"La memoria es el afecto más traidor que existe", dice Camila Sosa Villada en uno de los textos que componen La traición de mi lengua. Los recuerdos siempre fluyen desordenados y nos dejan frágiles y vulnerables frente a sentimientos que pocas veces podemos controlar. ¿Es posible resistirse a nuestra memoria?, se pregunta y entonces, como una condición de supervivencia, se aferra a la traición para reflexionar sobre el lenguaje y su relación con el erotismo y el pasado.
Esta serie de escritos respeta un caos, juega con la agudeza de pensarse en otro lugar y habitar otra lengua. La ficción y la no ficción son embestidas por un lenguaje que se hereda y se traiciona. Con una prosa tan filosa como poética Sosa Villada cultiva, una vez más, el arte de escribir lo que no se dice.
nunca había leído a sosa villada. me recuerda a annie ernaux pero más salvaje más queer más poética más cruda más punki más divertida más ácida. amor y lenguaje y lengua yes lo q a mí me gusta. mayo hoy te lo presto.
Camila no usa el lenguaje para explicar, lo usa para atravesar, provocar, abrir fisuras. Lo traiciona, lo erotiza, lo convierte. El título ya nos advierte: la lengua (órgano, idioma, deseo, instrumento).
El deseo desde una corporalidad disidente, trans, animal, vulnerable y desafiante. Lo queer no es una bandera explicativa, es una experiencia vivida con uñas, piel, saliva, silencio. Hay una ternura salvaje en cómo describe lo íntimo, y una oscuridad muy lúcida en cómo muestra la dinámica de poder en las relaciones. “Los amantes acordaron el engaño…” Porque el amor está atravesado por la negociación, el dolor y el teatro.
La autora desnuda el pacto tácito de muchos vínculos: fingir para sobrevivir, amar desde el disfraz, tocar sabiendo que el otro siempre es un misterio que no se revela del todo. “El cuerpo del otro es siempre nuevo, territorio virgen, que nunca es un cuerpo del que se sepa algo…” Y así, la caricia se vuelve exploración, y el deseo, una niebla que no se deja atrapar.
Este no es un libro amable. Es bello, sí, pero incómodo, valiente, visceral. Una lectura que enciende zonas silenciadas, que cuestiona lo aprendido, que traiciona lo que el lenguaje intenta domesticar.
Ominoso título para tan poca pretensión. Se disfruta leer a Camila, incluso en lo breve y las páginas casi todas en blanco… ¿habrá algún contrato que pide libro cada año y medio? Placer de leerla siempre, pero este se quedó chiquito.
un d'aquells llibres que no puc deixar de subratllar sense parar... una exploració de l'escriptura com a acte eròtic i l'erotisme com a creació literària, a partir de textos breus basats en l'autoficció. admiro molt l'escriptura que amb poques frases contundents et desperten les emocions i els sentits, en comptes de divagar i divagar infinitament... i la Camila n'és un gran exemple d'això.
Como cualquier libro de Camila, La traición de mi lengua no se lee: se vive. Aunque es muy corto, resulta más que suficiente, porque ella tiene el don de decir muchísimo en muy pocas palabras, siempre escogidas con una precisión increíble.
A través del lenguaje te lleva directo a su pasado, a sus heridas y a sus conquistas. Todo está contado con una honestidad brutal. Y lo más bonito es cómo consigue que una historia que no es la tuya termine siéndolo, porque convierte lo ajeno en personal, y eso es lo que hace que su escritura sea tan PODEROSA.
Que forma de utilizar el lenguaje para seducir, golpear, perforar y contar una vida
Estuve como adicto cada que abría el libro. Cada palabra es perfecta.
¡Que poder el de Camila Sosa Villada!
