La Jara vive en dos tiempos y espacios. Allí, comienzos de los dosmiles en Badahó, entre motos, botellones y hostias. Aquí, entre Madrid, Barcelona y la asfixia. El supuesto presente. Allí, en la herida abierta. Aquí, en la grieta. Allí, en el borde. Aquí, al borde. Allí, en la primera explosión. Aquí, en la onda expansiva.
La Jara es adolescente, pero ya no. Toda la violencia es suya. Y dentro, la rabia, la ira, la ternura, la comida, el hamsia, la luz, el fuego, la danza. Sobre todo la danza. Inspira en uno, dos, tres, cuatro. Espira en cinco, seis, siete y...
me esperaba cosas pero no ESTA COSA: leer y releer ciertos fragmentos hA siDOOooo... Bfffff. os recomiendo leerla dejando que los infinitos y pequeños detonantes exploten y duelan y remuevan y, al fin, se asienten. ahí estaremos todas para masticarlos y digerirlos juntas y acompañadas de una catalana con jamón... porque sí: toda tu violencia es nuestra^^
A ratos te da golpes duros que te dejan la cabeza como si te hubiesen dao con la pitón de una moto, a ratos un poco papa cocía sin sal. Cuesta pillarle el ritmo, pero se lee de una sentá. Hay cosas muy confusas, probablemente porque no soy de BaDaHó y no he entendido muchas referencias, pero hay libros k se ambientan en sitios en los k tampoco he estao y no me he perdido tanto como en este. A nivel de escritura muy confuso y caótico (KaóTiKo, como la cabeza de la Jara o + bien la Carrie) y la perspectiva a dos tiempos te pilla un poco de sopetón. Hay momentos de la historia en los k me he perdío mucho. Me deja una sensación rara, como un ardor en la boca del estómago que me sale por la boca como si fuera un dragón. Lo k sí k me ha dejao claro es que no estoy sola. Primas 4ever.
La Jara no cuenta: escupe, escribe a trompicones, se contradice. Lo hace con las manos sucias, con la voz rota y desde esa edad en la que una cree que todo lo que duele es amor.
Carolina Yuste escribe como si le faltara el aire. No hay trama limpia ni frases quietas. Su prosa va a golpes, a bocanadas, con urgencia. No hay línea recta, ni corrección, ni pausa. La violencia, el deseo, la culpa, el calor, el pueblo, el amor, el ruido. Todo a puñetazos en un libro en el que nada está bien dicho, pero todo está vivo.
(2,5) No está mal, pero sinceramente me ha dejado mucho que desear. Creo que me dejé llevar por el libro como objeto (que es impresionante) y por las buenas reseñas, y sinceramente me ha decepcionado. Carolina Yuste es una escritora muy ambiciosa, demasiado en mi opinión, y las múltiples ideas y temáticas que tiene para esta historia no congenian bien, y no encajan con el estilo ecléctico y atropellado de su escritura. Sinceramente, creo que el libro habría ganado más si solo se centrara en los 2000, porque la trama situada en el presente no aporta absolutamente nada.
Me ha dado mucha rabia porque las reflexiones que plantea quedan demasiado superficiales. Hay temas políticos y opiniones de la autora que suelta en frases contundentes y llenas de verdad, y luego se pierden en el discurso atropellado, casi flujo de conciencia, de la protagonista. Me habría gustado que desarrollara más las ideas y, sobre todo, que la ideología de la protagonista se reflejara en sus acciones, porque creo que no coinciden para nada.
La trama (si podemos decir que hay trama) es simple, y podría haberse compensado por una escritura increíble, pero desgraciadamente creo que no se consigue del todo. La protagonista no tiene personalidad alguna, más allá de sus problemas psicológicos.
En general todos los factores me han parecido que estaban bien, pero me han acabado decepcionando. Creo que es un libro que recomendaría pero a mí no me ha gustado.
que desorden!! que de ruido! dentro de ella y dentro de la estructura del libro, pero ahi está la gracia (?).
lo peor: la narrativa con el pau, que no me dice nada y pega cero en la historia. no hace falta que cuentes una pseudo relacion futura para explicarte a ti misma y como tas quedao de loka (no?). lo mejor: el alegato de amor por las amigas (jamás tan unidas como cuando viviamos en la misma ciudad y nos planchabamos el pelo y nos prestabamos tops)
debo reconocer que el libro… me ha terminado convenciendo un poco… Soy tamb una sHuLa !!!
