Después de más de treinta años de servicio en la conserjería de un colegio, Leo Almada, el majareta, es prejubilado inesperadamente. Este hecho lo llevará a protagonizar un perturbador episodio en el que los principales afectados serán los alumnos del centro. Conmocionados por lo ocurrido, todos en el barrio compartirán cuanto saben de él y opinarán sobre las razones que llevaron a este hombre a cometer lo que para algunos fue una locura y, para otros, la peor de sus pesadillas.
Majareta es una deslumbrante novela compuesta por los testimonios de aquellas personas que conocieron a su protagonista. Todos parecen tener algo que decir sobre el conserje, sus inquietantes hábitos, sus secretos inconfesables y los motivos por los que siempre fue considerado uno de los hombres más raros del barrio; también uno de los más buenos, tiernos, discretos y generosos. De este modo, asistimos a la formación de una luminosa y disparatada constelación de relatos en la que se revela una vida hecha de contradicciones, verdades a medias, mentiras necesarias y giros inesperados.
Con una originalidad desbordante, Majareta es una obra que hace de la oralidad y del humor su manera de llegar al corazón de esos tormentos que a veces arrastramos durante toda una vida. La nueva novela de Juan Manuel Gil es profundamente divertida, única y vibrante hasta la última página, y nos adentra en esa luminosa ficción que nos permite desentrañar la oscura realidad.
Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Almería, formó parte de la primera promoción de residentes de la Fundación Antonio Gala de Córdoba, en el curso 2002-2003.
Con su primer libro, Guía inútil de un naufragio (2004), obtuvo el Premio Andalucía Joven de Poesía. Desde entonces se ha centrado en la novela: Inopia (2008), Las islas vertebradas (2017) y Un hombre bajo el agua (2019). Es autor, además, de dos volúmenes de difícil clasificación: Mi padre y yo. Un western (2012), que le valió el Premio Argaria, e Hipstamatic 100, una recopilación de textos en los que mezcló vida y actualidad.
En febrero de 2021 obtuvo el premio Biblioteca Breve de novela, galardón convocado por la editorial Seix Barral, por su novela Trigo limpio.
Bueno, pues ya es el tercer libro que le leo a Juan Manuel Gil y siempre ofrece alguna propuesta novedosa, aquí lo más novedoso me parece el lenguaje disparatado y un poco retro que usan los protagonistas, también un poco atípicos algunos.
El planteamiento de muchos personajes intervinientes y dando forma a la historia, como testigos de cargo de hechos, situaciones o personajes, está más trillado, pero no deja de ser bueno (al final, casi todos los estilos y formas están ya inventados).
Como calificamos este artefacto de Gil ¿Tragicomedia? ¿Comedia? Tal vez comedia con trasfondo existencialista y trágico...no lo sé realmente. No existen nombres para los personajes, se les denomina por el trabajo o la relación con el protagonista Leo. Maneja el autor un lenguaje como decía muy castizo, retorcido, chocarrero a veces, como muy del siglo pasado. Como digo no es nuevo el planteamiento de numerosos personajes opinando o formando el discurrir del protagonista principal o del hecho principal de la trama, pero sí que es la primera vez que veo usar un sentido del humor tan macarrónico y que no se caiga la historia, o que por momentos no pienses en el protagonista de forma piadosa.
Creo que ha sido el final el que no me ha dejado darle el premio de la quinta estrella.
Sin duda una de las novedades que más ganas tenía de leer en el inicio de este 2026 era este “Majareta” que nos trae de vuelta al genial y brillante Juan Manuel Gil.
Ya son años siguiendo la pista a este autor nada convencional pero que con un estilo diferente y siguiendo fiel a su forma de escribir, nos presenta con su humor mordaz e irónico, historias que parten de un hecho concreto y por la que hará deambular todo un conjunto de personajes cotidianos, humanos, enfrentados a la moral de lo convencional y que acaban por ser un reflejo de la sociedad actual que os animo a descubrir (si no lo habéis hecho aún).
