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Un universo compartiéndose

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«Me confieso plurirrealista, recolector de firmamentos, testeador de prismas, reconstructor de muros —de los que no separan ni encierran, que son los mejores lienzos—, y, por encima de todo, un amante de la vida rebozado en melancolía».

El Soñador es atraído por Valeria, cuya biblioteca es muy se concentra y expande dentro de un carro.
Viejas canciones de la estepa, diosas a caballo, fotografías de las ciudades, el calor de la hoguera y de la magia, editores en gabardina, los ecos del más allá, el movimiento siempre fértil, las conexiones entre la palabra y la vida…
A través de la literatura errante en su carro-biblioteca sin fin, Valeria le mostrará al Soñador la realidad, siempre múltiple y vibrante, siempre abierta, dispuesta a derramarse.

215 pages, Kindle Edition

Published October 20, 2025

2 people are currently reading

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Eduard Balcells Cardó

2 books1 follower

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Profile Image for Jorge Morcillo.
Author 5 books73 followers
January 23, 2026
Sin timón y en el delirio

«No te preocupes por lo incomprensible. Alguien dijo una vez que lo mejor es escribir como si uno no terminara de comprender lo que está escribiendo. Dime, ¿habitualmente vives como si no terminaras de comprender lo que estás viviendo? A eso me refiero. Mi ficción no es distinta a tu vida».

Acostumbramos a buscar en la narrativa una linealidad de la no existencia forjada; un orden que trace pautas y senderos nítidos que podamos recorrer. Pero ni el mundo ni la creación son estancos seguros, y aun así los autores buscan caminos en los que creen que van a poder salir indemnes. Esto se potencia en los talleres literarios, y también en la escasa o nula capacidad de muchos lectores para enfrentarse a textos que escapen de su zona de confort; en la creencia errónea de que claridad equivale a profundidad.

«La literatura ha de entenderse», exclaman. «Tiene que existir un mensaje. Un inicio, un desarrollo, un final». Así, la falta de sentido de nuestro mundo busca en el arte un asidero para mantenerse a flote en su propia inmundicia.

Pero la literatura no hay que entenderla; el arte no hay que entenderlo; no hay nada que entender. Respiras y mueres. Eres un animal condenado a la extinción. No te creas mejor ni más adaptable que una rata. Y serás más rentable cuanto más domesticado te halles, por supuesto.

No sé si consciente o inconsciente de esto, Eduard Balcells Cardó ha perpetrado su primera novela: una obra enfebrecida y rupturista, ajena al mercadeo. En ella entra todo: desde lo vital hasta lo alucinatorio; las galaxias literarias; los sándwiches; la nostalgia; un zapping de estilos variados; la alegría juglar; la irreverencia canalla y urbana; el zafarrancho ácrata; las alusiones a escritores muertos y vivos, algunos les resultarán muy conocidos por este blog y por Niña Loba; referencias musicales a Facundo Cabral y al recién desaparecido Robe; también a un disco muy infravalorado de Los Planetas, Zona Permanente Autónoma; la existencia repetitiva; jirones de dolor; y la fe casi suicida en la ebriedad lectora.

«El lenguaje es un virus. El lenguaje es un ser vivo y como tal nace, crece y se reproduce dentro de un huésped que se encuentra completamente enmarañado en una red de palabras que lo inducen a creer que él mismo, el propio huésped, piensa y actúa por su propia voluntad y usa el lenguaje como le place».

Hay un soñador y una biblioteca ambulante, nómada. Ascensores de discontinuidad y continuidad cíclica; un episodio en el Celsius un tanto gamberro y la creencia (creo que errónea, pero muy común, del paraíso perdido en la infancia). Sesiones de escritura con algún ramalazo de lucidez:

«Lo mejor de este lugar es su base, en la conciencia, en forma de carro galáctico, repleto de narrativas. Ser conscientes de cada célula, como si fueran comas, puntos, ¡comas y puntos! En un libro, y yo soy el libro, y mi conciencia, el marcapáginas que avanza, página a átomo y a verbo. ¡Porque todos somos uno! Nos sobran los motivos para unirnos, ser uno, en este iglú a medio deshacer. La clave está en ese camino, en el viaje que no termina, en el fluir, el fluir, fluir».

El autor es el propio objeto de su libro, su propio anclaje y su timón. Gracias a la ebriedad lectora encuentra unos referentes para su carro literario y nómada. Las palabras actúan de impulso y la idea de justicia es impropia de alguien que tenga los sentidos despiertos. Kavadías y Bolaño y un buen número de escritores subterráneos sirven para estabilizar el barco, porque aquí lo que importa es inventarse y forjarse su propia utopía vital y literaria. «El oasis es el lugar donde la vida florece y la literatura se expande en forma de infinitos ríos». O en otra página: «Se lee con la pasión del sexo, se escribe como se respira y, por encima de todo, la gente está siendo verdadera, con todas sus facetas al descubierto, sin confundirse ni esconderse».

Hay una energía infrarrealista en este libro. No solo por las referencias a Bolaño, sino por estar alineado con el espíritu de ese movimiento alternativo y de ruptura literaria. «Si he de vivir que sea sin timón y en el delirio», parece querer susurrar en cada página, como el legendario verso de Mario Santiago. Ese es su latido en el universo. El arte es un juego. No lo olviden. No sean crueles con estos muchachos.

Profile Image for A.R.
47 reviews5 followers
January 3, 2026
Un universo compartiéndose es una suerte de meditación onírico-literaria, un manifiesto plurirrealista si preferís, en el que leémos la mente del autor a través de sus personajes, experiencias, historias, mitos o sortilegios y que consiguen abrir puertas a otros mundos permitiendo al lector renacer como una brisa suave meciendo un tallo de hierba o tal vez como una enseñanza búdica que nos libera del dolor con capacidad de cuestionarse, la voluntad y la firme convicción de poder ser mucho más o muchas otras formas de nosotros mismos.
Alguien dijo una vez que mejor es escribir como si uno no terminara de comprender lo que está escribiendo y que un libro muy especial no se compra ni se vende, tan sólo se deja en el lugar apropiado, en el punto del universo donde debe estar para ayudarnos a sobrellevar la realidad, que es frágil como el verdadero significado de un poema, y tenía razón.

Un universo compartiéndose es un libro esférico y grande como el amor o las naranjas, pleno de cuspideaciones históricas y prometizaciones no necesariamente augurales. Parecido a un río salvaje que te llevará al inmenso océano de la conciencia si de verdad quieres emprender el viaje, hasta el punto de que este libro no se puede considerar una historia, sino que es un tapiz surrealista que pretende delimitar con precisión temas y desarrollos muy amplios urdiendo una serie de estampas que surgen de las experiencias y las lecturas del autor.
En cuanto a la idea de la historia, que creo que el autor consigue con creces, citando al señor Roberto Bolaño, podríamos decir de esta historia que:

«No escribíamos para publicar sino para conocernos a nosotros mismos o para ver hasta dónde podíamos llegar»

Detectives salvajes. Parte II. Edith Oster, sentada en un banco de la alameda, México DF, mayo 1990.

En cuanto a su mensaje, podríamos decir que se resumiría en esta frase:

«El universo es un libro que hay que leer. Gracias por ser por estar, por unir y compartir y sobre todo por soñar.
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