Interstellar via Invisible Cities: spec-fic translated from Spanish imagines life on another planet.
Years after the climate wars on Earth, the Mulai have settled into their new home on an unnamed planet. Supplies stopped arriving from Earth many years ago, and the Mulai have found a way to live. But now the people of Earth want to know what happened to the settlers, so they send The Archaeologist.
He finds that they have become a different uncannily similar to us but with something radically Other about them. Their language has become more about change than stability, and the ways they eat, write, reproduce, bury their dead, and understand gender have all transformed into something almost unrecognizable. They live in temperature-controlled domes, worship a deity called Dog, and repeat a mysterious phrase from which they draw their mulai, the tree comes. The Archaeologist feels like his trip is one extended misunderstanding.
With fragments from The Archaeologist’s notes and the stories of Flukeh and Faida, who map both their world and their language, The Mulai offers a glimpse of a world adjacent to ours – one that just may be a model for how to better our own.
Drawing on Borges, Le Guin, and Calvino, The Mulai is a mind-bending work of metafiction whose interlocking puzzles resound with Munir Hachemi’s singularly playful and eclectic style.
Munir Hachemi (born 1989) is a Spanish writer. He was born in Madrid to an Algerian father and studied Spanish at university.
He also obtained a master's degree in Latin American studies. His fiction appeared initially in fanzines under the aegis of the Escritores Bárbaros collective. His first novel Cosas vivas appeared in 2018.
In 2021, he was named by Granta magazine as one of the most promising young Spanish-language writers in the world.
Una de las cosas de las que más me lamento, en lo que a literatura española actual se refiere, es que tengo la impresión de que se toman pocos riesgos. Especialmente los nombres más reconocidos en los últimos años parecen haber renunciado en gran medida a la experimentación formal, a la osadía temática, a la diferenciación con respecto al resto del mercado editorial. Los hay (y las hay) que escriben más que bien, y que son capaces de hacer novelas correctas y muy dignas, pero triste futuro le espera a una literatura que no tiene nada más que una banal corrección que ofrecer. En este sentido, envidio enormemente la valentía que demuestran en Latinoamérica, donde, a mi juicio, es donde hoy se está cociendo la verdadera innovación literaria en nuestra lengua.
Munir Hachemi ha llegado a mi vida discreto, por recomendación de Alina, mi librera de referencia (Librería La Fabulosa), en plena Feria del Libro de Madrid. Esos “llévatelo”, amables pero rayano en imperativo, que a veces nos lanzan nuestros libreros cuando detectan, con esa mirada mágica que tienen, una conexión entre un libro y tú, lector. Me lo llevé renqueante, sin especial interés, y sólo prioricé su lectura porque se dio la coincidencia de que Hachemi estaría firmando a los pocos días en esa misma caseta. Y, guau.
Ahora puedo entender perfectamente por qué Granta le escogió como uno de los mejores escritores jóvenes en español. “El árbol viene” es una obra literaria monumental, que no sólo demuestra la enorme inteligencia y cultura del autor, en especial su conocimiento del lenguaje y la antropología, sino su valentía a la hora de enfrentarse a los temas que toca en la novela y de arriesgarse técnica y estilísticamente. Tan breve como inabarcable, “El árbol viene” encierra dentro tanto que dudo que una sola lectura pueda enfrentarse a todos sus tesoros. Casi me parece sobrenatural que esto se escondiese en un autor español.
La referencia obligada para este libro debe ser “La mano izquierda de la oscuridad”, de Ursula K. Le Guin, obra a la que ciertamente se parece, hasta cierto punto. Pero, personalmente, desde una perspectiva literaria, tengo la impresión de que la novela de Hachemi es mucho más placentera y equilibrada, sin dejarse llevar tanto por el trasfondo filosófico-antropológico como Le Guin, que a veces parecía olvidarse de que estaba escribiendo ficción. Hachemi, en ese sentido, siempre nos está ofreciendo una obra artística, sin por ello renunciar a un enorme sostén de pensamiento académico y filosófico, y logrando, en mi opinión, cerrar sus temas de manera mucho más efectiva, con mayor solidez intelectual, sin esa sensación de evanescencia que en muchas ocasiones me provocaba la obra de la autora estadounidense.
