Este libro reúne por escrito una serie de intervenciones públicas de la directora argentina Lucrecia Martel. A lo largo de diez conferencias y clases, dictadas entre 2009 y 2025 en instituciones y festivales de Argentina, España y Uruguay, transcriptas aquí por primera vez, Martel comparte los recursos que activan su cine y su particular relación con el sonido, al tiempo que amplía su mirada sobre las tensiones históricas y actuales de la narrativa.
Sus charlas proponen un recorrido libre por algunas preguntas inquietantes. ¿Cómo podemos involucrarnos sensiblemente con lo que sucede en nuestros territorios? ¿Cómo hacemos para recuperar el diálogo con quienes piensan diferente? ¿Qué estrategias narrativas son deseables frente a la estandarización de los algoritmos y las plataformas? Sin ofrecer respuestas categóricas ni solemnes, Martel sugiere herramientas para ensayar colectivamente otras maneras de habitar el presente y el futuro. El libro, organizado en tres secciones, incluye también intercambios con el cineasta y escritor argentino César González, con la realizadora española Carla Simón y con la periodista Leila Guerriero, en los que aparecen contrapuntos en torno a la creación artística. De lo que se trata en todo momento es de conversar como forma de recomponer lo comunitario y construir un espacio posible para pensar con otros.
Un destino común no trata sobre sus películas, sino que parte de su práctica cinematográfica para proponer nuevas discusiones en el terreno cultural. En tiempos de discursos cerrados y gestos autoritarios previsibles, la voz de la directora de La ciénaga y Nuestra tierra impacta por su franqueza y su gesto provocador, dispuesto a revisar los errores del pasado, afrontar la desazón del presente y alentar a las próximas generaciones a inventar lo que todavía no existe.
Lucrecia Leonor Martel es una directora de cine, guionista y productora de cine argentina nacida en Salta, con una larga trayectoria audiovisual. Su primer largometraje, La ciénaga (2001), fue aclamado internacionalmente tras su estreno, y la introdujo como una voz nueva y vital en el cine argentino.
Tengo un altar en mi corazón para algunas mujeres creadoras-pensadoras. Y en definitiva Lucrecia está ahí. Su mirada va dirigida a la creatividad en lo audio visual, es cineasta y en estas pláticas les habla en especial a estudiantes de cine. Pero para mí su visión se extiende a cualquier manera de crear. Me siento muy identificada con las cosas que dice, con su mirada en cierta manera optimista de la humanidad, es alguien totalmente aterrizado, sus historias y ejemplos surgen de eventos sencillos, pero siempre va en direcciones de mucha profundidad. Habla sobre las historias, y cómo hay que encontrarlas en lo más sencillo, el caminar y conversar, la educación, el sonido como un elemento que se toma menos en cuenta pero que es igual de importante a la hora de hacer o crear cine, de la inteligencia artificial, el salir de las zonas conocidas, el mirar con nuevos ojos a la hora de querer contar algo, el lenguaje inclusivo, marca la diferencia entre una ocurrencia y una idea: "... confundimos mucho ocurrencia con idea. Ocurrencia es encontrar una semilla y guardarla en un frasco para usarla en otro momento. Pero si a esa semilla la ponés en un papel secante o en la tierra y la vas regando, va a crecer en complejidad y misterio. Una idea requiere trabajo, y he visto mucho cine basado en ocurrencias que se agotan muy rápido." Se lo quiero regalar a todo el mundo, yo creo que con personas como ella, todavía hay esperanza de que el mundo siga adelante, a pesar de todo lo que nos hace pensar que no saldremos de esta en la que estamos.
"Necesitamos sustraernos de todo lo que sabemos y de todo lo que hemos aprendido para ver de nuevo. Y para hacer ese esfuerzo de reeducación de nosotros mismos hay que apelar a cualquier cosa(...) porque para pensar es necesario todo, incluso la mentira."