En esta novela nos acerca a la figura de Leo Almada, conserje de un centro escolar que tras ser prejubilado prematuramente comete un último error que afecta al alumnado del centro y por ende, afectará a muchas familias del barrio. Ese incidente abre las puertas a la necesidad de hacer justicia e intentar entender lo ocurrido, y es ahí donde un joven escritor investigará y recogerá cuanta información pueda sobre lo ocurrido de mano de los testimonios de compañeros del centro, antiguos alumnos, gentes del barrio, amistades y familiares.
Con el bisturí afilado y la precisión de un gran cirujano de las letras, una vez más ofrece una obra de facturación impecable en el que destaca ese estilo tan personal y depurado, que tan bien le funciona al autor, dando una nueva vuelta de tuerca a la novela testimonial, en la que la verdad va cogida de la mentira, la veracidad se puede ver embrutecida por las noticias asentadas en la rumorología y en la que el culpable puede ser inocente o simplemente ser el reo al que colgar el San Benito por la mala fortuna que le ha acompañado por culpa del azar con el paso de los años creando una imagen colectiva distorsionada de la realidad o no.
Así que, si tenéis ganas de pasar un buen rato y acompañar al autor protagonista a tejer el tapiz que conforma las venturas y desventuras de la vida de Leo Almada, no lo dudéis un instante, tomad asiento y preparad la mente para recapitular y conocer los testimonios de quienes apodan al enigmático conserje como #Majareta
“Me da la sensación de que para que todos entendamos lo ocurrido es necesario que cada uno cuente su parte. Ya sea grande o pequeña. Importante o irrelevante. ¿No te parece? Si crees que estoy diciendo una estupidez, interrúmpeme. En este sentido, he pensado en una especie de aforismo que concentre lo que quiero expresar: Cada uno, su cristal, y entre todos, una vidriera. Pero una vidriera imponente, con muchos colores y atravesada por una luz intensa”.
Majareta me ha parecido una novela muy original y la voz del “amigo necesario del autor” brilla hasta tal punto que cada vez que aparecía sentía que la trama pasaba a un segundo plano.
La vidriera hecha de letras que construye Juan Manuel Gil sí me ha parecido imponente. Mi único “pero” reside en que tantos cristales y tantos puntos de vista me han abrumado un poco.
Quizá demasiado colores para un daltónico como yo. Seguro que tú le das las cinco estrellas que merece.
Nos encontramos ante una novela de lo más original, una novela coral y muy humana. A partir de un suceso que no conoceremos hasta avanzada la novela el autor construye una historia donde los testimonios de varios personajes aportan algo a este enigma que gira en torno a Leo Almada, el “Majareta” La estructura de la novela es como una investigación colectiva donde cada vecino, profesores, y demás personajes van reconstruyendo el misterio según su punto de vista, teniendo así, diferentes versiones de un mismo tema, diferentes perspectivas, contradictorias y algunas muy emocionales. Este tipo de estructura que ya se ven en otras grandes obras, permite al lector darse cuenta como diferentes versiones pueden distorsionar y cambiar por completo una realidad, en este caso de una persona marcada por una vida muy dura, con un trauma familiar detrás de todo. El autor combina humor, ironía, pero también tragedia, sin perder el ritmo en ningún momento, tiene ese dinamismo que le da cada personaje. Una novela emotiva que engancha desde la primera pagina, perfecta para leer prácticamente del tirón y que disfrutaras mucho con todos sus personajes.
No tiene ningún tipo de sentido, tampoco hilo conductor, para colmo la trama principal es confusa y no te puedes fiar de ningún narrador... Podría haber salido TAN bien... En su lugar ha quedado una historia un tanto mediocre y no muy memorable ://
Se me hacía bola todo el rato porque la forma de narrar es muuuuy pesada, el 99% de los capítulos era un párrafo larguísimo y no podía evitar desconcentrarme. Esto, obviamente, ha hecho que me haya perdido muchos detalles de la trama y, por ende, también el interés :((
Lo he terminado porque es para un club de lectura, pero lo cierto es que es muy sin más. Me ha recordado 1 poco a Eduardo Mendoza, pero creo que él habría sabido llevar mucho mejor la historia.