Y es que si algo me ha quedado claro con la lectura de “El árbol viene” es que Munir Hachemi no necesita referencias, aunque las tenga. Tiene su propia voz y capacidad y talento más que sobrados para producir y defender su obra literaria. En el caso de esta novela, personas que disfruten de ficción especulativa como la citada de Le Guin, o como “Oryx y Crake”, de Margaret Atwood, o “Exhalación”, de Ted Chiang, seguro que disfrutarán de ella. Pero también lo harán cuales quiera que disfruten de la gran literatura, de los autores que toman riesgos y aciertan, y de novelas que te desafían y te llevan más allá de tu zona de confort y hacen que tengas que plantearte dilemas.
En “El árbol viene”, además de una notable obra de ciencia ficción, nos enfrentamos a un acertijo inmenso, en el que se nos propone el problema de nuestra propia inteligencia y evolución como especie y sociedad. Lingüística, antropología, religión, poética, historiografía, sociología, etnología… Cada pequeño detalle de esta novela esconde enormes connotaciones y preguntas, y nadie debería perdérsela. Por mi parte, desde luego, ya voy a por el resto de la obra de este autor que ya se queda en mi nómina lectora.
The Mulai fled Earth many generations ago, settling on a distant planet and quickly forgotten about by their Earth-dwelling counterparts. Relying on an automated shipment of food and supplies, the group quickly sheds the norms and customs of their home planet, instead adopting an entirely new way of life, language included.
I loved the dizzying feeling of being dropped into this text and having to do the work to orient myself. The reader is introduced to the culture of this group in a variety of ways, first person accounts from the Mulai themselves inform the reader of the routines of daily life, diary entries from The Archaeologist provide an outsider perspective, and the formal report put together on Earth using The Archaeologist's findings attempt to make sense of the evolution the Mulai took from an anthropological lens. Much of the focus surrounds the Mulai's ever-changing language--spend a few days away and the language becomes incomprehensible, their rules around writing--only to be done in public at the scriptorium, writing in isolation is frowned upon, and one particular Mulai's efforts at translation.
It's an intoxicating, dense work, the reader working to map out the timeline of the Mulai's existence while also pondering the existential questions Hachemi presents about the mind-expanding possibilities that can be contained within the human experience. It had me thinking a bit about something Jo mentioned recently after reading The Dawn of Everything, of how the development of civilization is not simply a linear process, that humans have instead experimented with many ways of being and existing within a society. And Hachemi is exploring that truth in this novel, through this group of humans that have shed the rigidity of their former lives in favor of something more dynamic. Through the generations, entire concepts have been lost, but new ones have emerged and though, to an outsider, it appears this population has regressed, the reality is simply the life-affirming revelation that there is no single right way in which a community should operate.
Sanches' capable hand is given more visibility in this meta novel as footnotes appear to provide context to some of the wordplay that perhaps worked better in the Spanish language original. It's a commendable feat of translation to take an experimental work such as this that is so focused on language and be able to render it in a completely new language while maintaining the complexity of the ideas explored while also becoming so seamlessly incorporated within the fictional work herself.
It's the kind of book that I'm never going to be able to properly analyze in the space of an Instagram caption, it begs to be read alongside the works it references and it's made me realize I really, really need to be prioritizing Le Guin.
La buena ciencia ficción es un espejo donde vernos reflejados y este libro es una muestra de ello. Imagina un contexto muy estimulante para replantearnos nuestras certezas como sociedad y como especie. Nos propone un ejercicio de antropología futura y nos anima a preguntarnos sobre lo rápido que pueden mutar unas normas que entendemos como naturales
Cuando ocurre una vez, puede ser casualidad. Dos veces ya es a propósito. Así que no se me caen los anillos a la hora de afirmar lo siguiente: Munir Hachemi es un autor que trabaja con maestría los dobles sentidos literarios. Al fin y al cabo, su debut “Cosas Vivas” ya fue una espeluznante disección de las cloacas alimentarias en la que anidaba una teoría sobre los límites del relato autobiográfico sobre el que tanto se debate últimamente bajo el nombre de “autoficción”.