"¿Qué es un lugar común? Un sendero que está tan transitado que ya ni lo vemos. Ese es el peligro de la narrativa, y de toda nuestra existencia en el mundo. Acostumbrarnos a ver cosas, resistirnos a ser extraterrestres aunque sea unos segundos para tener una visión diferente, para poder ver algo de otra manera."
"Pienso que cuanto más diverso sea lo que hagamos, es mejor para todos nosotros, porque es tan difícil entender de qué se trata la existencia, y tan difícil que alguien dé una respuesta a eso, que necesitamos la mirada de todos. "
"La cultura de la dominación de la mirada me parece que ha creado muchas torpezas narrativas. En cambio, en el lugar de la escucha, el mundo viene hacia nosotros. En ambos casos sucede lo mismo: la luz alcanza nuestros ojos, el sonido llega a nuestros oídos. La física de la percepción es la misma, pero culturalmente mirada se ha proyectado sobre el mundo como si fuese un faro y nos coloca en una situación de poder peligrosa."
Puedo seguir, así como llené mi cuaderno de las frases, me quedaré cerca este libro, para esos días en que sienta que no hay para dónde seguir, en este libro, que me dejó inspirada y sacudida, encuentro que en efecto, no está todo perdido, y nos queda mucho que aprender, tanto del mundo, como de la creatividad. Recomendadísimo, lo mismo que sus películas, aún no veo la más reciente, pero estoy segura de que será un acontecimiento.
Escucharla, o leerla (en este caso), siempre es un placer, porque presenta con mucha claridad sus ideas sobre todo aquellas que tienen que ver con el sonido. Pero en este caso, siento que falló un poco la edición, porque en los diferentes capítulos (o charlas- son casi todos extractos de conferencias), los temas se repiten y se vuelve un poco monótona la lectura.
Un tanto desparejo y repetitivo, creo que revela fallos en la curaduría editorial que redundan en una lectura con páginas de excesiva reiteración. Pasajes magistrales vinculados al lugar central y la construcción del sonido en sus películas: como lo utiliza para plasmar el espacio y el fuera de campo, para crear una atmósfera de tensión. La claridad conceptual de Martel y su capacidad para desglosar un tema tan técnico es brillante y esencial para entender su filmografía (el dato sobre el piso de la pileta de La ciénaga, una joyita) Es claro que Martel tiene temas que la obsesionan y que atraviesan toda su obra, y es de esperar que estos se repitan en sus charlas. Pero creo que la edición falló en la tarea de selección y orden. Se incluyeron demasiadas conferencias que, aunque dadas en contextos distintos, abordan exactamente los mismos tópicos utilizando el mismo enfoque y con argumentos idénticos.
No importa si hacés cine o que jamás vayas a encender una cámara, este libro es un esencial para leer el presente. Lo que te propone Lucrecia en sus conversaciones trasciende la disciplina o hasta incluso el arte, es un libro de preguntas y de urgencias, para trasladar la angustia desesperanzada al tejido de la comunidad
Me encanto este libro. Fue una lectura en relevos con mi novio la cuál fue más que entretenida. Tiene momentos cómicos y otros que te hacen volar el ceso. Lucrecia describe muy bien las cosas que todos podemos apreciar pero que no todos sabemos poner en palabras tan naturalmente.
El sonido, los diálogos, el futuro. Esos son los ejes por lo que se mueve Lucrecia Martel en este libro. Por supuesto que los trenza. Piglia decía que un cuento funcionaba en dos planos. Tal vez un ensayo deba funcionar en tres. En un momento, mientras leía, pensaba en el habla consciente de Lucrecia, una consciencia que busca remecer otras conciencias. Desautomatizarnos. Es difícil, por supuesto, yo veo a mi papá todo el día en Tiktok y no hay quien lo saque de ahí. Quizás las ideas que ensaya Lucrecia consiguen eso, descolocarte, sacarte de tu sillón mental, abrir una ventanita de conciencia, para que absorbamos la luz y nos volvamos a mover.
