“Creo firmemente en un país donde la justicia, la libertad, los derechos humanos, el progreso y la democracia caminan juntos, de manera equitativa para todos, y se constituyen como la esperanza que guiará el futuro de las nuevas generaciones de chilenos y chilenas”.
El 29 de junio de 2025, Jeannette Jara Román ganó las primarias del oficialismo con el 60% de los votos. Desde entonces, su rápido ascenso a las ligas mayores del poder ha sido objeto de análisis. Para algunos, la sorpresa no era solo que no viniera de la élite, sino, sobre todo, que fuera comunista.
Este libro –escrito a partir de una serie de conversaciones con la periodista Alejandra Carmona López–recorre los orígenes de la candidata, su infancia en El Cortijo durante las décadas del setenta y ochenta, y las dificultades que enfrentó su familia en un escenario tremendamente adverso. En estas páginas, Jeannette Jara también aborda su vida personal, su formación estudiantil en los años noventa mientras Chile vivía su propia transición, así como su trayectoria laboral y política. Todo un camino que la ha preparado para enfrentar el desafío que hoy tiene por delante, mientras delinea el país con que sueña: más justo, más democrático y más humano.
Alejandra Carmona López (1977) es periodista y magíster en Edición por la UDP. Ha trabajado en La Nación Domingo, La Tercera, radio Cooperativa, radio Chilena y El Mostrador, además de colaborar en revista Paula y otros medios internacionales. Es coautora del libro El negocio del agua, cómo Chile se convirtió en tierra seca, y además ha colaborado en Editorial Planeta. Es profesora asistente en la Facultad de Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile.
Leer este libro no decidió mi voto porque todas saben que jamás votaría por la derecha, lo que sí permitió este libro es confiar en que la historia de Jeannette puede ser la de cualquier mujer que siente convicción por su país. Puede que no a todas nos toque ser candidatas a la Presidencia, pero a todas nos ha tocado lidiar con las dificultades de ser mujeres en ambientes masculinizados, de hacernos el espacio que merecemos en nuestro trabajo, de tener que estudiar más para que no duden de nuestras capacidades, a algunas les ha tocado trabajar para poder estudiar y a otras además criar. Me emociona que una mujer, primera profesional en su familia, pueda llegar a La Moneda movilizada por el objetivo de que el desarrollo tenga un apellido: que sea para todas y todos. No como otros que es para beneficio propio y de sus amigos. Confío en que una chiquilla de Conchalí sabe que Chile tiene que mejorar, porque viene de donde la mayoría de nosotras venimos, no de una burbuja de tres comunas que concentra la riqueza del país. Yo vengo de San Miguel y apoyo a Jeannette Jara, ¿de donde vienes tú?