No pienso llorar si lo que quiero es quemarlo todo
fuego, ira, ansiedad, violencia y explosiones. ojalá haber vivido una adolescencia así en BaDaHó , con un novio cani que me lleve en moto. aun así, es bonito verse un poquito identificada en esas noches de fiesta, en las amistades que arropan más que los amores, y en los momentos fugaces a los diecisiete en los que parece que todo va a explotar.
se siente un poco diario de chica de 18 años reescrito 10 años después, pero con todas sus voladas y malahostia intacta.
la historia no tiene ningún orden, su cabeza es un torbellino atravesado por la ansiedad cada dos minutos pero tan lleno de amor que entiendes. entiendes todo. hay fragmentos bellísimos y algunos que he leído en diagonal porque no decían nada, aunque entiendo que en esos momentos de texto en repetición, punto y palabra, punto y palabra, punto y palabra; lo que hace no es explicar hechos sino hacer sentir en tus propias carnes lo que la jara siente.
por otro lado estoy algo decepcionada, quizás me esperaba algo diferente porque mi adolescencia no fue así, pero también porque en las secciones de la jara adolescente se ve perfectamente que lo escribe una adulta de hoy, con críticas políticas y de género con una claridad que no caracteriza esa etapa. y porque la historia en sí, ni fú ni fá (con claras excepciones).
le pongo las 4 estrellas porque me ha removido por dentro al final, porque el amor lo arropa todo y eso siempre será un sí, porque todas ellas podrían ser mis amigas.
Menuda primers novela. Narrativa experimental donde Carolina nos ofrece reflexiones sobre las relaciones al ritmo de regueton. Me ha encantado por su complejidad narrativa, por su trama y por ofrecernos una historia de chonis (por que las chonis también merecen una representación positiva La recomiendo al 100%
Una chulada de lectura pero hay cosas que no me terminan de casar!! Trompicones que no sé si son por el alegato a la cabeza de la protagonista o cosas que se han quedado sin desarrollar del todo.. como con la intención, pero dejándolo solo en aderezo. Me ha gustado, eso sí, para las que nos hemos criado en los 2000 es como un abrazo conjunto.
4.5 ⭐ tal qual totes les violències que ens atravessen. He pensat tants cops: "soc jo" que m'ha preocupat alhora que m'ha calmat. No és una lectura fàcil, però si àgil, i pleníssima de referències!!!
Miguel Unamuno aseveraba que el español es más feliz con el mal del vecino que con el bien propio. Carolina Yuste es uno de esos escasos contraejemplos que contradicen la tesis del maestro, ella ha logrado ser profeta en su tierra, quizás sea tan sencillo como ser buena gente. Así que, lo mismo, si fuera otra, hubiera dejado la calificación en cuatro estrellas, pero siendo de mi barrio no voy a andar con racaneos. Toda mi violencia es tuya es un libro caótico, desordenado, bruto, visceral, bulímico, sincero, íntimo, pasional, fresco, alineal (vaya palabro), enrevesado, controvertido, comprometido, sensible, a ratos inteligible, una especie de Aleph... y la mezcla ofrece un resultado indefinible que hace que sigas leyendo, que quieras saber más de lo que ha sentido, lo que ha vivido, lo que ha motivado a esta mocina que podría ser ella o la voz de muchas. Aunque la obra está repleta de localismos, aunque se construya sobre referencias que seguramente solo entenderá completamente su círculo más cercano, el texto no pierde interés en ningún momento porque va dejando una explosión tras otra. Puede ser cualquier cosa, pero no peca ni un solo instante de plano. La edición ayuda. Da igual que no conozcas la Alcazaba, el Cerro de Reyes, el Gurugú, que no sepas lo que es desayunar todos los días en la calle como hace esta ciudad, que no conozcas a la Tati ni a la Sole, ni a la madre ni al padre. Da igual. Porque es un libro que no te va a dejar indiferente, especialmente si eres natural de una provincia que no es Madrid. Uno de los aspectos que me llaman la atención del libro, entre otras cosas porque no hay muchos en los que Badahó sea un personaje más, es como deja en evidencia que cada persona tiene una manera de sentir su ciudad, que en realidad, en contra de lo que pueda parecer, es un término subjetivo, aunque las casas, las calles o los parques sean materia objetiva. He vivido, paseado y disfrutado cada uno de los rincones que menciona, aunque soy bastante mayor que ella, comparto algunos de los hábitos que expone, conozco a varios de los personajes que forman parte del escenario, somos del mismo barrio, hemos coincidido en varios sitios desayunando, sin embargo, su Badahó, no es mi Badahó, aunque los dos cantemos con deje la "o" final. Simplemente, porque sus vivencias no son las mías, ni en forma, ni en fondo. No Carolina, en una cosa no puedo darte la razón. Aquí no todo el mundo sabe seguir un compás, salvo que yo sea la excepción que confirma la regla. No será porque no lo intento, no hay ná que me de me guste más que un fandango de Badahó cantao por El Porrina. Hasta mi barbero es gitano. Pero, ná, no hay ná que hacé, el duende nunca se fijó en mi. A modo de posdata, una curiosidad absurda (cosas de llegar hasta la última página de las últimas páginas): el libro se terminó de imprimir, mientras Carolina desayunaba unas migas con unas amigas, 35 años después de la Carta de Celtas Cortos. ¿Recordáis aquella tarde en la Cabaña del Turmo? Sí, sí. Tengo mis taras.
