En los ocho relatos que integran este volumen, László Krasznahorkai vuelve a deslumbrar al lector con su sagacidad y sentido del humor. Ya se trate de la venganza ejercida por un cazador sobre sus vecinos, del exilio de ciudadanos condenados a una espera insoportable para embarcar en un navío bajo la vigilancia de milicias armadas hasta los dientes o de los intentos de un enigmático personaje de evadir a sus perseguidores, el irresistible ingenio del aclamado narrador húngaro brilla con intensidad. La interrogación sobre las ilusiones, la perfidia, la traición y la desconfianza humanas que atraviesa estos relatos hace de ellos una síntesis perfecta de los motivos que animan el conjunto de su magistral obra. PREMIO NOBEL DE LITERATURA 2025 «El maestro húngaro contemporáneo del apocalipsis que inspira comparación con Gogol y Melville». Susan Sontag «La universalidad de la visión de Krasznahorkai rivaliza con Almas muertas de Gogol y supera con creces todas las preocupaciones menores de la escritura contemporánea». W.G. Sebald
László Krasznahorkai is a Hungarian novelist and screenwriter who is known for critically difficult and demanding novels, often labelled as postmodern, with dystopian and bleak melancholic themes. He was awarded the Nobel Prize in Literature in 2025.
He is probably best known through the oeuvre of the director Béla Tarr, who has collaborated with him on several movies.
Apart from the Nobel Prize, Krasznahorkai has also been honored with numerous literary prizes, among them the highest award of the Hungarian state, the Kossuth Prize, and the 2015 Man Booker International Prize for his English-translated oeuvre.
Puede que sea yo, que me monto expectativas artificiales a propósito de Krasznahorkai, en todo caso, y más allá de su estilizada prosa, meritoriamente trasladada al español por Adan Kovacsics, encuentro un discreto gusto en leer este fino pero interesante volumen.
Es un libro de relatos, de los que destaco Herman, el guardabosques y En manos del barbero, cuya atmósfera resulta más atractiva y contiene hechos más constatables que el resto, en su mayoría narraciones morosas que parecen más bien ejercicios de estilo de ánimo kafkiano, de sostener narraciones morosas con escasos sucesos y de horizonte incierto.
"Comprendí entonces que si miramos el mundo con odio y repugnancia el mundo se vuelve odioso y repugnante, y si lo hacemos con amor y esperanza se vuelve imprevisible y hostil; lo mejor es entonces no mirarlo en absoluto".
La reflexión pertenece al relato “Lejos de Bogdanovich”, el sexto de los ocho relatos en “Relaciones misericordiosas- Relatos mortales”, el último libro traducido y editado al castellano del escritor húngaro László Krasznahorkai.
Se trata de una pieza enigmática que emana entre los efluvios del alcohol y en el que asoma un desdoblamiento de la personalidad, muy dostoyevskiana en su nihilismo.
Una vez más Krasznahorkai nos conduce al lado oscuro de la sociedad: condenados esperando que un barco fluvial los traslade por el Danubio; un trampero jubilado que vuelve al servicio y que sufre una transformación interna tras contemplar la muerte de un zorro; ladrones y asesinos; juegos de persecución kafkianos; desesperanza política; querencia al fuego y la destrucción; a la búsqueda de emisoras y voces porque sus personajes padecen una soledad cósmica en un mundo hostil, en el que Dios o lo trascendental ya sea por su ausencia o por su inmutabilidad es otro personaje más en el engranaje de la crueldad:
Y cuando el invierno llegó de verdad y con él también la navidad, comprendió que había vivido su vida en un estado de profunda ignorancia dejándose engañar y creyendo obedecer a un precepto divino al separar el mundo en lo útil y lo dañino cuando de hecho la fuente de ambos era la misma imperdonable crueldad tras la cual acechaba una claridad infernal; además, enseguida se dio cuenta de que el mundo humano no estaba guiado por la vulnerable paz ni por los “mandatos ancestrales del corazón”, pues estos no hacían más que superponerse como una película transparente a “la masa de calor asesino” que vibraba debajo.
Nos hemos trasladado al segundo relato del libro, “Herman, el guardabosques”. En mi opinión el mejor de todos. De hecho disponemos de una segunda versión al final del libro. Se trata del relato que antes mencionaba en relación al trampero jubilado. En el bosque de Remete (sé que en la región del Budapest hay una zona que se llama Garganta de Remete, muy frondosa de vegetación y con abundancia de árboles y arroyos, pero desconozco si se trata de la misma del libro) las bestias pululan a sus anchas. Así que las autoridades vuelven a contratar a Herman, que ya se encuentra jubilado, para que con su meticulosidad (“es un artista único en el arte de tender trampas”) acabe con los animales y consiga habilitar de nuevo los senderos. Y vaya si lo consigue, pero la muerte de un zorro le provoca toda una crisis interior y se vuelve contra los mismos que le contrataron. Ahora las trampas las coloca a los humanos, para vengarse e intentar mantenerlos lejos del bosque.
