Quiero decirles tanto de este poemario que nos sé por donde empezar. Ver a esta poeta crecerse, o mejor dicho parirse ante la poesía es un deleite. El verso en este trabajo se convierte en idioma, voz, grito y abrazo. Amariliz se apodera de la página y maneja su lenguaje desde un profundo respeto ancestral por las mujeres que la parieron. Lanza cuestionamientos al mundo que no buscan respuestas, no las necesitan. Exige la reinvención y comienza por el ejemplo. Me disfruté los neologismos. Ese lenguaje figurado que cuando no encuentra la palabra perfecta, la inventa. Esta segunda publicación nos deja hambrientos de poesía desde la "femideidad". Gracias poeta, por esta mirada certera, por el reclamo sin disculpas, por la pedrada en la charca, en fin, por este parto a sangre fría, como ella misma lo llama. Diecinueve poemas, bien pensados, bien colocados, bien curados desde el cuerpo que se reclama y se replantea. Mirada a maternarse desde la anatomía. Invitación a que enfrentemos al tabú de la crianza, desde la compasión de sabernos paridos desde el amor mal canalizado. Puntualizando aquello que necesita nuevas miradas aunque romper el cristal sea necesario. Aquello que la hace encuentra en sus raíces esa red que nos une en solidaridad. Leer a Amarilyz, es una actividad a la que siempre volveré.
Un susurro agresivo a reconectar con nuestra feminidad. Irrelevante a como te identifiques, este librazo resalta una parte de nuestro ser que continua siendo atropellada y pisada por las presiones de una sociedad misogina.