Rey Lepra representa la consagración definitiva de Bernardo Esquinca como una de las voces más importantes del terror contemporáneo en lengua española. Esta colección de doce relatos trasciende las fronteras del género fantástico para convertirse en un diagnóstico de los males que aquejan a la sociedad global del siglo XXI. El autor mexicano construye un atlas del horror que va desde las sabanas del Parque Nacional Kruger en Sudáfrica hasta los barrios de Guadalajara, desde los restaurantes exclusivos de Nueva York hasta las colonias marginales de la Ciudad de México. En este volumen de relatos se dan cita los extremos del consumismo gastronómico, la fascinación mórbida de las clases privilegiada por la violencia, los miedos primordiales de la infancia y cómo se transforman en traumas duraderos, los límites de la vanidad como enfermedad, asesinatos, sectas y trastornos individuales que terminan por convertirse en metástasis sociales. La prosa de Esquinca ha alcanzado aquí una madurez excepcional. Su capacidad para crear atmósferas inquietantes a través del detalle preciso y la acumulación gradual de tensión lo sitúa entre los grandes maestros del género. Se trata de la literatura de horror como recurso para iluminar las zonas más oscuras de la experiencia humana contemporánea.
Bernardo Esquinca (Guadalajara, 1972) es un escritor mexicano cuya obra mezcla los géneros policiaco, fantástico y de terror. Su trabajo está fuertemente influido por la cultura pop, especialmente el cine, las series de televisión, la novela gráfica, la nota roja y la pornografía.
Ha escrito novelas, cuento y ensayo. Su primera obra publicada fue Carretera perdida. Un paseo por las últimas fronteras de la civilización (Nitro-Press, 2001), un libro de ensayos que en palabras de Sergio González Rodríguez es “un corte exacto de las obsesiones de su generación”. Bajo el sello del Fondo de Cultura Económica, publicó la novela Belleza Roja, elegida por el diario Reforma como la Mejor Primera Novela de 2005. En opinión de Rodrigo Fresán, “es una perversa historia de amor, un policial donde el detective es quien menos sabe o se atreve a saber”.
Su libro de cuentos Los niños de paja (Almadía, 2008) fue elegido por la SEP para ingresar al programa Libros del Rincón en 2009. Con motivo de la aparición de este volumen, Bernardo Fernández Bef, “Esquinca es un raro entre los escritores de los setenta. Sus historias se adentran sin miedo en los agrestes terrenos de los subgéneros con bastante éxito”.
La novela Los escritores invisibles (FCE, 2009) fue elegida por el diario Reforma entre los mejores libros del año de su publicación. Luis Jorge Boone consideró que “en un medio contaminado hasta el tope de falsos oropeles y sobrepoblado por egos descomunales, Los escritores invisibles agrega una inteligente nota satírica al autorretrato”. En 2011, con el respaldo de la editorial Zeta, publicó La octava plaga.
6 días y 212 páginas. El onceavo libro que leo del autor, ya podría decirse que soy un fan de hueso colorado del autor.
Hace un rato que no leí cuentos de él, y la verdad es que me gustaron bastante, va mi lista de favoritos:
-Luisa y la tormenta -El hambre de nuestros dioses -Somos manada -Última cena en la tundra -Nuestro psicopata favorito -Rituales de un culto desaparecido -Sucedido en la calle de ayuntamiento
Con los otros simplemente no conecté, o no pude acabar de entenderlos. Siento estos cuentos mucho más personales, como si fueran parte de un gran ejercicio de autoreflexión, sobre todo el último que tiene toques muy reales (dato cultural innecesario, ayer pasé por la Doctores y vi un altar). En general mezcla de lo irreal con la realidad es algo que le sale muy bien.
Creo que es uno de los autores más destacados del género, y mientras él siga sacando libros, los seguiré leyendo. Creo que no es su mejor libro de cuentos, pero si uno de sus mejores cuentos.
Excelente antología de cuentos de terror. Mi primer obra del autor y me ha dejado realmente sorprendido con su pluma y creatividad.
Estas historias cortas nos llevan a situaciones muy posibles en las que los trastornos, el fanatismo y las obsesiones pueden generar más incomodidad y miedo que lo sobrenatural. Con un estilo de escritura que hace que la narración sea breve y envolvente, todos cuentos tienen algo especial y que da rienda suelta a la imaginación del lector; además de que la atmósfera y familiaridad con varios lugares en donde ocurren las tramas, complementan perfectamente las emociones que transmite cada situación.