Por momentos, tanto en el relato de Herman, como “En manos del barbero” y en “Lejos de Bogdanovich”, encontramos al mejor Krasznahorkai, pero solo son leves ecos de su grandeza en un libro que no pasa de ser más que un mero ejercicio gimnástico del escritor, a la espera de otras obras más fecundas y extensas, en la que su particular visión lúgubre de la existencia y el vacío cósmico puedan aflorar con mayor énfasis.
“Comprendió que no tenía sentido oponer resistencia, que ese orden estaba de todos modos contra él, que con el asesinato no había hecho más que sellar su situación, porque ese orden impulsado por la fuerza invencible de lo irremediable devoraba sin piedad a aquel en quien no se calmaba la amargura de ser incapaz de gobernarse libremente a sí mismo, crear y liquidar luego lo creado para empezar de nuevo”.
La editorial Acantilado, que ya ha publicado gran parte de su obra, nos brinda una colección de ocho relatos cortos del afamado escritor húngaro László Krasznahorkai que, por medio de su característico estilo sinuoso y envolvente y una constante atmósfera plúmbea, nos ofrece una concisa instantánea de su ácida visión de la vida. Lectura breve pero no por ello menos exigente; la prosa de Krasznahorkai, magníficamente traducida al español, hipnotiza y encandila.
László Krasznahorkai ha llegado a mi vida en forma de relato, con sus “Relaciones misericordiosas. Relatos mortales”, y os aseguro que lo ha hecho para quedarse.
He quedado fascinada por los ambientes tan cautivadores e inquietantes que consigue crear, con unos personajes tan fuera de la norma, singulares, algunos violentos, otros solitarios, la mayoría sufrientes. Personajes a través de los que cuestionarse la propia naturaleza, la esencia de la vida o la razón de la existencia.
Poniendo los sentimientos como centro y sin ser en absoluto sentimentaloide, utilizando una escritura poderosa, elaborada, con frases largas pero completamente perfectas, llenas de ritmo y de sentido, el autor húngaro nos habla de la naturaleza humana, del horror y la desconfianza que se encuentran dentro de cada uno de nosotros, de la traición, del sufrimiento…
Se trata de unos relatos en general irónicos, misteriosos, sutiles y, más que difíciles, exigentes, con un estilo único y deslumbrante que, a pesar de la extensión de sus párrafos, no te dejan extenuada al seguirlos, sino absolutamente encandilada. Una escritura que, podría decirse, conduce a la incomodidad, pero que deja la sensación de haber sido ampliamente recompensada.
Puedo decir sin temor a equivocarme que nos encontramos ante uno de los autores más brillantes y talentosos de la literatura actual, no en vano su nombre aparece en todas las quinielas para ganar el Premio Nobel.
Ocho relatos, a veces sin rumbo, que cautivan al lector a pesar de (o quizá precisamente gracias a) una prosa algo alambicada con resonancias kafkianas.
En definitiva me gustó el estilo de László aunque no diría que es mi favorito entre los Nobel. Tiene una forma de narrar muy particular. Es lenta pero directa sin tapujos. En lo personal eso lo disfruté, pero las historias de estos cuentos no me engancharon tanto. Únicamente el del asesino que va al barbero me gustó mucho. El resto estuvo bien, pero ninguna que me marcara.
Le doy esta calificación porque en verdad considero que el estilo del autor es bueno, aunque con las historias no me haya enganchado tanto. Nos habla de la cotidianidad, exilio, migración, asesinato, identidad y desesperación.
László es una criatura extraña. A primera vista podría ser el último de los grandes escritores de la modernidad pero, analizándola un poco más a fondo, su obra es arquetípicamente posmoderna. El flujo de conciencia de sus voces narrativas retrotrae a la Virginia Woolf de Las olas o al Faulkner de Mientras agonizo; pero la escritura de László tiene algo de parodia metaformal, una constante llamada de atención sobre la forma y el estilo que saca a la superficie lo que hay de absurdo inherentemente en ellos.