No puedo ser la única que pensaba que el muñeco de la cubierta iba a tener algo de presencia. Es graciosete y en mi cabeza ya me había montado la película de que era un amigo imaginario que le dices cosas raras al conserje impulsándolo a hacer lo que hace. Habría sido un giro esquizofrénico chulísimo.
El conserje de un colegio ha hecho una cosa con los niños y al principio no sabemos qué ha sido. Un escritor y su fiel amigo van a ir recogiendo testimonios de todo el barrio y más allá para esclarecerlos hechos.
Nada más empezar te das cuenta que no va a ser una lectura tan ligera como parecía, no hay ni un solo diálogo en todo el libro. Cada capítulo es la declaración de un personaje al que no volveremos a leer. No es una entrevista para sacar una información, es vómito de datos y verborrea sin una pausa para respirar.
Esto es algo bastante arriesgado y sí le concedo que resulta original, pero la ejecución para mi gusto ha sido regulera. Es muy difícil hacer que tantísimo personaje tenga una voz propia pero aun así entre todos los que hay, llega un momento (bien pronto en la novela) en que todos suenan igual. Y no ayuda ni un poquito la estructura de soltarlo todo sin anestesia. Los puntos y aparte solo existen para cambiar de capítulo, y todo es un bloque que no sabe lo que es dividir en párrafos. Tal vez hasta deberíamos dar las gracias porque se usan puntos y seguidos. Hay un par de capítulos que tampoco saben lo que es eso y esos sí que son para tomarse un descanso al acabarlos. Respirar está sobrevalorado.
Entiendo perfectamente que es la intención del autor, pero por ese lado es una lectura que no me invitaba a seguir y que lo he acabado por ser de club de lectura, si no la verdad es que probablemente hubiese abandonado. Tampoco le he encontrado ese sentido del humor que se dice por ahí.
Mi esperanza era conectar con la situación del conserje viviendo en el colegio, pero al final eso importa poco. Está entretenido ir viendo la versión de cada uno de lo que pasó, pero en mi opinión se va muchísimo por las ramas y la mitad de las cosas se sienten puro relleno. Ni siquiera se porqué el conserje hizo lo que hizo, y por lo que he podido ir comentando antes de la reunión nadie lo sabe así que... tenía potencial. Le damos puntos por originalidad en el formato, pero no es algo que me gustaría repetir.
Desternillante. Una novela, me atrevería a decir coral, escrita con mucho sentido del humor, en ocasiones finísimo. Recuerda a Eduardo Mendoza y sus personajes. Lo recuerda por lo estrafalario de los mismos pero también por los registros del lenguaje. El juego con el tono se hace delicioso y risorio. A partir de un hecho, los diferentes personajes van dando su versión y explicando las interrelaciones entre ellos al escritor de la novela, en una suerte de declaraciones a cuál más divertida, siempre con un tono formal, lo que constituye la clave de su humor, como en Mendoza, Woody Allen, etc. Y como en estos, la narrativa no está exenta de guiños y crítica a la sociedad actual, consiguiendo una combinación muy fina entre el sarcasmo y la narrativa.
Aquí ha pasado algo muy grave. Todavía no sabemos muy bien qué, pero tiene que ver con un grupo de niños y el conserje del colegio. Sí, ese tan rarito que parece que esté majareta. Ha sido tan grave que han decidido prejubilar al conserje de inmediato y de forma inesperada para que no vuelva al colegio nunca más. La gente del barrio está revolucionada, indignada, ¿cómo ha podido llegar a ocurrir algo así? Por supuesto cada uno tiene su visión, su explicación, su análisis, y no paran de circular rumores de todo tipo. Pero, ¿cuál es la verdad? ¿Qué pasó realmente aquel fatídico día? Y, sobretodo, ¿cómo y por qué hizo algo así "el majareta"? Un escritor del barrio, que lleva más de treinta años viviendo lejos de él, está dispuesto a averiguarlo como sea y contar la verdad.