Y su segunda novela, “El Árbol Viene“, vuelve a ser un espacio en el que dos posibles novelas conviven de forma totalmente harmónica e incluso en beneficio mutuo. Por un lado, lo evidente: una apasionante distopía en la que una misión espacial fallida acaba dejando a una comunidad humana totalmente varada en un planeta hasta que se convierten en una civilización fascinante de extrañas costumbres. Por otro lado, lo menos evidente: una nueva exploración literaria, esta vez sobre el poder (y las trampas) del lenguaje a la hora de articularnos en forma de sociedad y comunidad.
La parte de la distopía podría parecer la más trillada. Pero no. Al fin y al cabo, vivimos un momento literario en el que esta práctica es moneda de cambio común y ha rebasado los límites de la ciencia ficción para ser abrazada por el entretenimiento de masas. Lejos quedan los referentes como “1984“, “Un Mundo Feliz” o “Fahrenheit 451” y cerca queda un modelo de ficción cada vez más extendido pero también cada vez más erosionado. Las nuevas distopías se revelan cada vez más incapaces de arrojar una verdadera advertencia sobre el futuro, ya sea porque se pierden en la parte de la ciencia, olvidándose de la ficción, o porque viven demasiado apegadas al éxito populista presente.
Pero ahí está el primer logro del libro: Munir Hachemi no busca un éxito populista presente y, de hecho, se atreve a ser aventurero y desafiante con una narración fragmentada a partir de diferentes voces que el lector debe reconstruir a modo de piezas de un puzzle lanzadas al viento y diseminadas en diferentes tiempos. El principal narrador de “El Árbol Viene” es o podría ser El Arqueólogo, nombre nada casual que denomina a una persona que cae entre los mulai como parte de una expedición y acaba quedándose entre ellos para intentar explicar qué ocurrió en el pasado para que estos humanos hayan acabado por alejarse de lo que entendemos por humanidad.
Pero también existen otros narradores en “El Árbol Viene“: con los capítulos de El Arqueólogo se alternan otras voces mulai que explican el mundo bajo su propio punto de vista. Y esto resulta apasionante por diferentes razones. La primera de ellas es por el estimulante desafío que propone Hachemi: cuando la voz es mulai, las palabras y el lenguaje que estos usan para referirse al mundo es un laberinto en el que el lector debe ir guiándose por puro instinto.
Por poner un ejemplo divertido: el lector tardará en entender que los lobos de los que hablan los mulai no son precisamente lobos. Por poner otro ejemplo especialmente magistral: hasta que El Arqueólogo especifica que para los mulai follar es absolutamente todo menos la penetración, es probable que el lector haya pensado (llevado por el hábito de poner la penetración en el centro del acto sexual con el que nos han adoctrinado) que los mulai estaban penetrándose continuamente los unos a los otros. “El Árbol Viene” atenta continuamente contra las expectativas del lector, obligándole a despegarse del lenguaje como herramienta fiable para entender el mundo y quebrando sus convicciones para forzarle a una empatía que nazca en la voluntad de entender a los otros (los mulai) en vez de explicarlos a partir de los patrones y códigos propios (del lector).
Y la propia estructura de “El Árbol Viene” hace lo mismo: la multiplicidad de voces es, de hecho, un reflejo directo de cómo estructuran los mulai una sociedad en la que el individuo se pierde y solo tiene sentido como parte de una comunidad. Una sociedad en la que los relatos tienen una importancia crucial e incluso guardan un espacio elevado, el scriptorium, para que las historias sean registradas. Aunque ese registro no se entienda como la acción de usar las palabras para fijar y anclar el relato en el tiempo, para convertirlo en algo unívoco y eterno, sino precisamente para todo lo contrario: para liberarlo como una acción viva que presupone que el relato irá mutando en el tiempo cuando otros accedan al scriptorium.
