Un pasado mal cerrado. Una cadena de muertes sin sentido aparente. Y un inspector que ya no cree en redenciones. Tras meses alejado del cuerpo por motivos de salud, el inspector Miquel Pruna se enfrenta al caso más oscuro —y personal— de su varios antiguos trabajadores de Roca, implicados en la histórica huelga de 1976, están apareciendo muertos. Lo que al principio parece una coincidencia, pronto revela una venganza trazada a fuego lento, con raíces en la traición, el silencio… y una historia que nadie quiso contar. Mientras Pruna y su equipo recorren el mapa de una memoria enterrada —desde las fábricas en huelga en los albores de la democracia hasta los pueblos olvidados de Teruel—, la verdad emerge como una herida abierta. Entre secretos familiares, identidades ocultas y la música que siempre lo acompañó, el inspector descubrirá que no todos los fantasmas pertenecen a los muertos. Nunca es el cierre conmovedor y brutal de la trilogía iniciada con Pactos y continuada con Rencores. Una novela negra que combina la tensión del thriller con la profundidad emocional de quien sabe que todo final guarda el eco de lo que no se dijo. Hay historias que no terminan con justicia. Siempre hay una última consecuencia.