Al declararla ganadora, el jurado compuesto por Bernardo Fernández BEF, Verónica Llaca y Darío Zalapa Solorio destacaron a Las furias, de Daniel Avechuco Cabrera, por «su depurado oficio y estilo narrativo, así como el dominio de la técnica novelística, con una sólida construcción de los personajes, su gran capacidad de síntesis en el manejo de los tópicos y la creación de atmósferas».
Nico, Nicolasa Armentera, Nicolasa culo de grasa, tetas de masa, es un personaje que se enquista en el corazón del lector. Mujer de carácter persistente, necesario para llevar a cabo un encargo casi imposible: encontrar a una joven desaparecida. En tono a veces cercano al realismo mágico, Daniel Avechuco Cabrera trata un tema terrible y nos entrega una novela negra cuyo lenguaje, a ratos poético, toca fibras tan profundas, tan íntimas, que al terminar de leer se tiene la sensación de haber habitado el pueblo de Malcatrán (cualquier pueblo de nuestro país), entre el canto de los zorzales y de la mano de la Santa.
Las Furias de Daniel Avechuco hace una alusión evidente a las figuras de la antigua Grecia; aunque no busca ser una reinterpretación literal, toma prestado el concepto y lo traduce con una elocuencia admirable. Avechuco, quien ya demostró su calibre al ganar el Premio Internacional de Novela Negra en 2024, regresa con una novela corta que por momentos alcanza destellos de excelencia técnica y narrativa.
Sin embargo, a pesar de la gran construcción del texto, la obra se queda un poco corta al final. Siento que le falta ese remate que premie al lector por la labor de haber recorrido sus páginas. Es una pieza sólida que confirma el talento del autor, aunque me dejó con ganas de un cierre que estuviera a la altura de la brillantez de sus primeros capítulos.