Esta es la premisa de la que parte esta curiosa novela en la que no hay un solo narrador. Todos tienen algo que decir, que aportar, todos saben algo, algunos intuían desde el principio, otros sospechaban, notaban algo raro, cada uno saca su conclusión... Hay prejuicios (y juicios), suposiciones, miedo a lo distinto, recuerdos, secretos y una historia familiar que lo atraviesa todo. Y así, como en una coral de voces, vamos cogiendo información de aquí y de allá y también nosotros vamos formando nuestra propia versión de los hechos y llevándonos, de paso, alguna que otra lección de perspectiva por el camino.
Es una historia original, con una sucesión de narradores diferentes muy conseguida, tan adictiva que no puedes dejar de leer e incluso con momentos que te hacen reír. Y además de todo esto me hizo reflexionar más de lo que pensaba en un principio, ¿qué más se puede pedir? Ha sido toda una sorpresa, muy diferente a lo que suelo leer, y qué bien a veces soltarse un poco y probar con algo nuevo. Fue un acierto total.
Segundo que me leo de Juan Manuel Gil. Y sigue sin fallar. Este, si cabe, mejor.
Un collage de supuestas entrevistas, a modo de pesquisas detestivescas para determinar quién es el conserje majareta, y, sobre todo, qué le motivó a hacer lo que hizo (sin saber casi hasta al final que es lo que hizo). Todas las piezas del puzle van poco a poco encajando, con ritmo a ratos, con más parsimonia en otras. Las entrevistas vienen "digeridas" por la voz del autor, que nunca habla directamente como narrador. Si hace falta que nos cuente algo, lo hace de forma indirecta a través de "el amigo necesario del autor", casi como segunda personalidad.
Lo que cuenta, engancha. La forma en la que va retratando el pequeño mundo de un barrio obrero de Almería, de las relaciones en el colegio, ... por si solos ya valen la lectura. Pero, sobre todo, es como lo cuenta. Con el mismo humor que tenía en Trigo limpio, adulto, con retranca, casi con malafollá granaína, una delicia. Y, en este caso, el final si está mucho mejor resuelto. Desde ya, voy a recomendarlo.
Muy divertido e inteligente. Me sentía como una vieja del visillo queriendo saber el cotilleo. Te hace pensar cómo nos vemos influenciados por lo que opina la gente y la fuerza de la opinión pública, aunque la verdad sea otra…
Primera vez que leo al autor y quedé fascinada. Que manera de cambiar de voces y lograr sentir la diferencia. Pasa de narraciones divertidas y personajes inverosímiles a densas historias y personas tan reales como los de la vida misma. Conforme va avanzando la historia se va sintiendo el peso de la verdad y todo lo que arrastra a su paso. La historia misma te va llevando a diferentes emociones y q terminarla con sentimientos encontrados.
Si te soy sincera, al principio pensaba que iba a poder explicarlo fácil, pero no. He terminado con la sensación de haber participado en algo que se parece más a una conversación larga de barrio que a una novela en el sentido clásico. De hecho, me preguntas qué pasa, y me cuesta responder sin empezar a dudar de mi propia respuesta a los pocos segundos. Porque aquí todo el mundo habla de lo que pasó, pero nadie termina de coincidir en lo que pasó exactamente. Leo Almada, el conserje al que todos llaman “Majareta”, se me ha quedado menos como un personaje y más como una especie de superficie donde otros proyectan cosas. Lo he visto ser muchas personas a la vez según quién lo contaba: un hombre extraño, un tipo tierno, alguien peligroso, alguien roto, alguien demasiado callado como para ser fiable. Y al final he tenido la impresión de que lo único constante en él es precisamente eso, no encajar en ninguna versión cerrada. Me ha atrapado es esa necesidad casi automática de explicarlo todo, de ordenar lo incomprensible, de convertir a una persona en un caso. El barrio entero se pone a hablar como si hablar fuera una forma de reparar lo ocurrido, pero en realidad cada palabra añade una capa más de ruido. Mientras leía, me he descubierto haciendo lo mismo que critico, he ido creyendo a unos, desconfiando de otros, cambiando de opinión según avanzaban los testimonios. Hay momentos en los que un detalle me convencía de una versión, y páginas después otro detalle la deshacía por completo. Y es ese movimiento constante e incómodo lo que hace la novela con nosotros, porque