La cultura es un intercambio simbólico que sirve para armar un destino común, para inventar un mundo.
Lucrecia Martel es como un pastor evangelista de una iglesia a la que me uniría. En estas charlas reflexiona sobre todo: el cine, la cultura, nuestro país, el futuro, el sonido, la calle, los pueblos originarios, la inteligencia artificial, Maru Botana... Es apasionante escucharla tanto como leerla redactada en papel. La mayoría de estos capítulos son sus charlas en eventos y entrevistas que pueden verse en YouTube, otros son exclusivos. Varios ya los teníamos vistos con Juan, pero leerla fue tener más en claro y a mano perspectivas únicas sobre la condición humana. Tanto sus películas como sus ideas invitan a pensar el mundo de otra forma: estamos enfermos y necesitamos un remedio, este es el diagnóstico.
creo que a la colección le habría venido bien un poco de editing porque varias de las conferencias se repiten bastante entre sí, sin duda la tercera parte es la mejor. de todos modos martel es una cineasta brillante y una pensadora lúcida y muchos de estos textos son una ventanita necesaria a su manera de pensar en el mundo y en el acto creativo.
<3 "Traten de rodearse de gente interesante, que no esté aterrada a las tendencias. Busquen personas que estén dispuestas a pensar con ustedes y a encontrar esa infinidad de trampas que no nos dejan ver lo que nos rodea. Hay que encontrar el tiempo para la invención propia."
Maravilla total. Qué placer es leer a alguien quitándole tanto el peso de lo sagrado a su propia disciplina, entendiendo que lo importante está, como en casi todo, en un lugar completamente diferente del que se espera. Le lamería el cerebro sin problema. Qué mujer. 🙏
Lo más hermoso de este libro es que el cine queda en segundo plano, porque antes que las películas está la vida y como creadores viviendo en este tiempo urge que nos ocupemos de ella. Me quedan reverberando muchas de sus ideas. Qué fascinante es ser contemporánea de esta señora ❤️.
"Esta es la definición de cultura que me sirve tener a mano: la cultura es el intercambio simbólico que nos permite comprendernos como comunidad. Es lo que nos hace trascender la triste posición de individuos y convertirnos en una comunidad para tratar de entender hacia dónde vamos y qué es lo interesante de ser una comunidad. Fíjense qué potencia tienen algunas culturas difundidas por el cine."
Bravísima y tiene razón en insistir: la conversación es un arte. Viene a proponer algo nuevo que a la vez está un poco demodé: cultivar la escucha del otro que no piensa y no siente como uno, y pensar cómo se construye la narrativa cinematográfica desde esa escucha. En este sentido, la cultura (que emparenta con el turismo en uno de los últimos ensayos) se piensa como una instancia para encontrarse, y no una batalla.
Me encontré más interesada en el método de trabajo de Lucrecia Martel, su uso del sonido como punto de partida (en lo personal lo encontré análogo pero muy distinto a mi uso del color) y su forma de pensar el cine, que por sus reflexiones políticas.
‘Un destino común’ recoge una serie de intervenciones públicas de la directora Lucrecia Martel entre 2009 y 2025. Los que, como me pasó a mí este año en Morelia, hemos tenido la suerte de asistir a alguna charla de Martel en directo, sabemos que es un placer escuchar sus divagaciones, que conjugan la profundidad analítica y el divertimento, siempre con una gran claridad, alejada de lo pomposo de algunos discursos actuales. Poder leer la evolución de su pensamiento sobre la vida y la cultura (eso que, en sus palabras, debería ayudarnos a encontrarnos hacia un destino común y en lo que hemos fracasado) es un lujo que, además, se parece sospechosamente a ver una de sus películas. La oralidad y la conversación por encima de todo, el eco de frases e ideas repetidas, pero siempre dotadas de un cariz nuevo, la provocación y el humor como parte ineludible de la comunicación … Lucrecia es, en mi opinión, una de las pensadoras más lúcidas de nuestra realidad y su pensamiento (plagado de preguntas) es una provocación sobre la necesidad de reinventarlo todo en un contexto en el que el tiempo y el espacio se han comprimido y ya no somos capaces de imaginar nuestro rol como humanos en un el futuro que se nos plantea.