En cierto modo, László comparte la cosmovisión beckettiana, misántropa y absurda; pero sus textos la afrontan desde el polo opuesto. Beckett tiende a arrancar a sus personajes de la sociedad y a encerrarlos en espacios progresivamente más pequeños y más aislados, hasta que solamente pueden habitar en un microcosmos cartesiano donde lo único que queda de ellos, su única prueba de existencia, son su voz y sus palabras. Los personajes de László se expanden, interactúan, anhelan formar parte del Otro: un guardabosques se transforma en asesino en serie no por simple solipsismo, sino por la empatía que siente hacia los animales que ha tenido que matar durante su vida. Un hombre sigue a otro por toda la ciudad intentando conservar la intensa sensación de contacto y comprensión mutua que encontró con él durante una fiesta de la noche pasada. Un maestro de escuela intenta soslayar la mediocridad de su vida escuchando las emisoras de radio de cualquier otra parte del mundo porque, aunque no pueda entender su idioma, le basta con la presencia de una voz humana.
Es el estilo de László, su interpretación del absurdo, lo que destruye cualquier interpretación humanista de sus libros; y también lo que les aporta esa extraña capa de humor que permite que masas compactas de texto sin un solo punto y aparte y llenas de digresiones sean mucho más legibles que buena parte de las obras de la modernidad literaria. Sus personajes se mueven por mundos decadentes y vagamente distópicos de los que solo conocemos la información sesgada y probablemente errónea que nos aporta el narrador. Sus personajes anhelan al Otro pero no pueden alcanzarlo nunca porque, si para Beckett el pensamiento es lo único que trasciende la prisión del cuerpo, para László el pensamiento es lo que nos encierra: un hombre sigue a otro por toda la ciudad intentando conservar una sensación de contacto y comprensión que encontró con él la noche pasada, pero ¿fue una sensación real? ¿Fue una sensación compartida? ¿Qué siente el otro personaje con respecto a esta persecución? ¿Quién es, siquiera, esa persona, cuáles son sus intenciones y por qué tiene una herida que le cruza la cabeza y en la que el narrador no ha reparado hasta pasada la mitad del relato? Un hombre intenta soslayar la mediocridad de su vida escuchando las emisoras de radio de cualquier parte del mundo pero ¿por qué parece recibir el desprecio incondicional de su mujer y del alto funcionariado? ¿Por qué los niños se apartan de él por la calle? ¿Por qué se habla de él como de un loco?
Lo que quiero decir es que me reí mucho leyendo esto, 3 estrellas.
The title of this collection of stories, literally translated from the Hungarian, is apparently "Grace Relations" [1] (or "Relations of Grace" as the actual English translation would have it). It's hard to know exactly what that might mean: is grace being related to something? are the relations full of grace? is the relation between each of the stories presented here grace? is there some deeper meaning hidden in the Hungarian original and we'd have to learn Hungarian to understand it? But I don't think we're supposed to "get" it right away; as with the stories themselves, the point is to be opaque, enigmatic, parabolic [2]. The French translation, on the other hand, went with something a bit less mysterious: "Under the influence of grace", or maybe even "Submitted to grace" (no need to get into all the ways we could translate "sous le coup de"), and went even further to give it a subtitle: "novellas of death" [3]. That's right, death, right there in your face before you even start reading the stories. But wait, "nouvelles" can also mean news: we bring you news of death. There's a hidden force behind each of these stories (grace? evil? graceful evil?) compelling the characters forward, as they try to make sense of the flux all around them, trying to order reality into something understandable, but the force is strong, and just keeps pushing and pushing and pushing until you've reached the end of the line.
[1] Original Hungarian: Kegyelmi viszonyok. [2] Not to mention Kafka-esque, Beckett-ian, and Bernhard-ian, all at the same time. [3] nouvelles de mort
3,5 en verdad me ha costado un poco porque requiere mucha concentracion y a veces me cuesta un poco ups, pero todas las historias me han parecido suuuper interesantes y todas tienen un tinte oscuro con escenarios extraños y de atmosfera inquietante que hacian que quisiera saber que te trata el siguiente.
Un conjunto de relatos muy descriptivos y con oraciones que ocupan mas de media página que me han recordado al estilo de magda szabo
Bueno, es un autor complicado, la verdad. He tenido que releer algunos párrafos varias veces para poder enterarme de lo que me quería decir y a veces ni con esas. Creo que no está mal mirar una pequeña guía en internet para seguirlo o al terminar y tampoco está de más intentar estar fresco cuando se lee. Tiene algunas descripciones y formas de expresar ideas muy bellas: "... si miramos el mindo con odio y repugnancia, el mundo se vuelve odioso y repugnante, y si lo hacemos con amor y esperanza se vuelve imprevisible y hostil; lo mejor entonces es no mirarlo en absoluto".