Leer “Toda mi violencia es tuya” ha sido como volver a salir de fiesta en los 2000, cuando nos poníamos calcetines en las Globe para levantar la lengüeta. Si eras más cani eran entonces unas dos muelles (o unas cuatro muelles, para los más atrevidos). Como darte besos con la chica que te gustaba en un portal y estar levantándote cada dos por tres cuando salía un vecino. Como acordarme de todas las conversaciones a la luz de una farola mientras sonaba “Yo lo que quiero es irme de fiesta” de dj marta de fondo. Como llevar esas gafas que nos comprábamos de fiesta por 3 euros y que nos conjuntaban con el color de la camiseta de ese dia (todavía no se hablaba de outfit pero menudos piketes). Como sentarme en un banco a comer pipas aguasal durante horas escuchando la música que nos bajábamos del Ares y del Emule compartiendo auriculares. Como volver a ver las horas pasar porque sentíamos que la cultura no era para nosotros. Kmo vlvr a mndr 1 SMS ahrrand espcios y pniend critas ants dl emoji y to eso ;-) (cuando todavía se hacía la nariz con un guion). Como volver a llamar BFF o MAPS a amigas de las que hace años que solo tienes noticia por Instagram. Como volver a hacerse una herida por primera vez. Como que te peguen un guantazo por mirar de más en la pista de baile. Como ponerte un rosario de esos que brillaban con las luces de la discoteca. Como volver a tomarte un chupito de tequila y poner cara de que te ha gustado mientras tu tripa hacía un triple salto mortal e ibas al baño a vomitar mientras pensabas en la muerte. Como volver a pensar que la rebeldía es aún posible a pesar de las estadísticas.
7.5/10 y me ha gustado eh es original, tiene cosas que otros libros no tienen, hace pensar, es ocurrente y genuino, pero en según que pasajes me costaba conectar, quizás por el lenguaje utilizado, que realmente era necesario para contar esa historia, pero que a mí personalmente me saturaba un poquín:( en general, buen libro que recomendaría a quien quiera una lectura diferente, reivindicativa y real!
"Pero no pienso llorar si lo que quiero es quemarlo todo. Un, dos, tres, cuadro. Inspira. No pienso llorar si lo que quiero es quemarlo todo. Cinco, seis, siete. Expira"
Quitando que me costó adaptarme al principio al estilo que usaba, me ha acabado enganchando un montón y ufff literatura 🚬 como expresa todo y como ambienta cada escenario de la Jara actual y la adolescente,,, Carolina eres perfecta
Bonus a las referencias a Badajoz que me sentía un poco el meme de leonardo dicaprio señalando la televisión
Me gusta lo que propone Carolina. Desde lo meramente estético del ambiente de barrio (de Badahó, pero podría ser Alcorcón, Vallecas o Ripollet) que tiene la violencia arraigada como algo endemico, hasta las reflexiones sobre la impotencia ante todo el dolor del mundo ¿Cómo convivir con una rabia tan profunda y una incapacidad para cambiar las cosas tan dolorosa?
Es sublime. Increíble como narra la historia, eres una artistaza Carolina Yuste. un 10 en narración, super poética, duele, sana y sorprende. Frases increíbles que te hacen reflexionar por días. De verdad, chapó, viva tú y la tortilla de patatas.
una chulada de lectura que a ratos se me ha hecho un poco bola, pero que en líneas generales me ha sorprendido para bien!!!! por el argumento por la manera de narrar y por el estilo que elige <3
un gustito al que he vuelto a trompicones durante el verano y que he acabado a las puertas de recibir la hornada de adolescentes…voy a pensar en la Jara cuando conozca a mis alumnas
Me ha encantado la estructura! Carolina Yuste denuncia las millones de violencias que sufrimos las mujeres y se sufren en el mundo. Deja ver la ira, la rabia, la violencia que tenemos dentro. Me han encantado las idas y venidas al pasado y al presente/futuro, la forma del lenguaje, el estilo, cómo está escrito de esa manera tan rupturista. Me he sumergido en esa Badahó de los 2000 y me he ido de fiesta con la Jara. Una novela filosófica-choni/performance/manifiesto, que presta atención a una voz colectiva y explota.
Comparto la rabia y la generación y la edición es preciosísima, pero se me hizo larguísimo y me aburrí.
Seguramente sea por ser too much lesbiana y no haber tenido novio con moto y vivir los 2000 en otra movida-ciudarks, por que todo lo demás sí. Arriba lo choni, en cualquier caso.
Tiene de todo este libro: ira, violencia, sororidad y lo que es ser una chica en un pueblo (o en una ciudad-pueblo) caluroso y pegajoso. También un poco el mantra de mi vida: que todo es mejor con amigas y con una catalana con jamón (o un mollete, ahí os dejo elegir).
Es desordenado, como mi cabeza. Y como la cabeza de todas?!? las chicas de los dos mil. Y está plagado de referencias que me han hecho sentir mayor, pero es que lo soy!!!
Y sí, toda nuestra violencia es vuestra. Por supuesto.