Un punto que de verdad me gustó fue el cómo el autor se dio el tiempo de agregar el concepto del "Rey Lepra" en algunos de los cuentos: tanto como un asesino serial, una banda de metal, el líder de una secta o incluso una rata. Este detalle me pareció muy acertado, aunado a que algunas historias se sienten conectadas me hacen querer ahondar más en otras obras de Esquinca, por lo que por lo pronto esta es sin duda una buena recomendación que no te tomará más de unos días en completar.
“Cuando una persona está acorralada, es capaz de hacer cualquier cosa y, por lo tanto, se vuelve peligrosa. Eso nos hermana con las ratas. Y con los asesinos.”
una antología de cuentos que va de la carne a rituales y sectas. Dónde todo puede llegar a pasar. Cada relato juega con la mente del lector y puede pasar del desconcierto, a la degradación y terminar en horror puro.
Bernardo Esquinca I was not familiar with your game.
Bernardo es de esos autores que siempre había querido leer pero no me daba la oportunidad. Fue hasta la FIL del año pasado que iba a estar en una firma y por fin me animé para aprovechar con esta antología de cuentos, Rey Lepra.
No se si fue intencional, pero sentí que sus cuentos mejoraban conforme leía el siguiente, al inicio los primeros cuentos no me gustaron tanto como los finales y yo sentí como que estaba subiendo el nivel con cada cuento que avanzaba, el siguiente cuento me gustaba mucho mas que el anterior. Los primeros cuentos los sentí como un terror más “inmaduro” y con un final shockeante como para dar énfasis en lo extremo del cuento, mientras que con los cuentos de mas adelante pude sentir mas el terror y el misterio en la atmósfera que creaba el autor sin tener que recurrir a ese factor shockeante del inicio.
Ademas, se siente muy raro (en el buen sentido) leer sobre lugares de aqui de Guadalajara o de la CDMX de terror en un contexto mexicano que es mucho más cercano a mi, estoy tan acostumbrado a leer mi terror en inglés que esto lo siento fresco y lo agradezco mucho.
Yo soy el más fan de cuando puedes escribir un muy buen terror con solo poquitas páginas como en un cuento (véase mi obsesión con la señora Enríquez) y mis favoritos fueron justamente los últimos 3:
- El ojo que llora, la mano inmortal: Un cuento policiaco con tintes sobrenaturales sobre un detective que es encargado de buscar a una niña desaparecida que parece estar relacionado con un culto. - Rituales de un culto desaparecido: Una historia contada en partes y con distintas perspectivas sobre un pueblo donde un dia, todos los venados de ahí, simplemente desaparecen (quiero una novela completa de esta historia). - Somos manada: Un escritor se obsesiona con una figura “religiosa” misteriosa y las ratas que salen en el edificio de departamentos donde vive.
Estoy muy emocionado por leer más del autor, además de que es super buena onda, porque ya no iba a alcanzar su firma por los tiempos, pero se espero para firmar mi libro ya afuera, un tipazo él.
Ésta es una colección de 12 cuentos cortos de terror, todos geniales y con todo el estilo del autor. Estos fueron mis favoritos:
El hambre de nuestros dioses: Un safari en África, se convierte en la última experiencia de un par de turistas involucrados en un ritual de una antigua deidad.
Luisa y la tormenta: Un hombre vuelve a casa después de haber presenciado la desaparición e su acompañante en una tormenta en el hotel donde se hospedaban. Sin embargo, todas las personas le dicen que él nunca viajó y que todo está en su imaginación.
La última cena en la tundra: Este grupo de personas está obsesionado por probar comida cada vez más exótica, hasta llegar a extremos impensables.
Nuestro psicópata favorito: Un hombre obsesionado con los asesinos seriales, descubre en el periódico un anuncio clasificado en el cual le ofrecen cena con su asesino favorito. Sin pensarlo dos veces, llama al número del anuncio.
