¿Es mejor la música clásica que el rap? ¿La novela que el cómic? ¿El cine que los videojuegos? Así como las jerarquías tradicionales del arte, la literatura y la música empezaron a tener menos preponderancia a mediados del siglo XX, la aparición de nuevas formas de comunicación resultó un espacio fértil para difundir y también amplificar ciertos cambios sociales. El uso político de plataformas de microblogging como Twitter (actual X), los sitios web dedicados a difundir fake news y las páginas de Facebook de ideología racista son algunos ejemplos del auge de los medios digitales y el ocaso de la cultura de elite. En este libro, Jay David Bolter analiza este fenómeno y revela de qué manera los videojuegos, las aplicaciones y las redes sociales han colaborado a construir una cultura en la que no existe una distinción demasiado evidente entre arte, política y entretenimiento. Desde el triunfo electoral de Donald Trump en 2016, las distintas experiencias vanguardistas y la evolución de los dispositivos tecnológicos, La plenitud digital propone un recorrido que no busca ser una elegía del pasado sino un llamado de atención a los discursos que determinan nuestro futuro.
Jay David Bolter is Wesley Chair of New Media and Codirector of the Augmented Media Lab at Georgia Institute of Technology. He is the author of Remediation: Understanding New Media (with Richard Grusin), Windows and Mirrors: Interaction Design, Digital Art and the Myth of Transparency (with Diane Gromala), both published by the MIT Press, and other books.
La hipótesis de Bolter es que, desde mediados del siglo XX, las jerarquías culturales han perdido poder y se han ido disolviendo en un paisaje donde ya no existe un centro claro que legitime qué es cultura o arte y qué no lo es. Esa deriva ha sido contemporánea al desarrollo tecnológico de los medios digitales y de las redes sociales. Las instituciones culturales que antes resguardaban la división entre alta y baja cultura se han vuelto prescindentes, dispersándose en una multiplicidad de comunidades digitales que en muchos casos se ignoran entre sí.
Bolter identifica algunos rasgos principales de este escenario y analiza sus consecuencias políticas. El libro fue publicado en 2019, antes de la pandemia, que aceleró muchas de las tendencias que el autor identificaba y que también mostró las contradicciones de la idea de un mundo horizontal y sin jerarquías. Aunque los centros culturales tradicionales están debilitados y su autoridad sea impugnada, el nuevo ecosistema digital parece estar mediado por grandes plataformas que con sus algoritmos organizan, jerarquizan y condicionan la circulación de contenidos. La lectura es accesible y llevadera. Recomendable.