“Teníamos la lengua hecha un nudo por no saber decir tantas cosas. Los adultos nos preguntaban por qué. Los maestros, los sacerdotes, los parientes, todos nos preguntaban por qué. No teníamos lenguaje para decirlo. Las golpizas, en muchas ocasiones, eran consecuencia de nuestro silencio, de quedarnos mudas frente al reclamo. La exigencia adulta de decirnos.” (P.32)
“Creo que escribir es traicionar. Toda escritora traiciona su intimidad, la intimidad de su familia, de sus amores, de los secretos que exigen silencio, de la justicia humana del silencio. Pero traicionar no implica mentir. Mentir es un divertimento. Los mentirosos no siempre traicionan. Al contrario, no hay nada más fiel que una mentira.” (P.41)
“Algunos leyeron mis libros y sintieron piedad por mí. La piedad está a la orden del día. Yo no siento piedad por ellos. Ojalá pudiera quedar incrustada como una espina que se infecta, bajo la piel de su memoria. Hacer que sus cuerpos se esfuercen por expulsarme. Volverlos locos.” (P.52)
“Me escribo. Es mi derecho escribirme y no saber.” (P.57)
mmm 3 estrellas justas, con lo buena que es y ha sido camila… estos dos últimos libros en tuskets se sienten como k la estan obligando a sacar cosas y cosas
Qué delicia es leer a Camila. Su lengua, quien escribe, es magistral. Camila hace que no pueda soltar sus páginas. Bajo del colectivo y cruzo Avenida Libertador leyéndola.
«Creo que la escritura y, por lo tanto, el erotismo nacen a partir de la basura. Soy una flor de esas que no llevan savia sino veneno. Soy como los hongos que crecieron en la bosta y duplicaron las ideas de los monos».
Recomiendo ampliamente no solo leer este libro, sino recitarlo en voz alta. Es un caramelo para la lengua. Potente y, algunas veces, inquietante. Pero siempre seductor y tan travesti. Se nota en este obra en especial la influencia que tuvieron en Camila las clases de gramática y su oída atenta a Leonor Silvestri. Siempre voy a estar encantado de leerla y por más que anhelo nuevas ficciones, ella siempre nos mantiene alimentados, siempre dispone un banquete ante sus espectadores. Es una estrella que brilla con sus tetas de Córdoba para el mundo. Toca mamarla.
leer este libro en voz alta es una experiencia bellísima. La cadencia de los textos es impecable. Relatos introspectivos de la mano de la máquina del deseo
La voz es preciosa. Tira frases para subrayar y guardar (es de esos libros que vienen bien leer con lápiz en mano). Sin embargo, no termina de consolidar historias para decir que tiene cuentos, ni ideas como para decir que tiene ensayos. A veces pienso que se trata más de un fenómeno editorial que otra cosa: cómo se sabe que va a vender, se le pide a la autora que mande algo, lo que sea. Soy muy fan de Camila, pero creo que en esta ocasión se trató más de mercado que de una búsqueda estética.
amo estos libros medio popurrí, medio ensayo, pero que siguen un hilo conductor que en este caso puede ser el erotismo, eje familiar en Camila pero con un tinte (a mi parecer) distinto, más genuino, poético, con mucha presencia psicoanalítica y gran capacidad de inside, en donde se explora la sexualidad no solo de cuerpos si no también de infancias, de identidad, de la palabra y la muerte, tópicos favoritos tanto de Camila como de Freud y Lacan.
es corto pero lo suficientemente profundo para detenerse a reflexionar en cada página. creo que, tal como ella escribe, fue un libro capaz de leerme en mi intento de leerlo.
recomiendo comenzarlo una vez ya leído sus libros anteriores; creo que te tiene que gustar su estilo para poder disfrutarlo, es algo distinto y más descontracturado, pero pienso que sigue siendo muy fiel a ella y a su flexibilidad para adaptarse a distintos tipos de formatos.
felizmente puedo reafirmar que es una de mis autoras favoritas, solo ella puede escribir de forma tan hipnótica algo sensual y sufrido a la vez.
“Cuando un sentimiento es tan intenso es probable que sea un sentimiento equivocado, o algo por el estilo, dice Marguerite Duras en `Los caballitos de Tarquinia’. Los sentimientos siempre han estado equivocados. Y aquí me tienen, viviendo como una reina del error”.
Leí muchos libros de ella y este es muy repetitivo comparado con los demás, no hay una historia más que la de ella misma que ya leí en El Viaje Inútil, por eso le doy solo 2 estrellas, tiene otras obras que son superiores.