La mirada de Lucrecia me resulta desconcertante y sumamente renovadora. Siento que aporta algo a la discusión que funciona (haciéndole justicia a su concepto) como una onda expansiva, abre surcos en todas direcciones, despierta una gran reflexión sobre el valor de la cultura, el curso y la medición del tiempo tal y como lo conocemos, la idea de un devenir como especie, el lugar que ocupa el lenguaje, la comunicación, la experiencia, el otro. Todo resulta en un libro muy inspirador para artistas de cualquier práctica, que exhorta a poner a prueba las estructuras heredadas de la narración, las distintas formas que puede haber de contar una historia; es un llamado a la experimentación, en sus propias términos, a la verdadera invención del futuro. En varios momentos sentí que se dirigía a mí, que me mandaba a crear, a probar cosas y ver qué pasa, a hablar con la gente, a caminar por las calles de mi barrio, a dejar morir mi teléfono como si fuese una planta. Una voz necesaria, y que creo que hay que escuchar atentamente.
Nietzche decía que sólo hay que leer los libros que fueran escritos desde las entrañas. No estoy seguro que este libro -cuya invención surgió desde una propuesta editorial- haya estado a la altura. Martel no presenta formas tan distintas de plantear lo mismo y la primera parte del libro no logra salir del puerto. Entiendo que más que una transmisión respecto de la importancia del sonido contra la pregnancia de la imagen, el objetivo es una búsqueda por encontrar una manera de pensar sin las cadenas hegemónicas. Dicho esto, no hay nada más placentero que leer o escuchar a alguien que piensa en acto. Lucrecia, más que una cineasta, es alguien que se interroga, que piensa. Lo que más me gustó fue su irreverencia: no cedió (o no se dió, da lo mismo) ante ningún discurso políticamente correcto. No hizo demagogia cuando le dieron la palabra y le pasaron el disfraz.
Este libro no debería estar en las bateas dedicadas al cine sino a la música. Debe ser la única cineasta tan obsesionada con la imagen sonora por sobre la pictórica (sobre la que reitera y varía 2/3 partes de la obra).
Tiene sin lugar a dudas ideas de gran intensidad filosófica, una visión antidogmática muy lírica y un registro del habla cotidiana muy marcado que mejora tanto sus conferencias como charlas.
Aunque nunca hayas visto una película de Martel, este libro lo podés disfrutar igual, lo cual habla de su gran calidad literaria.
está muy bueno. es una recopilación de varias conferencias y charlas que lucrecia martel dio a lo largo de los años, y que sigue algunas líneas de pensamiento bastante claras y sólidas. aunque está dividida en tres partes distintas, todas se complementan y continúan lo que ya venía armando de antes.
Creo que el título debería aludir a algo del sonido. Es bueno encontrar algunas de sus conferencias/charlas en un libro. A ella la amo! Me llamó la atención que no haya nombrado a Hebe Uhart porque manejaba el oído como nadie y reproducía muy bien aquello que escuchaba con su agudeza tan característica, igual que lo que menciona Lucrecia. Se encuentran algunas reiteraciones pero son difíciles de suprimir porque son en diferentes charlas…
“Estoy en contra de que nos acerquemos a la realidad ya buscando algo a priori, sin dejar que las cosas permeen con nosotros. No estoy de acuerdo con que el cine implique ver tanto cine. El cine es ir a la calle, es hablar con los vecinos, caminar por la ciudad y hablar con la gente.”