La vida, la obra y el tiempo de una de las artistas más polémicas de la historia Débora Arango.
Débora Arango concilió una vida discreta y hogareña con la creación de la obra pictórica más revolucionaria del Siglo XX colombiano. Su discreción permanece, pues a pesar de ser una artista pública—que se asoma cada vez que pagamos con un billete de dos mil pesos— Débora ha quedado opaca y escurridiza. A ese reto, de observarla y narrarla, se le mide este perfil en el que el autor alterna roles de detective e historiador para ir tras los gestos que resumen la vida de Débora Arango que, tras atreverse a pintar el desnudo femenino, fue mitificada, censurada, olvidada y, tarde, reivindicada. Silenciosa, construyó un legado que retrató los eventos que forjaron la historia moderna de el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, los tiempos de la Violencia, el voto de la mujer. A medio camino entre una biografía, un thriller histórico y una novela policiaca, este libro reconcilia a las muchas Dé la feminista que se apropió de la contemplación del cuerpo de la mujer; la apacible ama de casa y la artista que, a golpe de trazos y colores, creó una obra viva que hoy es mapa y es espejo.
"Víctor Cabezas ha construido, con paciencia y gran acierto, un cuadro vivo de Débora Arango. Como la vida, se trata de un retrato móvil, tentacular, disperso y compuesto. La composición que tenemos delante es retrato, paisaje y bodegón, y es, en últimas una celebración; no solo de un personaje, y no solo de una pintora, sino de la atención amorosa, admirada y genuina que un hombre puede prestarle a una mujer que existió", del prólogo de Carolina Sanín
De este libro rescato el interés del autor por analizar algunas obras de Débora para entender el contexto político, social y cultural de los años 40 y 50 en Colombia. "Los objetos también son testigos de la historia".
Este libro parte potentemente de la obra de la artista y de sus pinturas. El autor siguiendo la pista de la crónica histórica, que Débora Arango consignó ágilmente en algunos de sus cuadros más icónicos, llega a personajes y el contexto social y político que marcó a Colombia en los años 40 y 50, así como su relación con el ámbito internacional.
Aunque el libro está bien escrito y la lectura envuelve, en él no encontré la construcción de un perfil de Débora Arango, pues no hallé cercanía con la vida personal de la pintora, ni mayores pistas que me permitieran conocer más de cerca a esta mujer que, aún después de leer estas páginas, continua siendo todo un enigma.
Los personajes principales se quedan en la narrativa general de la historia y se pierden en sus propios relatos; sus palabras no llegan a narrar con detalle quién era Débora, cómo la percibían en la intimidad y cuáles pudieron ser las motivaciones personales que la llevaron a entregar y dedicar su vida entera al arte.
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Vidas paralelas a Débora o algo así es que debió llamarlo. Es muy cierto que para entender/comprender la vida de unos es necesario ver la vida de otros, pero este libro es más sobre la vida de otros que rodearon a Débora que sobre ella misma y lo hace aburrido. Se convierte en un libro de anécdotas con poco sentido para el "perfil" de Débora, a pesar de la "advertencia" de Carolina Sanín en la introducción.