Relatos muy interesantes, que en conjunto componen un cuadro inquietante. Todos se desarrollan en un entorno distópico, apocalíptico, donde se percibe constantemente que las ciudades y sociedades se están desmoronando. En medio de esa debacle, los protagonistas reflexionan sobre la soledad, la traición, la delincuencia o la venganza, alcanzando una lucidez dolorosa.
Los relatos transmiten una sensación constante de agobio, de asfixia, de necesidad de escapar. Esa atmósfera opresiva está muy lograda y da coherencia al conjunto de relatos.
El estilo es muy particular: frases kilométricas, con muy pocos párrafos. Pese a ello, la lectura resulta fluida porque usa un lenguaje llano, aunque en algunos relatos el ritmo puede volverse más denso.
Personalmente, me quedo con El último barco, Herman y Calor.
“Y cuando el invierno llegó de verdad y con él también la Navidad, comprendió que había vivido su vida en un estado de profunda ignorancia dejándose engañar y creyendo obedecer a un precepto divino al separar el mundo en lo útil y lo dañino cuando de hecho la fuente de ambos era la misma imperdonable crueldad tras la cual acechaba una claridad infernal; además, enseguida se dio cuenta de que el mundo humano no estaba guiado por la vulnerable paz ni por los «mandatos ancestrales del corazón», pues éstos no hacían más que superponerse como una película transparente a la «masa de caos asesino» que vibraba debajo.”
Personajes que se esconden, que huyen, que cometen venganzas, crímenes o están movidos por epifanías religiosas, por resoluciones de cambio o por miedo en un paisaje que parece en guerra, sucio, gris y frío. Aunque divertidos, nada que no haya leído antes. Mis favoritos (de 8):
3- El buscador de emisoras: vida paranoica de un empleado solitario que recibe órdenes de un jefe del que intenta revelarse. 2- En manos del barbero: un tipo que no mataría una mosca comete un crimen y huye torpemente hasta el local de un barbero loco. 1- Calor: un funcionario huye de su casa con su mujer y se refugia en un edificio abandonado esperando que pase un periodo de rebelión política.
Segundo libro que leo del autor, esta vez ya premiado con el nobel.
Todos los relatos muy disfrutables. Los que más me gustaron son "Herman, el guardabosques", "En manos del barbero" y "El buscador de emisoras".
Quizá sea porque este año leí más de diez libros de él, pero me da la sensación de que no se puede entender la manera de escribir de Laszlo sin leer a Thomas Bernhard. También cabe destacar la influencia notable de Kafka, Dostoievski y Faulkner, pero sobre todo del austríaco.
"comprendí entonces que si miramos el mundo con odio y repugnancia el mundo se vuelve odioso y repugnante, y si lo hacemos con amor y esperanza se vuelve imprevisible y hostil; lo mejor es entonces no mirarlo en absoluto" Krasznahorkai
Entretenido, con dosis digerible de existencialismo y horizonte enigmáticos, aunque no particularmente novedoso.
Me explico: tras haber leído, del mismo autor, "Y seiobo descendió a la tierra", pedazo de obra maestra de la literatura de las últimas décadas, estos relatos me han sabido a poco, aunque están bien escritos y tienen su interés. Es más, son buena literatura.
Como relato breve, Krasznahorkai tiene "Al norte la montaña....", muy superior a los de este volumen.
Un excelente libro, me gustaron mucho los cuentos El último barco y calor, unas obras de arte magníficas que van armando un final apocalíptico e inesperado definitivamente quiero leer más este escritor.
un libro de relatos difícil y a la vez envolvente. Valió mucho la pena. El primero de Krasznahorkai que empecé pero el segundo que terminé. La dupla de El guardabosques y El final de un oficio me impactó por lo espeluznante.
Como tantos otros, mi primer acercamiento a Krasznahorkai (traducido por Kovacsis) ha sido a raíz del Nobel, precisamente además tras leer una entrevista al propio Kovacsis en un tren a Salamanca que me hizo pensar que podía gustarme.
Efectivamente, tras pescarme esta colección de relatos en Letras Corsarias, corroboro que el sentido del humor negro, la miseria, el desconcierto, la amargura y el absurdo kafkiano es totalmente mi rollo, y aunque reconozco que a veces me he perdido en las laaaaaargas frases llenas de vericuetos del autor húngaro (a ver, que las hay de media página), estaba tan dentrísimo de lo que leía que retrocedía un poco, y a gozar.
