La imagen del general Augusto Pinochet entregando la banda presidencial a Patricio Aylwin marca el inicio de una década en la que se sucederán grandes transformaciones en Chile. El fin del gobierno militar inaugura un período decrecimiento económico y la apertura comercial a un mundo que hasta ese momento parecía haberle dado la espalda anuestro país, inyectando una dosis de entusiasmo nunca antes visto en una sociedad conservadora y largamentegolpeada por los efectos de la dictadura. En los noventa Chile quiso ser visto a veces como un jaguar, a veces como un témpano de hielo; en ocasiones transmutado en un jugador de fútbol humilde que se encumbró en el Real Madrid, y en otras en el carácter de un tenista arrogante que llegó a ser el número uno. Desde el fulgor de las fiestas Spandex al jolgorio de Viva el lunes, pasando por el surgmiento de nuevos medios como la juvenil Zona de contacto y radio Rock and Pop, toda iniciativa parecía tener espacio en un mercado próspero y aparentemente global. Pero este despertar se daba en el contexto de una democracia frágil que avanzaba con pies de plomo entre los golpes a la mesa que seguían dando militares y obispos. Con su mirada aguda y una memoria que no perdona, Óscar Contardo recorre en detalle todos los hitos que marcaron los actualmente cuestionados años noventa en Chile, dando voz a sus protagonistas y entregando una crónica cabal y vívida sobre lo que fuimos y lo que podríamos haber llegado a ser.
Escritor y periodista chileno, ha logrado una gran repercusión en el panorama editorial de su país gracias a sus libros Siútico y La era ochentera. Contardo ha trabajado para medios como Artes y Letras, aunque ahora se dedica al periodismo freelance.
Es como pegarse un chapuzón en los noventa y vivirlo desde distintas vidas: el arte, la cotidianidad, la política, etc. es entretenido, a ratos se hace largo. Podría ser parte de una bibliografía sociológica de ser chileno.
En 1989 partió mi vida universitaria en Santiago, así que mirar la década de los 90s tiene un significado especial para mí. Eso hizo que cayera en este libro casi con obsesión: activó recuerdos y me ayudó a entender dinámicas sociales que en su momento supuse muy distintas.
Me encantó leer cómo empezaron a surgir expresiones culturales, el origen de las fiestas Spandex, lo que rodeaba a la televisión, la música y la política, nuestra apertura como país al mundo, etc. Además, las conversaciones que tuvo el autor con protagonistas de la época aportaban frescura a lo ya escuchado en documentales o referencias de archivo que uno ya ha visto.
Fue como sentir que ahí está el comienzo de lo que tenemos hoy, lo bueno y lo pésimo. Un viaje al pasado que reconforta, entretiene y alumbra. Muy recomendable.