La narrativa como democracia. Y así lo escribe el autor: “En nuestras lenguas la escritura rectifica de alguna manera las curvas del lenguaje y fija el propio lenguaje; en la lengua mulai, la palabra escrita es tan líquida como… no, más líquida que la oral“. Un concepto realmente estimulante que apuesta por empoderar un lenguaje que siempre debería aspirar a ser más y más libre y a alejarse de cualquier tipo de corsé que lo enquiste en el espacio y en el tiempo.
Aquí llega entonces el segundo gran logro y el otro lado del doble sentido de “El Árbol Viene“: dentro de esta sofisticada y vibrante distopía, Munir Hachemi nunca se pierde en la parte de la ciencia (aunque la tiene en cuenta) y acaba apostando por la lengua-ficción más que por la ciencia-ficción. Puede que lengua-ficción sea un término estúpido, pero ya me entiendes: me estoy refiriendo a una ficción distópica construida a partir del lenguaje y no a partir de la ciencia.
En manos de Hachemi, la reflexión sobre el lenguaje se eleva hasta alturas realmente sublimes. Empezando por la advertencia de la trampa que suele ser precisamente este lenguaje: una vez perdieron el contacto con la Tierra, los mulai originales se olvidaron en tiempo récord de todo lo que creían intrínseco a la humanidad. “El Árbol Viene” lo tiene claro: el lenguaje es el cemento que hace posible que se sostenga la estructura de nuestra sociedad pero, como todo cemento, implica una rigidez que también puede ser entendida como prisión. Si las paredes de la prisión cae, los presos corren en libertad.
Leyendo “El Árbol Viene“, no puede evitar pensar en libros recientes que me han apasionado… Pienso en “Peregrino Transparente” de Juan Cárdenas por el uso del lenguaje para apresar lo desconocido; en “La Parte Blanda de la Montaña” de Álex Prada por el mundo “primitivo” que funciona con terminologías por las que el lector ha de moverse por intuición; en “El Libro de Todos los Amores” de Agustín Fernández Mallo por esa relación entre el lenguaje y el fin del mundo; y en “La Naranja Mecánica” de Anthony Burgess, claro, no por ser lectura reciente, sino por la creación de todo un lenguaje y una sociedad que funciona con sus propias reglas.
Pero, sobre todo, lo que pienso cuando leo “El Árbol Viene” es que la advertencia de Munir Hachemi no podría ser más gozosa. Él mismo escribe: “No estoy seguro de que los mulai conozcan la literatura. Desde luego, si entendemos por literatura el complejo dispositivo cultural que existe en nuestras sociedades, no la conocen; si la entendemos como el uso lúdico o hedónico del lenguaje, sí“. Y es que, por mucho que el lenguaje pueda ser una prisión, también puede ser un campo de puro hedonismo. Lo único que necesitamos es reventar el cemento y olvidar cualquier regla que nos impida movernos con libertad.
A demanding SF-novella for lovers of Borges and Calvino.
The Mulai are the descendants of human settlers once sent to colonize a new planet. Having been left to their own devices for almost two centuries, Earth sends the Archaeologist to re-establish contact with them. The Archaeologist finds a society that has evolved in a completely different direction than ours on Earth.
I loved Hachemi's Living Things very much and still think about it regularly.
But I had a hard time with this, for the same reason I tend to struggle with Borges or Calvino. Clearly the fault of my limited imagination and inability to go along.
While an important point of this is to hold up a mirror to our own society and question concepts such as ownership and identity, I need it to be packed in a believable narrative in order to go along with it. There is no tension either, just a description of this society and I couldn't get over the key assumption, which is that humans can develop a sort of utopian society in which there is no hierarchy, no jealousy, no property, no real curiosity - especially not in just 180 years. I know: this is all intentional. It's not meant to be believable, just as Marco Polo's cities aren't.
And I am sure I have missed many points and many references.