No apto para momentos en los que la cabeza pida una lectura ligera, eso sí.
Laszlo Krasznahorkai nos trae unos relatos con una prosa densa, detallada, cuidada y cargados de misterio e intriga. En sus cuentos de ambientación apocalíptica y caótica, explora el absurdismo, diferentes perspectivas existencialistas o con algún toque kafkiano.
Son historias que no están hechas para pasar a la ligera, que tienen trasfondo y sobre todo giros argumentales que te obligan a pensar y desenredar con cuidado sus diferentes capas. Son relatos interesantes pero no de fácil lectura, parecen algo confusos y exigen mucha concentración, por ese trasfondo casi onírico e impredecible, tan cargados del absurdo de la vida y de sus imprevistos y lo volátil que puede llegar a ser. También muchas de las descripciones de los cuentos critican los juicios mentales, la vigilancia de los regímenes dictatoriales, la decadencia y la obsesión del ser humano.
1. EL ULTIMO BARCO
Es un relato con toque apocalíptico sobre el desconcierto, la añoranza y la ansiedad de abandonar un lugar, de escapar con la incertidumbre de volver a empezar. Es un relato caótico donde se plasma el absurdo ya que la fuerza pierde sentido si no hay oposición, donde la resignación vence por así decirlo al poder del régimen.
P. D. Su impotencia nos entristecía por que nos dábamos cuenta que no podían comprender que nuestra tenaz resistencia anterior se había convertido con el tiempo en una decisiva disposición a colaborar, la cual, sin duda, había resultado paralizante a un organismo para cuyo funcionamiento era mas importante la existencia de una continua oposición que la victoria.
2. HERMAN EL GUARDABOSQUE
Gran relato donde el guardabosques es un trampero profesional orgulloso de su capacidad de matar animales considerados peligrosos, malos, es ahí que surge su momento existencialista que le da un giro a la historia, sumamente profundo y como lector también te lleva a cuestionarte sobre todo lo que implica la justicia, lo bueno y lo malo, la culpa, la conciencia de empatía y compasión, la retribución y la venganza.
P. D. Percibía la fuerza invencible y sofocante que de pronto atacaba por todo lados los cuidados caminos y senderos, cuarteaba los comederos y pudría las trampas de caja y palo y como una zarza gigante, serpenteante e infernal se instalaba sobre todo el bosque que para burlarse de la convulsa intención humana que pretendía reducir a la propia heroica simplicidad cuanto era complejo e impenetrable.
P. D. Esa compasión elemental que se abrió paso estaba llena de conciencia de culpa, pero también de cierta terrorífica tozudez, de la inflexibilidad del engañado, la cual sigue al pecado de forma inconsciente.
3. EN MANOS DEL BARBERO
La avaricia convierte a un hombre en asesino, y en la realización de que sus expectativas no podrían ser satisfechas comienza su tortuosa decadencia mental, y al consumirse por la culpa y la angustia, y en una busqueda por escapar llega con un barbero donde el relato se vuelve kafkiano, sumamente interesante por el desenlace.
P. D.....no había esperanza alguna de oponer cualquier resistencia, ya que solo se podía vencer aquello que era comprensible
4. LA TRAMPA DE ROZI.
Tres hombres se ven intrigados por la singular figura y actitud del otro y cada uno sigue de manera incógnita e independiente al otro... atrapados por una profunda curiosidad y llenos de prejuicios por intentar descubrir que hay detrás de cada personaje y que al final terminan juntos en un comedor de autoservicio, siguiéndose, estudiándose, mientras la Señora Rozi es esa observadora maliciosa y dueña de una satánica malicia. Un cuento que critica los juicios mentales, la vigilancia de los regímenes dictatoriales y la obsesión.
P. D. ....debía encontrar una explicación de esa amenazante suavidad , de ese escandaloso atrevimiento.
P. D. Mi convicción profunda era que《la hora de la muerte》 inundaba continuamente el mundo con sus sustanciales señales y el conjunto repetido de esas señales comunicaban lo más significativo: las frágiles fronteras entre el movimiento y la inmovilidad, entre el tiempo y la vida eterna, el delicado equilibrio del destino y la muerte.
5. CALOR
En medio de una atmósfera apocalíptica, una pareja, busca escapar de un régimen y se escabulle en una zona de la ciudad abandonada, la historia plantea la resiliencia y resignación de la pareja que forman un matrimonio que se apoya y a pesar de las limitaciones vive su mejor época. De improvisto aparece 1 individuo, un larguirucho que desorganiza a la pareja, por que entre descubren que parece ser un piromano.... algo que pretende usar el marido para sacar ventaja a su precaria situación.