aquí nadie habla desde fuera. Todos están implicados, todos forman parte del mecanismo que convierte a Leo en el majareta. Y eso me incluye, yo también he sentido esa tentación de cerrar el caso, de decidir qué fue verdad y qué no. Hay algo muy reconocible en ese barrio que aparece en la novela: la forma en que la gente cree conocerse, la facilidad con la que se juzga, la rapidez con la que una vida entera cabe en un apodo. Y sin embargo, cuanto más avanzaba, más evidente me parecía que nadie conoce del todo a nadie, ni siquiera cuando llevan toda la vida viéndose. El “Majareta” se va dibujando así, a trozos, y nunca termina de encajar del todo. Y eso, curiosamente, es lo que más lo acerca a algo humano, porque lo que uno es para sí mismo y lo que es para los demás rara vez coincide, y aquí esa distancia se hace enorme. No sé si he terminado de entender a Leo Almada, de hecho, diría que no, pero tampoco creo que esa sea la intención. Lo que sí he entendido es otra cosa: lo fácil que es construir una verdad colectiva a partir de piezas sueltas, y lo difícil que es desmontarla una vez que ya ha tomado forma.
Fui a la presentación de este libro y fue fantástico: muy interesante y divertido. Juan Gómez Gil es una persona peculiar (en el buen sentido 😂). Se nota el cariño que le tiene a sus libros y a sus lectores. Nos estuvo hablando del libro, pero la charla pronto tomó otro rumbo (¿o no?) y acabamos hablando del humor. No sé cuándo empezó a considerarse el humor como algo de menor valor, algo que tiene que estar relegado a un rincón de las librerías y bibliotecas. Porque, como muy bien dice Gómez Gil, el humor es parte de la literatura (¿El Quijote, hola?) y de la vida, igual que lo son el drama, el amor o la tragedia. Es un mecanismo de defensa, una manera de interpretar el mundo, de suavizar el dolor, de poner las cosas en perspectiva, de reírnos de nosotros mismos y no darnos tanta importancia. Y creo que justamente ahí está la clave. Hace falta mucha inteligencia y sensibilidad para no tomarnos demasiado en serio, y de esos vamos escaseando últimamente; en la vida como en la literatura, que al final van a ser un poco lo mismo. Porque, como dice el autor, durante el día tenemos un 10% de epicidad (yo diría que menos) y un 90% de esperpento. Cuando nos despertamos por la mañana y nos vemos al espejo, estamos para el traste, no para las pasarelas. Hoy en día parece que solo se quiere enseñar ese 10% poético, con el pelo perfecto y bajo la luz del atardecer; ese 10% que mostramos al mundo porque nos da miedo que vean lo que realmente somos: unos locos tragicómicos. Y la literatura refleja muy bien esta tendencia. Además, si lo pensamos bien, es bastante más fácil hacer llorar que hacer reír. La tragedia es universal: la muerte, la traición, el dolor… más o menos nos atraviesan a todos. El humor, en cambio, está mucho más ligado al tiempo, a la sociedad y a la cultura que nos rodea. Es una apuesta arriesgada. Pero la verdadera apuesta, la empresa, la verdadera finura, lo que convierte una obra en algo más que eso, es la capacidad de hacer reír en el llanto. Esa emoción tan típicamente humana, esa luz en mitad de la desesperanza que nos empuja a seguir adelante a pesar de las dificultades, es todo un logro trasladarla a las páginas. Dicho esto, en honor a la verdad, tengo que decir una cosa. Antes de ir a la presentación tenía una pregunta en la cabeza que al final no llegué a hacerle, porque la respuesta quedó bastante clara escuchándolo hablar. Quería preguntarle si escribir el libro con este tono, tratando temas duros y profundos desde el humor, había sido una decisión deliberada, casi una declaración de intenciones, o si simplemente era la manera en la que le sale escribir. Y quedó claro que lo segundo: que su escritura es, en el fondo, una extensión de él mismo. Y yo no sé si eso lo convierte en mejor o peor escritor, pero para mí seguramente lo convierte en mejor persona. En fin, que me he acabado enrollando como una persiana y me he ido por las ramas. Pero resumiendo: leer este libro ha sido un soplo de aire fresco, una experiencia de vida verdadera y, de paso, unas puras carcajadas. Tenéis que leer este libro. Porque es una maravilla. Porque va de la tragicomedia de nuestra existencia. Porque va de todos nosotros, unos majaretas. Porque va de la vida.