Enormous emphasis is put on language and how it shapes society. By naming things in certain ways, we condition them. This is very true, but the impacts seemed highly overstated, in a way that probably only writers really hope or believe.
It is thought-provoking, intellectually demanding and remarkably short. If Invisible Cities is your favorite book, I would definitely give this one a go...
Un portentoso ejercicio de imaginación y documentación por parte del autor, no recuerdo haber leído nada parecido. Cada vez me fascina más como algunos autores pueden sorprenderte tanto en 200 páginas.
Siempre me han gustado las historias de ciencia ficción que tienen el lenguaje como elemento central en la trama. Es imposible comprender una lengua sin comprender la cultura que lo origina (y viceversa), son aspectos inseparables, así que las historias que se centran en el lenguaje suelen meterse en el charco de describir con detalles una cultura presumiblemente alienígena, y eso me encanta.
Para describir la lengua y la cultura mulai el autor combina a la perfección tres tipos de voces. En primer lugar, los relatos en primera persona de los mulai te sumergen en su cultura. En segundo lugar, los informes oficiales de los investigadores humanos enviados con el objetivo de establecer contacto presentan la lengua y la cultura mulai desde una perspectiva humana. Estos fragmentos están escritos de forma ensayística y con secciones censuradas, cosa que me acanta. Por último, tenemos el diario personal de uno de los investigadores. Esto es lo que me ha parecido más interesantes, porque en ellos se destacan las diferencias entre las culturas mulai y humanas en un plano mucho más emocional y personal, incluyendo desde sus hábitos alimenticios hasta sus costumbres sexuales.
No puedo decir casi nada de la trama porque cualquier cosa desvelaría desenlaces importantes, pero puedo decir que, partiendo de una premisa de lo más verosímil, Hachemi llega a lugares y desenlaces que yo jamás antes había leído.
Si no le doy las 5 estrellas es porque a veces el lenguaje me ha resultado recargado y me sacaba un poco de la historia, pero eso puedo ser yo que soy un ansias y leo sin diccionario. Por lo demás, lectura recomendada 100%.
** a copy of this book was provided by the publisher **
This is an exquisitely strange little book about language and translation. It's a little bit about colonialism and the intersection of cultures, and a lot about how reading Invisible Cities will drive you to madness.
This really needed more plot, and even maybe a little horror. I understand why it doesn’t - the novel is reminiscent of Borges in its investigation of language and information, and the structure which builds in time but leaves out enough to keep us wondering. But the book really suffers from this influence as there is nothing else to drive it forward. The novelty of the science fiction element only takes you so far, and without a sense of eeriness or cosmic horror that I know Hachemi would be so good at, it falls quite flat.
Hachemi has masterfully built a world of the Mulai which is endlessly fascinating to the archeologist and main scientists of the novel, but wanes early on for the reader. I adored the etymology and felt as though if this was spliced with a storyline that was building tension it would have been absolutely incredible. Leaving this book feeling slightly disappointed but appreciating Hachemi’s literary influences and enjoying the book still for what it is.
Leí un poco y después hice un parón porque no terminaba de entrar (hacía que pensara mucho en Los desposeídos) y ya después todo casi del tirón. Ha dado la casualidad de que al mismo tiempo también he leído y terminado Novela natural de Gospodinov y, aunque son novelas muy distintas, creo que se entenderían muy bien la una a la otra. Ha sido bonito.
As an anthropology major, I found this a fascinating look into a fictional culture set in the future. The archaeologist sent to study the Mulai fully immerses himself in their world, though ethically, he definitely crossed some boundaries. He gave me some Malinowski vibes here, that’s for sure. The Mulai’s language is one of the most intriguing parts of their culture because it’s constantly evolving, which makes translation nearly impossible.
We also get the POV of several Mulai characters and we see how they understand their world and “Dog,” their version of god. One character’s slow epiphany about her own existence stood out to me as one of the most compelling threads in the book. Ultimately, the novel argues there’s no single “correct” way to live, and that imposing one culture’s values onto another is a mistake.