P. D. Hacer algo en la historia es lo mismo que revolcarse en el moco.
6. LEJOS DE BOGDANOVIC
Explora el absurdo de muchas decisiones que se pueden tomar en la vida, en este relato en particular la necesidad de proteger a alguien con quien no se tiene un vínculo pero de alguna manera se genera una obligación de cuidado y bienestar. A pesar de lo caóticas y absurdas que son las relaciones humanas.
P. D.... mis esfuerzos resultan superfluos, pues da la impresión de que con esta enorme tensión de la vista fracasamos en el mundo, contra el que las construcciones humanas que se disponen hacia lo alto, pero se quedan a medio camino, así como las posibilidades que una vida viva en su interior solo pierden su frágil integridad.
P. D. ...comprendí entonces que si miramos el mundo con odio y repugnancia el mundo se vuelve odioso y repugnante, y si lo hacemos con amor y esperanza se vuelve imprevisible y hostil; lo mejor es entonces no mirarlo en absoluto.
7. EL BUSCADOR DE EMISORAS
Es un cuento triste de búsqueda por sentirse menos solo, de lidiar con la pérdida y resignación ante esa crítica constante y vigilancia sobre el protagonista, desde su esposa o el estado por ser considerado un loco.
P. D. En la locura no hay ningún Dios.
P. D. ....llegó, inspirado por sus recién adquiridos conocimientos sobre las ondas radiofónicas, inesperadamente a la suposición de que Dios era quizás el nexo para nosotros inaccesible, incomprensible y extraordinario que unía el espacio, la estructura más rara, 《absolutamente rara》del espacio, un caso espacial, para nosotros nada.
8. EL FINAL DE UN OFICIO
Gira en torno a un grupo de oficiales hombres y mujeres que llevan una vida disoluta, liberal, pecaminosa sin propósito más que el de la búsqueda del placer instantaneo, y que en giro interesante se relaciona con el cuento del guardabosques, donde este grupo decadente esta en el pueblo atacado por un hombre que es tocado por una moralidad extrema y que busca exponer las miserias de la sociedad.
P. D. Nuestra técnica, después de comprender tras nuestras tristes experiencias que solo éramos víctimas ingenuas y no héroes indagadores del pensamiento, se basaba en la relación parafílica, en la búsqueda incesante del placer y en la restitución permanente del Edén que había desaparecido de la fantasía elemental, encontrando entonces el refugio en el pecado, los recursos premeditadamente pobres de "Herman" eran producto de la soberbia, la soberbia que confiaba en el carácter irresistible de la debilidad.
Los relatos de "Relaciones misericordiosas" nos sumergen en un mundo gris, hostil y opresivo, símbolo de la Hungría comunista, patria del autor.
Este presenta un escenario casi distópico, que parece ser el reflejo del interior de sus personajes, que viven un estado de estancamiento perpetuo, de alienación y desesperanza.
Uno de los temas fundamentales de todos los relatos es la total ausencia de relaciones sociales y la incapacidad comunicativa: las "relaciones misericordiosas" del título son, por tanto, irónicas, pues los vínculos humanos se muestran frágiles, deteriorados por la incomprensión, la indiferencia y la sospecha ciudadana (cualquiera puede ser delator y delatado).
Una sensación general de fin de época impregna los relatos. No narra propiamente un apocalipsis, pero sus personajes parecen zombis (no olvidemos que el subtítulo del libro es "Relatos mortales").
Es imposible no pensar en Kafka, Beckett o Bernhard ante esa sensación de amenaza indefinida pero omnipresente y el absurdo existencial en el que viven sumidos todos los habitantes de este entorno narrativo.
El estilo del autor está en perfecta consonancia con esta atmósfera: sus oraciones largas, complejas, sinuosas, que se extienden a lo largo de párrafos enteros, crean una sensación de asfixia y falta de escapatoria. De ese modo, Krasznahorkai sumerge al lector en su universo narrativo situándolo en la misma posición que a sus personajes.
No es un libro fácil ni cómodo, pero sí necesario por su poder visionario y su criticismo. Muy aconsejable.
Un libro maravilloso, pero muy exigente en lo que a estilo y referentes se refiere. En cuestiones estilísticas y temáticas, Krasznahorkai bebe directamente de Samuel Beckett, Thomas Bernhard y Franz Kafka, lo que no es baladí. Si has leído alguno de estos autores (sobre todo, los dos primeros) y lo ha disfrutado, es tu libro. Directamente. Cómpralo ya, estás perdiendo el tiempo leyendo esta reseña. Ve a la librería más cercana y hazte con uno. Enciérrate en tu cuarto de lectura y déjate poseer por el espíritu pesimista y burlón del genio húngaro.