(2.75) "y la gente dice y dice y dice" es una frase del libro que lo resume a la perfección. Esta historia es una forma de explicar que siempre habrá otra versión, otra mentira, otra verdad, otra opinión sobre una persona, un suceso o una conversación. La gente siempre tiene algo que decir y lo dice, muchas veces sin pensar en el poder de las palabras, que crean tanto como destruyen.
Me ha parecido una manera de narrar original, con un formato perfecto para el audiolibro ya que los capítulos son pequeños monólogos de los personajes. Y me ha ido creando curiosidad cada detalle descubierto sobre lo ocurrido (o no ocurrido), quería escuchar a ver qué tenía que decir uno u otro, por si coincidían o no las versiones. Pero al final he sentido que nada se ha resuelto, que no he llegado a enterarme del por qué o de "la verdad". No sé si ese era el objetivo del autor o no, pero he sentido que se han abierto mil cajones para tan solo cerrar un par de ellos.
Este libro pasa por mi vida dejando esa reflexión que compartía al principio, pero poco más.
Juanma Gil siendo, una vez más, Juanma Gil. Libro divertido, enigmático y escrito con una prosa que hace que siempre que acabas un capítulo digas “venga, uno más “. Juanma ha despuntado con cada una de sus novelas pero puedo afirmar sin miedo a equivocarme que estamos ante uno de los grandes novelistas actuales en España.
Este lo escuché durante el parón lector que hice en marzo, creo, y no me acordé de añadirlo al goodreads. Es del palo Como bestias, y me pareció muy entretenido, la verdad es que no recuerdo qué nota exacta le habría puesto, pero como un 6,75/7 (? Tampoco es nada del otro mundo, pero hace su función
¿Cómo he podido tardar tanto en leer a este autor? He disfrutado tanto el libro que quiero que se lo lean todos mis amigos. Una composición extraordinaria de una historia que te muestra una y otra vez que no todo es lo que parece. Es NECESARIO leer este libro.
La manera en la que se desgrana la historia poco a poco, como cada persona tiene su versión de los hechos y cómo cuadra todo sin resultar evidente pero siendo completamente plausible, hacen de este libro una delicia que no puedes dejar de leer.
Me cuesta reseñar un libro tan “boom” porque siento que ya todo está dicho. No suelo dejarme llevar por lo viral, así que esperé a que bajara el ruido para leerlo con más calma. Desde el inicio me llamó la atención su portada —con “Blue”, el personaje de terror del juego Roblox— y su título, “majareta”, cuyo significado tuve que buscar (algo como alguien loco o excéntrico). No entendía bien la relación entre todo, pero aun así me animé a leerlo por tantos comentarios positivos. La historia gira en torno a Leo Almada, un conserje de colegio prejubilado, y un escritor que intenta reconstruir quién es a través de distintas voces. Es una narración coral, ágil pero inquietante, donde cada versión suma y contradice, haciendo que nunca tengas una verdad clara. Al final, el libro deja una reflexión interesante: cómo construimos la imagen de las personas a partir de lo que vemos o nos cuentan, sin llegar nunca a conocer toda la historia. Quizás la verdadera pregunta no es quién es Leo, sino por qué necesitamos tanto creer que lo sabemos.
Confieso que al principio andaba perdida y no estaba segura de que me fuera a gustar, pero me alegra haberla continuado, porque finalmente me ha parecido muy original y la he disfrutado muchísimo.
