Felisa nunca ha sido de pensar en las consecuencias de sus actos. Nunca ha sido de pensar, en general. Por eso no es de extrañar el lío que montó cuando decidió secuestrar a la hija de su jefe. En su defensa, diremos que la había despedido para poner a la heredera en su puesto cuando le quedaba un año para tener una jubilación digna. Esta es una historia de venganza, familia, errores, aciertos, reencuentros, secretos del pasado y, sobre todo, mucha mala idea. Una historia para leer y pasar un buen rato. Reírte de las desgracias ajenas, que también han sido propias. Escandalizarse con la maldad ajena, que también ha sido propia. Sorprenderse de la tontería ajena, que seguro que también ha sido propia. Una historia absurda, ridícula, extravagante, hortera, contingente e insignificante. Casi tanto como la existencia humana.
Un libro genial, lleno de humor, se nota quien lo escribe. Lo devoré en 2 días! La protagonista no tiene ni una idea buena y eso es lo mejor del libro, mezcla la cotidianeidad de la sociedad española con situaciones que jamás te imaginarias, es como una peli de humor española, la típica comedia de enredos, pero de las buenas. Mención especial a Raputín, para mí, protagonista absoluto de la portada del libro.