El cuarto libro de cuentos que leo del autor, creo que después de Los niños de paja este es mi siguiente libro favorito de los que llevo por ahora. Fue muy interesante y satisfactorio ver que conforme avanzan los cuentos cada uno se pone todavía mejor, mis favoritos fueron los de la parte media "Última cena en la tundra", "La receta secreta del señor Sanders", "Nuestro psicópata favorito" y "El ojo que llora, la mano inmortal" por su originalidad narrativa. Creo que algo importante a destacar en este libro de cuentos, a diferencia de los otros, es que se siente como un experimento mucho más personal e íntimo del autor, puesto que en su mayoría parecen experiencias que vivió él mismo y en múltiples cuentos se puede encontrar a Bernardo Esquinca como propio personaje de sus textos, ¡qué maravilla! ✨️
Mis favoritos son el del psicópata, donde practican canibalismo y en especial el último, no recuerdo el nombre, pero esa sensación que te da que la obra sea en Ciudad de México, es como si estuvieras ahí, (al menos yo que soy de Cdmx) sientes el espacio muy familiar y eso hace que estés más cerca del autor, muy buen libro.
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Este libro me enganchó desde la primera historia, cada uno de los relatos tiene un factor que hace que no quieras soltar el libro, aunque si tengo mis favoritos: "El hambre de nuestros dioses", "Sucedido de la calle de Ayuntamiento", "Nuestro psicópata favorito", "El club de los delgados" y "Somos manada".
El autor tiene una manera de atraparte que no me había experimentado desde hace un rato, definitivamente es un libro que disfrutas en cuestión de días; además de que realiza un excelente trabajo en construir la ambientación para cada uno de sus relatos.
3.5⭐️ No es un mal libro, pero en comparación con otros libros de cuentos del mismo autor se me hizo una edición bien floja. Solo me gustaron 3 cuentos. El resto aburridos y no me impresionaron. Poquito X
Me encantaron los dos cuentos más largos; ya se me está haciendo manía. "El ojo que llora, la mano inmortal", ya lo había leído en una antología de Elefanta. El relato es de folk horror, cósmico, onírico; un relato dividido en breves secciones que más bien son estampas, instantáneas. ¿Qué pasaría si todos los ciervos del bosque desaparecen y un culto comienza a verse entre los árboles, y un policía comienza a recibir amenazas?
Las vibras de ese cuento son inmaculadas. Lo tiene todo: cosmic horror, cultos, sangre, tintes detectivescos, críptidos, gente perdida en el bosque, escritores ancianos, lenguajes indescifrables, cambiaformas, sueños, disputas románticas, corrupción policíaca, una comunidad amenazada por lo incomprensible.
"Somos manada", completamente insertada en el imaginario mexicano, sigue a un escritor divorciado que se muda a un edificio destartalado en la colonia Doctores, en donde lo esperan una infestación de ratas, altares a la Santa Muerte, y un culto extraño que está ligado a la desaparición de niños... eso sin mencionar vecinos sospechosos.
Los otros relatos fueron entretenidos, divertidos incluso: safaris que terminan mal, sibaritas que deciden probar la carne humana, niños que juran que su vecino es un vampiro, y una casona en el desierto de los Leones donde espantan a todos menos al protagonista; cuyo destino es más complejo y aguarda bajo la casa.
Hay malos presagios acá, una fórmula que sigue funcionando, y dos o tres relatos que me parecieron más audaces, inventivos, verdaderamente memorables. Esquinca es todo un referente, eso sí.
"Lo cierto era que la aparición de los vampiros –siempre en verano– nos parecía ominosa, cargada de malos presagios."
Me resultó una lectura ágil, curiosa y, en algunos momentos, bastante grotesca, pero debo confesar que no me pareció realmente aterradora. Quizá esperaba que los relatos me provocaran más miedo; en cambio, encontré situaciones perturbadoras, personajes oscuros y una cotidianidad que se va torciendo hasta volverse extraña.
Lo que más me llamó la atención fue la presencia recurrente del divorcio. Aparece una y otra vez, como si la separación también formara parte del catálogo de horrores que atraviesan a los personajes. No sé si fue una decisión deliberada que articula toda la colección o si terminé encontrando un patrón porque es un tema que me resulta demasiado familiar, pero no pude dejar de notarlo.
Esquinca consigue que los espacios cotidianos se conviertan en escenarios siniestros, sin necesidad de recurrir siempre a castillos, fantasmas o criaturas sobrenaturales. Reconocí algo de la CdMx que conocí y que, al mismo tiempo, me recordó a personas que preferiría no volver a encontrar. Digamos que algunas cosas de mi vida personal me han enseñado que la realidad también tiene sus propios monstruos.