Todos los relatos son de una calidad buenísima. Ni siquiera le encuentro un pero a "Lejos de Bogdanovich", que ha sido el que más descolocado me ha dejado, aunque lo he disfrutado por el poso de desasosiego que me ha dejado. Es una prosa morosa, críptica, lenta, hipnótica y seductora, que requiere la atención del lector. No es apta para cualquiera, pero creo que los relatos están ordenados de forma inteligente, como una acomodación progresiva al al peculiar "savoir faire" de Krasznahorkai.
Mis relatos favoritos han sido (en orden): "Herman, el guardabosques" (me gustó más la primera versión, aunque la segunda tiene escenas muy potentes), "Calor" y "El buscador de emisoras".
Mi debut con este aclamado escritor húngaro ha sido a través de los ochos relatos que nos encontramos en este libro y que nos hace entender el motivo de su fama. Sin duda tiene una prosa excelsa, que hace que sea una lectura exigente en ciertas fases, especialmente por el uso de largas frases, pero que al mismo tiempo nos envuelve en esa atmósfera oscura y misteriosa que tiene gran parte de sus relatos.
Sin duda lo que mas he disfrutado es esa forma de introducirnos en esos ambientes tan cautivadores e inquietantes que consigue crear. Pero también he quedado fascinado con esos personajes tan alejados a lo común, tan distintos entre sí: violentos, solitarios, o al menos especiales. El autor pienso que nos conduce al lado más oscuro de la sociedad a través de estos relatos irónicos, donde nos hace cuestionarlos la naturaleza humana, la esencia o la razón de la vida, donde nos hace desconfiar de todos y de nadie.
Si tuviese que quedarme con un relato y con un personaje me quedaría con “Herman, el guardabosques”, un trampero jubilado contratado nuevamente por las autoridades para que acabe con el exceso de animales para habilitar nuevamente los senderos. Pero la muerte de un zorro le provoca una crisis interna que le hace cambiar el rumbo, y poner las trampas a los humanos para alejarlos del bosque. Inquietante.
Muy recomendado sin duda.
Frases destacadas.
“Comprendí entonces que si miramos el mundo con odio y repugnancia el mundo se vuelve odioso y repugnante, y si lo hacemos con amor y esperanza se vuelve imprevisible y hostil; lo mejor es entonces no mirarlo en absoluto”.
“No sé cómo lo ve usted, pero no se puede girar hacia atrás la rueda de la historia. Se la puede parar un rato. Pero ¿girarla hacia atrás? ¡Imposible!”
“El hombre normal y corriente como yo mismo vie en un peligro constante, quiera algo o no quiera nada”.
"Soportábamos de maneras diversas la conciencia de que ambas soluciones carecían de sentido: algunos se arrastraron por la ciudad con todos sus bártulos y llegaron al barco extenuados, jadeando, con los miembros entumecidos; otros, en cambio, llegaron con las manos vacías, mientras que los puños cerrados de algunos daban a entender que no habían sido capaces de desprenderse de algo en el camino." (Pág. 9)
*
De Lejos de Bogdanovich:
"Comprendí entonces que si miramos el mundo con odio y repugnancia el mundo se vuelve odioso y repugnante, y si lo hacemos con amor y esperanza se vuelve imprevisible y hostil; lo mejor es entonces no mirarlo en absoluto". (Pág. 109)
*
De El buscador de emisoras:
"Luego, cuando, sorprendido ante tal posibilidad, estaba a punto de creer en un estado de total confusión que si ponía el indicador en un extremo del dial tal vez podría recibir «alguna señal de Él», se obligó con todas sus fuerzas a «recobrar enseguida la serenidad», pues veía claramente que, siguiendo este camino, pronto acabaría loco y «en la locura no hay ningún Dios»." (Págs. 126-127)
Mi único acercamiento a László Krasznahorkai antes de enterarme de que había sido galardonado este año con el premio Nobel de Literatura fue ver su nombre como guionista de la película El caballo de Turín, de Béla Tarr, donde se dibujan ambientes pesados, inquietantes y monótonos que describen «la pesadez de la existencia humana», cosa que, según he visto en críticas, es algo recurrente en su obra literaria.