My only complaint is that the prose got wordy in places and some of the language discussion went over my head. Still, this was a genuinely interesting exploration of a fictional culture.
Από τα πιο περίεργα βιβλία που έχω διαβάσει. Λυπάμαι πραγματικά τους μεταφραστές, μου φαίνεται άθλος να μεταφραστεί αυτό το βιβλίο χωρίς να χαθούν πράγματα στην μετάφραση. Μου φάνηκε πολύ ευκολοδιάβαστο και δεν μπορούσα να το αφήσω παρά το γεγονός ότι γενικά ήταν δυσνόητο, πολλά πράγματα ξεκαθάρισαν προς το τέλος κι άλλα τόσα δεν ξεκαθάρισαν. Θα το ξαναδιάβαζα σύντομα εύκολα. Πολύ ιδιαίτερο βιβλίο επιστημονικής φαντασίας με μπόλικα στοιχεία γλωσσολογίας εξαιτίας του θέματος της μελέτης ενός πολιτισμού. 7.5 / 10
A long-forgotten human colony on a distant planet is rediscovered by a Spanish archaeologist. Through his field notes, personal diaries, and oral histories spanning 150 years after Earth's supply ships mysteriously stopped arriving, we watch a civilisation reinvent itself. Language splinters, myths harden into religion, communities evolve, and history becomes something negotiated rather than remembered.
Equal parts witty, coarse and quietly profound, the novel explores translation, storytelling, faith (including prayers to Dog), sex, and the wonderfully messy ways cultures transform over time. It's an inventive meditation on what survives when the past is lost.
Fans of Atwood’s Oryx and Crake, Calvino (whose work features in the text!) Borges or Ursula K. Le Guin will find plenty to admire in this ambitious, deeply thoughtful novel.
Ha pasado un año y sigo pensando en este libro. En cómo habla de lingüística, y de costumbres, de desfragmentar a conciencia una civilización y encontrarse con que ha aparecido una nueva sociedad con reglas y tabúes nuevos, no necesariamente aquellos que inicialmente se esperaba, pero nuevos.
Qué pasada. Construye un universo fácil de seguir pero tan preciso (y creíble) que algunas veces olvidas que estás leyendo ciencia ficción. Totalmente recomendable.
Con una ambientación un poco "Dune" (al menos yo me lo he imaginado así) y un estilo descriptivo un poco "Las montañas de la locura" (especialmente los primeros apuntes del Arqueólogo), Munir construye un pequeño universo plenamente autónomo preñado de detalles imaginativos. El lector al principio avanza a tientas, pero pronto se siente como en casa, como en un mar conocido (aunque a ratos no haga pie ni palpe el fondo). Es una obra que arriesga, tanto en continente como en contenido, y acaba resultando sorprendente para lectores poco familiarizados con la ciencia ficción (o la ficción especulativa). En apenas 170 páginas consigue trazar una especie de alegoría sobre cómo se cimenta una cultura, con sus códigos y sus creencias. Las partes que tratan sobre la sexualidad de los mulai y la complejidad de su lengua me han resultado especialmente sugestivas. Seguiremos leyendo.
Le doy un 3 no por el libro en si, sino porque creo que no he llegado a comprender del todo ciertas cosas. Es un libro más denso de lo que parece, y me ha dado ganas de aprender más acerca de la antropología de otras culturas, más específicamente de diarios de campo; así como cuestionarme nuestra propia cultura.
Guau. Es arriesgada en su planteamiento y también en lo que transmite. Es evidente la influencia de Ursula K. Le Guin y creo ver un poco de China Miéville en su reflexión sobre el lenguaje, pero respira mucha originalidad en un ámbito literario como el español. Y aún siendo compleja en su reflexión se lee rápido, es ágil y engancha, es voluble como el idioma de los mulai, crea pensamientos en nuestra cabeza que dan vueltas y vueltas y que a cada uno le llevará a una conclusión distinta pero que no están desconectadas entre sí. Es un libro para tomar notas, muchas.