Quizá ahí está lo más interesante del libro: en la frontera entre lo fantástico y lo que, por desgracia, podemos reconocer como posible. Aunque varios relatos me parecieron más inquietantes que aterradores, disfruté la lectura y la manera en que el autor explora la violencia, las obsesiones y las zonas más desagradables de la naturaleza humana.
No fue el terror que esperaba, pero sí una colección que me dejó pensando que a veces, lo verdaderamente perturbador no es lo sobrenatural, sino reconocer demasiado bien a ciertos personajes.
"Lo invocan en las iglesias, en los ríos donde los fieles convulsionan en directo, poseídos por una fe sobrenatural. Pero Dios no escucha. Dios es sordo y odia a la humanidad. O quizá la entiende demasiado bien".
Rey Lepra es una colección de historias que exploran entornos sobrenaturales, trastornos mentales y algunas de las cosas más enfermas de la sociedad misma. Me encantó.
No siempre el terror llega en forma de fantasmas, monstruos o brujería. A veces el terror ocurre a plena luz del día, frente a nuestros propios ojos, pero no somos lo suficientemente observadores para darnos cuenta de ello. Este libro da la sensación de descubrir lo que hay más allá, de desempolvar ciertos rincones de la ciudad y de la mente humana, destapando la podredumbre que permanece ahí.
Cada uno de los cuentos me atrapó, y la mayoría me dejó pensando después de leerlo. Me fascinó la prosa del autor, directa y audaz. Estas historias están muy bien integradas en los entornos donde se desarrolla cada una, incluso hubo algunas que, por el tema y su desarrollo, parecía que realmente habían ocurrido. Y quién sabe, a lo mejor sí están ocurriendo.
El misterioso rey Lepra, ese ser que da el título al libro, parece que toma muchas formas. Una enorme rata en medio de una infestación, o un líder de un culto supuestamente olvidado. ¿Es la misma entidad, o son muchas? Quizá las dos sean la respuesta correcta. Después de todo...
Los cuentos de Bernardo Esquinca son algo fresco en la literatura mexicana, son sorpresas agradables que te encuentras porque casi todo el terror es traducido de la lengua inglesa aquí podemos encontrar historias locales -y con esto no me refiero a leyendas locales, sino lugares- que puedes sentir, vivir o pasar, desde el primer libro que leí de él -los niños de paja- supe que era un terror influenciado por el cine, la música y las series y en lugar de desagradarme me gustó, porque muy pocos autores hacen eso, el no copia, busca su voz a partir de lo que ve y lee y eso me parece fantástico
Rey Lepra me parece fantástico porque ocupa cosas reales que pueden llegar a hacer más terroríficas que las maldiciones y los fantasmas
Buena antología de terror. Me gusta cómo se interconectan algunas de las historias con temáticas y eventos recurrentes o referencias a cuentos pasados, y sobre todo cómo el autor se mete en los cuentos de una forma muy “meta”. Es cierto que a veces afloja (como en La última cena en la tundra) y llega a rozar lo cringe o forzado (La receta secreta del Coronel Sanders), pero compensa totalmente con relatos como Luisa y la tormenta.
Los libros de Esquinca me los leo en 4 días o menos y esta no fue la excepción. Me encantan sus cuentos, la paranoia y el trabajo que hace en esta ciudad palimpsesto. La manera de no hacernos sentir tan ajenos a sus historias e incluso de ser parte de ellas. Me inspira a observar cada detalle de esta ciudad y el gran potencial que tiene para contarnos historias sin apenas decir nada, qué magnífico y aterrador es la Ciudad de México. Excelente libro!
Excelente colección de relatos que mezclan el terror con lo policiaco en el más puro estilo del autor. Me gustó mucho la manera en la que Esquinca se introduce a sí mismo como narrador y personaje en varios de los cuentos y cómo el nombre del Rey Lepra aparece aquí y allá con distintos personajes y significados. Me parecieron especialmente buenos los textos sobre psicópatas y mi favorito es “Somos manada”, la noveleta con la que cierra el volumen.
Tan raro y bien narrado como siempre. Me encanta la naturalidad con la que traduce lo ominosa esencia de la ciudad de México.
Esa otredad tan intensa que supura de cada esquina a prácticamente a cualquier hora del día. Espero que Bernardo siga escribiendo antologías como esta.