Valencia, luz y ceniza es un libro escrito desde el amor, la admiración y el respeto por Valencia. Es un texto profundamente personal que invita a acercarse, a caminar despacio y a mirar con atención.
Mientras lo leía reconocía los lugares que frecuento, mi barrio, dos de mis tres libreras -Mamen y Almudena, los espacios que me gustan, y pensaba también en aquellos sitios que hace tiempo no visito y en otros que aún no conozco. A la Valencia actual se suman la historia, los usos y las costumbres, que enriquecen el paseo y la lectura.
Siento que es una carta de amor de Valencia a mí porque me llama a intimar con la ciudad, a descubrirla, a recordar y a no olvidar lo que me ha mostrado y compartido. Como dice Raquel Bada, “caminar para recordar por qué sigo eligiéndola”.
En las páginas a rayas al final de cada capítulo quiero escribir sentimientos por la ciudad, comentarios sobre los sitios, anotar lo que me falta por ver y eventualmente ir, y seguir algunos de los recorridos que Raquel ha hecho a lo largo de los años.
Las ilustraciones de Rosa Fuster convierten el texto en una pieza artística, y el cuidado con que Tintablanca lo edita hace de este libro un objeto hermoso, pensado para ser regalado. Es un libro que terminé y ya quiero releer, volver a él con calma, lápiz en mano, y seguir caminando Valencia a través de sus páginas.