«Tras la muerte de Madre (así, en mayúscula y sin nombre propio, porque al centro del mundo no se lo puede nombrar), un hijo que envejece escribe un santuario. El texto cae de a gotas, con silencios y atascos y días llenos de café, bajo la amenaza constante del abandono. Pero en lugar de dejarnos a la intemperie, Santiago Loza nos regala acá la calma de ese huracán innombrable, que cada uno narra como puede». —Adriana Riva
Y un día, Santiago Loza se sentó a escribir un libro sobre su madre. Lo hizo con todos los recursos y las herramientas que fue acumulando: las de narrador, las de poeta, las de dramaturgo, las de hijo. Saqueando recuerdos de infancia y hurgando en los días finales de su madre, hizo este libro difícil de describir, que dice cosas como estas: “Soy un hombre que se vuelve viejo mencionando a una Madre que no se hizo anciana. Digo Madre y se parte la tierra”. Va del verso a la prosa y nunca pretende interpretar o agotar el sentido de ese vínculo. Archivo Madre es un puñado de instantáneas, pinceladas, aproximaciones virtuosas que parecen escribirse en vivo, mientras las leemos. El libro se completa con las ilustraciones de Júlia Barata, en negro y azul, que tienen también un efecto evocativo y no cierran el sentido, porque la relación madre e hijo sigue cambiando incluso más allá de la muerte.
En Archivo madre, el escritor y dramaturgo argentino Santiago Loza construye una novela íntima y profundamente sensible sobre la memoria, los vínculos familiares y la fragilidad de la identidad. El libro parte de un gesto aparentemente simple: ordenar los restos de una vida. A través de cartas, recuerdos, escenas fragmentadas y pequeños documentos emocionales, el narrador intenta reconstruir la figura de su madre. Pero ese intento de archivo —de registro y preservación— pronto se revela imposible. La memoria no es un archivo ordenado: es un territorio borroso, lleno de silencios, afectos y huecos. La madre aparece así como una presencia múltiple: amorosa, misteriosa, a veces distante, otras profundamente luminosa. Lo que el narrador busca no es solo contar quién fue ella, sino entender cómo su existencia sigue habitando en él. En ese proceso, la novela se convierte en una exploración delicada del duelo y del paso del tiempo. Archivo madre es un libro sobre el amor filial y sobre la imposibilidad de fijar del todo a quienes amamos. Porque las personas que perdemos no desaparecen: quedan dispersas en la memoria, en los gestos y en las palabras que todavía intentamos ordenar. Es una novela breve, delicada y profundamente humana. Nuevamente Vinilo con un gran pequeño libro!
Siento que no es un libro que se lee, sino que se habita, y para quienes somos fans de su obra (prosa y teatro), es 100% universo Loza. El "archivo" es su propia memoria sentimental y estética, un registro de voces que hablan desde los márgenes, con una vulnerabilidad que desarma. Funciona como un inventario emocional, una colección de fragmentos, diálogos y confesiones en torno a la soledad como espacio de resistencia, la belleza marginal, la identidad, la herida familiar y el siempre complejo vínculo con la madre. Loza tiene una escritura que me resulta simultáneamente austera y desbordante.
Un libro que muestra el proceso de la escritura de un archivo íntimo. Una serie de escenas y pensamientos sobre un hijo que ha perdido a su madre, y que al mismo tiempo, la encuentra en todos lados. Al leerlo sentí que eran fragmentos de un diario o de una carta que nunca se atrevió a enviar. Un proyecto que atrapa el presente, tomando vuelo de las huellas del pasado.
Un autor que no tuvo miedo de escribir sobre la relación agridulce que tuvo (y que aún tiene) con su Madre (así, comenzando con mayúscula).
Las ilustraciones hacen que las palabras de este libro sean mágicas. Captan su esencia, su vacío, su necesidad de salir al mundo para intentar explicar.