La historia, en la que supuestamente hay un escritor que se documenta sobre un suceso ocurrido años atrás y cuyo protagonista es "el majareta" (y digo que supuestamente hay un escritor porque su voz no aparece por ningún lado), es narrada a través de los testimonios de vecinos y amigos del implicado recogiendo en cada capítulo una voz distinta, entre las cuales se encuentra "el amigo necesario del autor", un personaje que me ponía un poquito de los nervios, todo hay que decirlo, es un pelín intenso.
Una vez superé el momento de incertidumbre, me mantuvo enganchada, con mucha curiosidad por conocer cuál fue ese maldito acontecimiento del que todo el barrio hablaba. Empecé a ver la forma de plantear la historia como algo cómico, divertido, pero al tiempo fui descubriendo que la trama no se quedaba en lo superficial, en un cotilleo, sino que trata temas que me parecerion muy interesantes y que contiene una buena crítica social. Además, tiene una subtrama que se va descubriendo poco a poco y que conecta con el motivo del suceso principal, lo cual lo hizo aún más interesante y le dio profundidad a la historia.
Los personajes son muy poco fiables, ya sea porque ocultan algo y te quieren engañar para que no se descubra o porque su percepción de lo ocurrido está condicionada por sus propias emociones y, por tanto, no tiene por qué ser una interpretación fiel a la realidad. Eso sí, son unos personajes muy variopintos y me sacaron más de una risa, no solo por sus personalidades sino por sus ideas disparatadas y por cómo sus testimonios se podían desviar, en ocasiones, al salseo del barrio. Habladurías que también condicionan mucho la percepción de lo ocurrido.
Resumiendo, una historia muy divertida, con un trasfondo más serio, en la que me he encontrado opiniones contradictorias de los hechos, prejuicios relacionados con las personas "diferenes" o, quizás, neurodivergentes, un par de crímenes, secretos, un grupo religioso que parece funcionar como secta, amor, sacrificio y mucha humanidad.
Premisa: Leo ha sido el conserje del colegio durante décadas e inesperadamente se prejubila. Conoceremos retazos de su historia a través de los testimonios de aquellos que le conocieron, quienes divagarán acerca del suceso que tanto conmocionó a su entorno y condicionó su destino.
Opinión: Llegó el momento de leer a Juan Manuel Gil, uno de los autores más remarcados dentro de mi lista de obligado cumplimiento: aquellos de los que no hago más que oír estupendas referencias y que creo serán referente desde el momento en que comience alguno de sus títulos. Imaginad mi estupefacción cuando recibí un mensaje suyo ofreciéndome leer su último título: si no grité es porque mi sistema de control inhibitorio necesitaba dar la oportunidad a que pudiese procesar el hecho de que no me encontraba en un universo paralelo.
Con toda la emoción que podía gestionar, comencé la novela dispuesta a descubrir la historia de Leo. Supuse que tendría que ir recomponiendo piezas de un puzzle, pero no me podía hacer a la idea de la variedad de testimonios y de voces diferentes que componen el relato de nuestro carismático conserje. Así, averigüé que tendría que esperar impacientemente a que se revelase el suceso que condiciona su vida y que va asomando la patita desde las primeras páginas del relato.
A medida que se van desplegando anécdotas y circunstancias en las que Leo se vio envuelto a lo largo de su vida, conectamos con la imagen y la figura a la que tanta gente tiene tanto cariño: un hombre repleto de ternura, carisma y personalidad; alguien que llegó a estar en boca de todos y que dejó una huella más luminosa de lo esperado. Al recorrer parte de su historia, es imposible no conectar con algún momento de nuestra infancia o recorrido vital, y la melancolía se añade a la mezcla de sensaciones que el autor estimula.
Juan Manuel Gil nos hace sentir parte del proceso de investigación, favoreciendo el incremento en el ritmo narrativo y llevándonos a experimentar una última parte frenética en cuanto a las revelaciones que encierra. Quizá sentí que la parte central me llevaba a dispersarme, pero en realidad me estaba preparando para el acelerón pertinente. De hecho, quise releer los últimos capítulos para poder asentar el orden de las piezas y disfrutar mejor así de la imagen completa.