Pienso que esta recopilación de relatos es la mejor manera de iniciarse en la literatura de Krasznahorkai. Consta de ocho cuentos, de los que destaco «Herman, el guardabosques (primera versión)» y «El final de un oficio (segunda versión)», que parecen ser enfoques diferentes de la misma historia, y «La trampa de Rozi», que narra el transcurso de un día desde la perspectiva de tres personas distintas. En ellos ya está todo el universo del autor sobre la desesperación de la existencia, el absurdo y la inminencia de la destrucción social.
«Comprendí entonces que, si miramos el mundo con odio y repugnancia, el mundo se vuelve odioso y repugnante; si lo hacemos con amor y esperanza, se vuelve imprevisible y hostil; lo mejor es, entonces, no mirarlo en absoluto».
Relaciones misericordiosas, de László Krasznahorkai, es un libro de relatos que funciona como una inmersión sostenida en la inquietud y la vulnerabilidad humana. Cada historia, distinta en apariencia, comparte un clima opresivo donde la desconfianza, la culpa y el miedo se vuelven fuerzas inevitables que gobiernan la vida de los personajes. Krasznahorkai despliega su estilo característico (frases largas, ritmo lento y envolvente, una prosa que avanza como un pensamiento obsesivo) para construir atmósferas densas en las que lo cotidiano se tuerce hacia lo absurdo o lo amenazante.Los relatos, irónicos a veces y atroces otras, muestran individuos atrapados por sistemas incomprensibles o por su propia conciencia, siempre al borde del colapso moral. El autor no ofrece consuelo ni soluciones, sino un espejo oscuro que revela la fragilidad humana con una belleza inquietante. Se trata de un libro exigente, pero profundamente memorable. Es ideal para quien busca literatura intensa, existencial y cargada de una extraña, perturbadora compasión.
Egy időre biztosan pihentetem az ismerkedésem Krasznahorkaival. A szöveg gördülékeny és olvastatja magát, de ettől még könnyű olvasmány nem lett. Az én kiadványom borítójáról lemaradt a ,,halál történetek’’ alcím - ez sokat segített volna a ráhangolódásban, de így is gyorsan összeállt a koncepció.
A nehézségem nem csak ezzel a könyvvel, hanem általában az íróval az, hogy mindig erős bennem az érzés, hogy van olyan rétege, amit nem értettem meg. A történetek nincsenek úgy megágyazva és lekerekítve, hogy egyértelművé tegyék az írói üzenetet. Ahogy a történetek egyes, nem szigorúan a fő cselekmémyhez kapcsolódó elemei sem olyan szimbólumok, amik tökéletesen egyértelműek. Egy vitából a kötetről azonnal kihátrálnék, de nekem az emberi irracionalitást jelentette. Azt, hogy mennyi oktalan sötétség mozgat embereket és mennyire véletlenszerű, hogy áldozatául esünk-e egy megcsavarodott elmélyű ember tetteinek.
Nem egy komfortkönyv, beszippant de nem az a fajta világból kiszakadás, ami jólesően pihentet.
8 relatos que te atrapan por el estilo del autor tan tortuoso, con frases largas, sin puntos. 8 relatos que muestran los pensamientos claustrofóbicos de los personajes que buscan una explicación que alivie su estado de angustia. Buscan un hecho misericordioso que alivie su situación pero ninguno logra redimirse. Y las acciones que emprenden empeoran la situación. El remedio es peor que la enfermedad. Personajes caracterizados por una profunda soledad, incomprendidos, desconectados de la sociedad, que sufren un proceso de alienación…como la trilogía de Samuel Beckett. Krasznahorkai omite algun hecho para que el lector lo complete y esta omisión solo puede llenarse con la muerte (de ahí relatos mortales). Y la misericordia, al final, la tiene el lector, que se apiada del destino fatal de estos personajes Sin duda, uno de los grandes escritores vivos.
Un conjunto de ocho relatos sin relación aparente entre ellos, salvo el primero y el último. Un lugar indefinido, un tiempo impreciso. Personajes igualmente ambiguos, que el lector nunca llega a saber por qué actúan de la manera que lo hacen. Historias que empiezan en medio de la nada y acaban igualmente en la incertidumbre. Personajes que huyen, que se esconden, que se persiguen, que acechan… sin que lleguemos nunca a saber cuál es la naturaleza de la amenaza. Un clima de sordidez, plúmbeo, propio de sistemas políticos y sociales ignominiosos, de improbable identificación más allá de alguna referencia a una Hungría incierta. La prosa del autor, sin puntos y aparte y apenas diálogos, se convierte en un discurso prolongado, tal que el pensamiento verborreico de una mente ensimismada, plomizo, que contribuye a crear en el lector esa sensación de desasosiego que trasciende a cada historia.