaje principal que no se deja arrastrar por nada ni por nadie.
La historia está ambientada en 1983, cuando España aún estaba encontrando su camino tras la dictadura, y eso se nota en cada escena: un país en la cuerda floja, con tensiones políticas y sociales por todos lados, donde la democracia es todavía frágil y muchos no están preparados para aceptarla.
La prota, Matilde Liébana, forma parte de la primera promoción de inspectoras del Cuerpo Superior de Policía, y desde el principio te das cuenta de que no va a ser fácil para ella: investiga el brutal asesinato de un joven en un barrio complicado de Madrid y, además de la presión mediática, tiene que sortear los prejuicios y resistencias de una policía todavía dominada por hombres. Su propia familia desaprueba lo que hace, y eso añade una capa emocional que te mantiene muy metido en la lectura.
Aunque es cierto que hay escenas muy duras y casos que te ponen los pelos de punta, lo que más me interesó fue cómo se cuenta la evolución de Matilde como mujer en un mundo que no lo acepta. No es solo un thriller, es una historia sobre romper barreras y luchar contra todo lo que a priori va en tu contra.
Me ha gustado quizás porque es una novela pausada donde se da mucho valor al personaje de Matilde y sus relaciones o quizás porque refleja muy bien la época y el Madrid de entonces.
Los personajes son creíbles y también la ambientación. Me ha faltado algo de fuerza en la historia policial ya que se queda plana y sosa. Y además creo que el final está muy claro, lo cual le resta puntuación y sorpresas.
A pesar de ello creo que está muy bien narrada y posiblemente y al revés de la mayoría de las obra le faltan páginas.
Libro ligero y fácil de leer. Empieza con una seria de asesinatos, en principio homófobos, que al final tienen más repercusión de lo que parece a nivel político.
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