Una propuesta que nos hace conectar con lo importante y valorar a las personas con la perspectiva adecuada, y todo ello desde la ternura, el entretenimiento, el humor y la inteligencia. Tras disfrutarla así, ya tengo preparado el siguiente título con el que continuar su obra; no hay lugar a duda
Cuando empecé Majareta, no tenía muy claro qué tipo de historia me iba a encontrar, y creo que precisamente ahí está parte de su encanto. No es una novela que te lleve de la mano, sino una que te obliga a implicarte desde el principio.
Lo que más me llamó la atención fue su forma de estar contada. Al principio, el hecho de que cada capítulo sea una voz distinta me resultó un poco confuso, pero poco a poco empecé a disfrutarlo. Es como ir escuchando cotilleos de un barrio: cada persona dice algo diferente sobre Leo Almada, y tú tienes que decidir qué creer. Eso hace que la lectura sea muy activa, casi como si estuvieras investigando.
El personaje de Leo me dejó una sensación extraña. Nunca llegas a conocerlo del todo, y eso puede frustrar un poco, pero también me parece muy realista. Al final, en la vida tampoco conocemos completamente a nadie, solo lo que otros cuentan o lo que percibimos.
También me sorprendió el tono. Hay momentos que podrían ser bastante oscuros, pero están contados con un humor sutil, a veces incluso incómodo. Me encontré sonriendo en partes donde, en el fondo, lo que estaba pasando no era tan gracioso. Ese contraste creo que está muy bien conseguido.
Me gustó que la trama no me diera nada masticado. Me dejó con una duda constante y sin una interpretación clara, y aunque eso me descolocó, creo que es el mayor acierto de la propuesta: no intentar convencerme de una sola verdad.
En general, Majareta me pareció una novela diferente, de las que no se leen sin más y se olvidan, sino de las que te dejan pensando después. Me gustan las historias que juegan con la forma de contar y que te hacen cuestionarte lo que lees.
Posdata: Pero nunca olvidéis que la historia que cuenta un libro no siempre es igual.
Extractos del libro:
Dejarse cuidar también es una forma de cuidar a los demás.
Dicen que la nostalgia es la artrosis del cerebro.
Ayudar también es una buena manera de hacerse rico.
Lo medio acabado también es una buena forma de poner un punto final y pasar a otra historia.
“Cada uno, su cristal, y entre todos, una vidriera.“
Entiendo que este formato no sea para todo el mundo, pero yo personalmente lo disfruto mucho porque se hace muy ameno. Un suceso visto desde todos los puntos de vista de aquellos involucrados en mayor o menor medida, poco a poco desentrañando la verdad, pero cual es la verdad si está sesgada a través de tantos ojos.
Respecto al final, siento que me hubiera faltado un poco más de impacto porque me lo vi venir en parte, pero aún así en general lo he disfrutado, una historia trágica teñida de humor por las peculiaridades de sus individuos.
La novela Majareta destaca por la originalidad de su narración y un tono lleno de ironía que genera situaciones tan absurdas como divertidas. Su voz narrativa le da mucha personalidad, aunque por momentos la historia se vuelve algo repetitiva y da la sensación de que le sobran algunas páginas. Aun así, resulta una lectura curiosa y con carácter.
3,5! Una lectura súper amena y presentada de una foma muy diferente. El tema de ir entrevistando a todos los habitantes del puevlo que tuviesen algún tipo de relación con el protagonista o su familia pero que en ningún momento hablen ellos ha sido muy interesante. Por momentos ya no sabía quién decía la verdad, quién exageraba.
Aún así me ha faltado algo en el final y por eso no le he podido dar más nota. Peroo muy recomendable !
Inclasificable novela a base de episodios testimoniales, donde diversos personajes más o menos relacionados con su ausente protagonista nos desgranan el qué, el quién y el cómo de una forma totalmente sesgada. Aquí no hay ni culpables ni inocentes sino todo lo contrario a ojos de los demás. Peculiar, divertida y reflexiva a partes iguales