El reconocido periodista Juan Luis Salinas entiende que narrar la infancia no se limita a cerrar los ojos y recordar. Las imágenes, los rostros y las sensaciones de Punitaqui —un pueblo en el norte ubicado a treinta kilómetros de Ovalle— aparecen una línea discontinua, un camino lleno de polvo, los cerros, la violencia, la persecución, la curiosidad, los senderos sin salida. Cuando el autor, después de cuarenta años, vuelve al liceo, al bullying, a la crueldad, a la precariedad, a los secretos familiares, a los prostíbulos, a los improvisados campos de tiro, a las noches estrelladas, entiende que los recuerdos son tramposos y filosos. ¿Puede haberlos tergiversado? ¿Pueden haber sido más luminosos cuando se vivieron? En cualquier caso, en Cabrito —un relato estremecedor e inolvidable— el adulto abre el corazón y mira al niño que lo mira desde un rincón de la memoria. Lo acoge y le pregunta de qué manera puedo convivir con dudas que no sabía formular y que tampoco se atrevía a comprender.
“El Cabrito” es una historia profundamente humana y conmovedora que nos sumerge en la infancia desde un lugar íntimo, sensible y muchas veces doloroso. A través del niño protagonista, el relato explora la diferencia, la no aceptación y el proceso de crecer sintiéndose distinto, con una honestidad que emociona y atraviesa. Fue una lectura que disfruté de inicio a fin. Creo que es imposible no empatizar con el niño. A pesar de no haber vivido lo mismo, sentí cada paso que daba. Por momentos me vi reflejado en mi propia infancia. Fue rara… pero también hermosa. Sentir el dolor, los miedos, los silencios y la vergüenza me acercó profundamente a su mundo. La figura de su abuela, dura e imponente, deja una lección poderosa sobre respeto, impotencia y valentía: la valentía de ser y sentir. Una historia que tocó mi corazón en cada página. No le sobra nada. Cada palabra invita a seguir leyendo. Una lectura intensa, cercana y profundamente emotiva que permanece mucho después de terminarla.
El esperado regreso de Juan Luis Salinas a las librerías trata sobre su infancia en un pueblo rural en la región de Coquimbo (Punitaqui) durante los años ochenta. Más allá de recurrir a los convencionalismos típicos de esta clase de historias, Salinas no se victimiza ni apela a a la carencia material. Se aproxima al sufrimiento de una forma humana y tan natural que el relato pareciera que la historia fue contada en medio de una conversación profunda. El autor, como también comentó en la presentación de su libro, demuestra la crueldad humana desde las acciones que se tienen con los animales, que aparecen muchas veces a lo largo del relato (cabritos, gatos, un perro, un cernícalo). También pareciera demostrar que la inocencia de la niñez es un mito más que una realidad, sobre todo en una sociedad donde crecer diferente tiene sus consecuencias desde el entorno. Hasta incluso —a modo personal— me identifiqué un par de veces con el protagonista que crecía en esa diferencia, de forma distinta a la de suz compañeros. Es un relato hermoso y triste, donde un adulto busca entre las pistas difusas del pasado el niño que fue para contestar preguntas que —hasta ese momento— nunca fueron contestadas.
Con una prosa sencilla, Juan Luis Salinas reflexiona sobre el haber crecido siendo un niño "distinto" en una pequeña localidad rural en el Chile de los 80s. Para esto se desdobla en "el hombre", a quien se le encarga que escriba sobre su niñez en Punitaqui, y en "el niño", protagonista resultante de este ejercicio de memoria. El texto va saltando de esta endeble figura que busca sobrellevar su entorno hostil, que cuenta con pocas pistas que le ayuden a entender su diferencia, constantemente castigada, al adulto ya formado, que va juntando las piezas de su pasado. La narración siempre mantiene cierta distancia, en pos de la pretensión de objetividad de Salinas, reafirmando que lo que vamos a leer no es ficción.
El cabrito resulta sumamente emotivo, Salinas da cuenta muy bien de los grises de todos los personajes, evitando dicotomías de buenos y malos. Es una historia cruzada por una suma de vivencias que dan muestra de lo que fueron muchas vidas en esa época: el impacto de la dictadura, de la minería del norte grande, las dinámicas familiares de esta ruralidad, de este pueblo acarreado por madres solas y la estoicidad necesaria para sobrellevar el día a día, y claro, abre una ventana para ver cuáles eran los espacios que este niño podía ocupar para crecer en una realidad como esa.
El libro se disfruta de principio a fin, un relato hermoso y triste, que nos hace cuestionarnos la idea de la inocencia en la niñez. Como visitar el pasado, la infancia, es un redescubrirse y una búsqueda del entendimiento de nosotros mismos.
Fui sin expectativas con este libro y me sorprendió bastante🫣
El autor narra su vida en Punitaqui, Chile, durante la época de los 80 y podemos ver como su infancia estuvo marcada por el bullying, la precaridad, secretos familiares, la dictadura militar y otros temas más que te dejan con la piel de gallina
Me gustó demasiado este libro, es cortito, directo y ligero, ideal para leer en un finde o cuando tienes poco tiempo de lectura🫡
Destaco mucho como a través de la infancia del autor, nos transporta a un Chile -casi- totalmente distinto a como es ahora, podemos ver de primera mano temas sensibles como el bullying, la homosexualidad, el golpe de Estado, la pobreza y más. Me gustó poder conocer más sobre la época de los 80, fue como si estuvieras hablando con tus abuelos o algún adulto mayor contándote sus experiencias de vida.
Siento que es un relato crudo, un poco cruel y real, cada experiencia me iba dejando impactada, especialmente la parte de los gatitos😭
Este libro me dejó con mil emociones acumuladas, con impotencia, con rabia, con empatia, etc, por los temas tratados🤧 sin duda alguna @lapolleraediciones tiene tremendos 📖 que merecen ser leídos!!
Le di 5/5⭐ porque disfruté y sufrí un poquito al conocer la historia personal del escritor😧
💌 ¿Ustedes conocían este libro, o les gustaría leerlo?
Un libro extraordinario. Un fragmento de memoria de infancia que se extiende a lo largo de la vida del autor y un territorio marginal donde las personas son perseguidas eternamente por las luchas (y derrotas políticas), la pobreza y la violencia.
Infancia, lugar y época muy difíciles. Entre el cabrito y el cernícalo. Sumisión y libertad. Es sorprendente lo que el autor hizo con todos esos dolores.
El cabrito relata la dura infancia del autor en Punitaqui, en un contexto familiar complejo, de relativa estrechez de recursos económicos, y, sobretodo, de difícil convivencia con sus compañeros de colegio y del barrio dada su orientación sexual. Es una lectura cruda y dolorosa.
El libro sigue la tradición de autores como Annie Ernaux, Édouard Louis o Didier Eribon (Regreso a Reims), pero en versión chilensis. Algo que destaco del libro es que nos permite conocer muchos detalles de la infancia del autor: él no se guarda nada. Cuenta los hechos tal como ocurrieron y tal como los sintió, no importa lo duro que haya sido, y sin incorporar divagaciones teóricas o sociológicas que no aportarían mucho a la narración.