DANIEL SALDAÑA PARÍS (Ciudad de México, 1984) escribe narrativa y poesía. Es autor del libro de poemas La máquina autobiográfica (Bonobos Editores, 2012) y de la novela En medio de extrañas víctimas (Sexto Piso, 2013). Ha sido becario del FONCA en los programas Jóvenes Creadores (2006-2007) y Residencias Artísticas (2012), así como de la Fundación para las Letras Mexicanas (2007-2009). En 2012 antologó y prologó Doce en punto. Poesía chilena reciente y Un nuevo modo. Antología de narrativa mexicana actual, ambos publicados por la UNAM. En 2014 fue escritor en residencia en Ledig House-OMI International Arts Center (Nueva York).
Fue elegido por el Hay Festival, el British Council y Conaculta como uno de los 20 escritores menores de 40 años para representar a México en la Feria del Libro de Londres en 2015.
estas cartas giran en torno a un tema central: la compulsión, los vicios, los hábitos, la repetición, y al final del todo algunas conclusiones claras: con las amigas se puede hablar de todo, poner por escrito lo que se nos pasa por la mente es un ejercicio terapéutico, pero escribir también puede ser un acto egoísta, y a veces comerse a una misma es la única respuesta posible ante el desorden de todo lo demás.
La idea de “Conversaciones” de la editorial Almadía es una de las mejores iniciativas que he visto en el mercado editorial de los últimos años. Con un planteamiento tan simple como diferentes autores se remitan cartas y establezcan una conversación a varias voces sobre un tema X, el resultado está siendo joyas tan interesantes y logradas como esta “Gente sin paz”.
Un libro delicioso, no sólo por lo magníficamente bien escrito que está —con especial mención a las intervenciones de Sabina Urraca—, sino también por lo inteligente de los planteamientos que se exponen y lo bien que lo han enfocado, sin caer en lo burdo en ningún momento, cosa que hubiera sido muy fácil con un tema como el de las adicciones. Además, al incluir a Urraca y su peculiar adicción, menos escandalizante si se quiere que la de sus coautores, permite que la temática del libro amplíe sus fronteras y resuene en gente, como yo mismo, que quizás no tomamos drogas de ningún tipo, pero que no por eso tenemos el alma en paz ni dejamos de desarrollar nuestras propias válvulas de escape tóxicas.
Unos textos increíbles que se devoran en nada. Merece muchísimo la pena, y ya estoy pensando en cuál será la siguiente conversación de Almadía que aborde.
“Así vivo también: entre la promesa de un avance y la evidencia de un retorno de lo mismo.”
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“Desde este regreso a Madrid me obligo a no pensar en hacia dónde, qué es lo que guarda el después, sino que intento ocuparme de estar en paz con estar.”
Me he sentido acompañando a Sabina, Sofía y Daniel en sus peripecias alrededor de la narrativa alrededor de sus tics alrededor de crearse. Que curioso pensar que conoces un poco a tres personas que están constantemente recordándote que lo que escriben es una mentira. Pero una mentira que les crea. Somos las palabras que utilizamos para decirnos. En un momento dado Sabina habla de la sesión de hipnoterapia eriksoniana que recibió como parte de sus infructuosos (y medio pretendidos) intentos de dejar de devorarse a si misma. Entonces dice que tal vez el recuerdo que produjo no es más que una invención. Pero, ¿qué más dá? La cuestión no es si el recuerdo sucedió. La cuestión es que ella carga con esa frase, la contiene, la camina, la utiliza para morderse los dedos hasta sangrar.
Me identifico con mucho de lo que escriben los tres. Con la necesidad de experimentar cosas que se pueden narrar, de experimentar algo. Mucho, sobretodo, con la atracción de lo autodestructivo, que es, también, lo autoconstructivo.
Un acercamiento a la compulsión honesto en formato epistolar entre estos tres escritores que nos dejan asomarnos a sus conversaciones. Me ha gustado mucho, no es el típico texto que alguien escribe, es la típica conversación que tienes con quien te conoce mucho y te quiere bien.