Una novela que, teniendo potencial, hace aguas por todas partes.
Dice la sinopsis:
Madrid, 1960. Mercedes tiene el futuro planeado. Perteneciente a una familia acomodada, está a punto de casarse y formar la suya propia, como siempre ha querido. Sin embargo, su vida da un giro de ciento ochenta grados cuando, al morir su abuela, descubre que su nombre esconde algunas mentiras que jamás hubiera imaginado. Secretos que han permanecido enterrados y que ahora amenazan el presente y su felicidad.
A partir de ese momento, la joven empieza a cuestionarse los valores que le han enseñado desde niña y se aleja de su entorno en busca de respuestas. Se abre ante ella un nuevo camino y la posibilidad de recorrerlo hasta el final… aunque hacerlo le rompa el corazón.
Mis impresiones.
Compré este libro en un impulso. La sinopsis era atractiva y siempre me atrae el drama de los niños robados. No voy a negar que es entretenido y de lectura fácil. El problema es que entre el desarrollo, los estereotipos, las inconsistencias y la nota final de la autora, digamos que el entretenimiento no me ha compensado lo suficiente.
Vayamos por partes:
La novela se ambienta en la España de 1960, durante la época de la dictadura franquista. Fueron años sombríos con represión a los disidentes, a las mujeres, la ley de vagos y maleantes en vigor, la penalización del aborto, abusos y malos tratos domésticos como algo aceptado, etc. Ahora bien ¿era necesario que la autora tocase todos esos palillos como parte de la misma trama y en la misma familia? Además, los coloca a pie de igualdad con la trama principal? No es exactamente que esta se diluya entre tanta diversidad de temas, pero sí se desvirtúa un tanto.
Los personajes son estereotipos. Se pueden trazar personajes ajustados a la época sin caer en ello. Son clichés del primero al último, el general psicópata, la esposa sumisa y abnegada, la hija obediente, el novio afecto al régimen, el obrero rebelde, la criada que sufre abusos, el cura bueno y el cura corrupto, en fin, que no le falta ni uno.
La protagonista es mema de manual además de inconsistente en su manera de actuar. Ni la época ni la educación recibida justifican "tanta inocencia" y maneras contradictorias de actuar.
En su nota final la autora nos pide disculpas por si ha cometido algún error histórico ya que no es especialista en la época. Pues mira, no, no me vale, es más, me cabrea. Si se quiere ambientar un libro en una determinada época lo suyo es documentarse bien y ajustarse a ella. Esto es válido sea cual sea el género del libro que se vaya a escribir. Creo que esta novela nació como autopublicada, pero la versión que yo he comprado y por la que he pagado 21,75€ la edita Grijalbo. Lo menos que se puede pedir es labor de documentación, labor de corrección, que brilla por su ausencia, y atención a los detalles. Pongo varios ejemplos:
✳️ Uno de los personajes femeninos de 19 años y procedencia obrera, que vive en un barrio de chabolas de Madrid y trabaja desde los 8 años como criada, se descuelga en un determinado momento con la siguiente frase "La maldad no reside en la falta de dinero sino en la falta de valores". ¿Es cierta la frase? Sí. ¿Es lícito que esta chica lo sienta y lo piense? Por supuesto. Ahora con su bagaje vital y cultural ¿lo habría expresado de esa manera? Me temo que no. Por cierto, ella suelta esa frase y su hermana de 13 años dice "medecinas" por medicinas.
✳️ Ante una manifestación de estudiantes duramente reprimida por la Guardia Civil, la protagonista piensa que "la actuación ha sido desproporcionada y que no son terroristas sino solo estudiantes". Este es uno de los muchos ejemplos de personajes situados cronológicamente en 1960 que hablan como en la actualidad. Vamos a ver. En 1960 lo habitual era ese tipo de dureza en la represión. Nadie hablaba de actuaciones desproporcionadas utilizando ese término. Lo usamos ahora, entonces no. En cuanto a lo de que no eran terroristas, ese calificativo tampoco se utilizaba en la España de entonces. En ese año ETA aún no actuaba y el GRAPO no existía. Y como estos, otros muchos entre ellos "padres biológicos" o "interrupción del embarazo". La terminología actual no era la de entones y esos detalles hay que cuidarlos.
✳️ Tras una agresión, la protagonista, en un párrafo sangra por un labio partido, en el siguiente lo que sangra es la nariz. Y no, del contexto no se deduce que pudieran haber sido las dos cosas. De todo lo posterior tampoco.
Entiendo que no todos los lectores somos iguales y para gustos colores, pero a mí estas cosas me chirrían, me sacan de la lectura y me quitan las ganas de seguir leyendo.
En conclusión una novela entretenida, que tenía potencial, pero se quedo en eso. Le deseo todo lo mejor a su autora en cuanto a éxito y ventas, pero no seré yo quien vuelva a acercarse a su obra.