Da la sensación que faltó una editora. escrituras dispersas. Comparto cierta sensación de librocuotacontrato editorial. Muy lejos de la villada que tanto supe disfrutar
“Pueden venderse el cuidado, el entretenimiento, la impunidad. Obras de arte, películas, viajes, entradas a un gran e inolvidable concierto, una silla destartalada en un teatro alejado, la lectura del futuro, la comunicación con los muertos. Una visita a la playa, a un cenote, un paseo por la selva o la sabana. Pueden venderse el amor, la simpatía, la indulgencia. El petróleo, el gas, la elec-tricidad, la internet. Toda la tecnología posible. Pueden venderse un niño, una niña, una adolescente, la liber-tad, la idea de la libertad, la deformación de la libertad, un título universitario, una excarcelación, un esclavo. Se venden la belleza, el brillo, la tortura, venenos que hacen promesas. Joyas, café al paso, una fotografía, tu nombre en un grano de arroz. Años de tu vida, noches de tu vida, toda tu juven- tud, tu vejez. Todo eso. Una muerte digna, la eutanasia limpia e indolora. Pueden venderse los escritores, los editores, las ideas, los cuentos, las historias familiares, las historias de amor, las denuncias, los activistas, el momento exacto en que se quiebra un corazón por la mitad como una copa, irreversiblemente, el cuerpo de una travesti, el conocimiento, la sensación de que tenemos impor-tancia. Se pueden vender los hijos, los cachorros de tu perra, el anillo de bodas que amarga tu semblante. Puede venderse la memoria de un cuerpo, todo lo que aprendió con dolor.”
Es la primera vez que leo a Camila. Irreal, desgarrante, doloroso o quizás esperanzador?
Calmar la rabia es lo que pienso al leerla. Su forma de escribir crea ese no se qué en el.propio cuerpo, su propia historia es contada en primera y tercera persona lo cual nos permite observar pero también ser participes de toda su vida.
¿Qué es la identidad, quien o qué la determina? Acaso no se puede llegar a ser varios en una misma vida. A todos nos pasa, dudamos de quienes somos, que nos gusta, que queremos, solo que unos más que otros tienen la valentía de explorarlo. Su experiencia como hombre mujer habla por si misma en sus letras. No dejen de leerla, quizás sea la única manera de poder entender y aceptar que el.otro es quien es y que eso no le quita el derecho a ser persona, a ser humano, a sentir, a pensar, a vivir.
¿En qué momento nos creímos dueños de la vida del otro obligandolo a cumplir con un contrato social? ¿En que momento dejaremos de ver al otro como si no fuera un igual?
Léanlo. Que mujer tan increible para meternos en su mundo.
"Algo imposible: privarme del lujo de escribir, escribir mucho, en vano, incluso sin tener nada que decir. No sé qué puerta se abre a la buena escritura, pero cada cerradura que fuerzo me lleva a un sitio diferente: la lujuria de las palabras, la infancia dolorosa, la delicia de las mujeres, la delicia de las travestis y el ardor fracasado por los hombres. No sé hacer otra cosa, por eso busco en la hendidura de la ficción la propuesta de un mundo que no existe, un mundo que se nombra por primera vez. Creo que escribir es traicionar. Toda escritora traiciona su intimidad, la intimidad de su familia, de sus amores, de los secretos que exigen silencio, de la justicia humana del silencio. Pero traicionar no implica mentir. Mentir es un divertimento. Los mentirosos no siempre traicionan. Al contrario, no hay nada más fiel que una mentira. Por mi parte, no quiero ser curada de este malsin nombre que se cuela en cada gesto: traicionar".
4⭐ Una de las cosas que más amo de la autora, es su forma de expresar todo lo que siente a través de las palabras, sin tapujos, sin irse por las ramas, es honestidad pura y devastadora al mismo tiempo. En esta ocasión, tenemos un libro donde se aprovechan las palabras y el lenguaje para eso mismo, expresar lo que no se ha dejado salir y mostrar lo que puede asustar. Es necesario leerlo un par de veces y con calma, aunque sea corto, no es nada ligero.