Una novela de ciencia ficción compleja pero muy original sobre el papel del lenguaje en la definición de nuestras realidades.
El comienzo del libro resulta un poco críptico, pero a medida que pasan las páginas, se desgrana, vaciles del autor mediante, lo mulai. Esto no siempre me ha parecido que funcione, pero sorprende y divierte cuando sí lo hace.
Es muy interesante cómo Munir Hachemi se sirve de una narración fragmentada para contraponer la forma en la que mulais y humanos perciben la realidad propia y la del contrario, siempre a través del lenguaje y sus derivadas.
También se destila, al igual que pasaba en Cosas vivas, una crítica directa a los modelos relacionales y de consumo de nuestras sociedades.
Hipnótico. Esa es la palabra con la que definiría esto después de terminar las 170 páginas de una historia que no se hace ni larga ni corta, sino que llega a su final con tanta naturalidad como empieza. Una naturalidad extraña, que no entiendes pero te contagia porque la narración es capaz de meterte en un mundo inexplicado como si estuvieses allí. Te hace pensar: “Vale, no sé lo que está pasando aquí, pero ya que está pasando vamos a echar un ojo a ver qué nos encontramos”.
El autor presenta una sociedad enigmática, los mulai, cuya existencia es descubierta por la humanidad gracias a una comunicación interplanetaria tan inesperada como, de algún modo, familiar. Tras ese contacto, la historia de dicha civilización se va abriendo camino por el libro en forma de retales de pequeñas historias, protagonizadas casi siempre por mulais con influencia destacable en su cultura y por un arqueólogo humano enviado en misión especial para estudiar a los habitantes de ese planeta mezclándose con ellos.
Los mulai son gente inquietante, con costumbres aparentemente ilógicas y que viven encerrados en unas instalaciones enormes de las que apenas salen y donde tienen todas las necesidades básicas cubiertas. De vez en cuando alguien la lía y lo acaban echando y a veces otro alguien se cansa y se va por su propio pie, pero por lo general están todos allí dedicándose a sus cosas. Aunque todo lo que pone en este párrafo podría ser perfectamente la sinopsis de Gran Hermano extraída de la página de Wikipedia del programa, lo cierto es que los mulai son gente con una noción de comunidad muy grande y un peculiar sentido artístico de la vida, así que también tiene un poco de Operación Triunfo.
Es una de esas historias que empiezas entendiendo poco más que las acepciones de las palabras que lees sobre el papel y conforme avanza vas siendo capaz de hilar teorías sobre el enigma que se plantea capítulo a capítulo hasta que todo se desvela. No sabría decir si esto es una obra de ciencia ficción u otra cosa. Porque el formalismo y las temáticas propias de la ciencia ficción están ahí, pero lo cierto es que durante toda la novela el viaje lo disfruté más en las palabras que en los hechos.
The Publisher Says: Interstellar via Invisible Cities: spec-fic translated from Spanish imagines a utopian way of life on another planet.
Years after the climate wars on Earth, the Mulai have settled into their new home on an unnamed planet. Supplies stopped arriving from Earth many years ago, and the Mulai have found a way to live. But now the people of Earth want to know what happened to the settlers, so they send The Archaeologist.
He finds that they have become a different people: uncannily similar to us but with something radically Other about them. Their language has become more about change than stability, and the ways they eat, reproduce, bury their dead, and understand gender have all transformed into something almost unrecognizable. The Archaeologist feels like his trip is one extended misunderstanding.
With fragments from The Archaeologist’s notes and the stories of Flukeh and Faida, who map both their world and their language, The Mulai offers a glimpse of a world adjacent to ours – one that just may be a model for how to better our own.
From one of Granta’s Best Young Spanish-Language Novelists and author of the celebrated Living Things, and translated by the award-winning Julia Sanches, comes a bold new Borgesian reimagining of what ‘civilization’ might look like.
I RECEIVED A DRC FROM THE PUBLISHER VIA EDELWEISS+. THANK YOU.
My Review: “Only when we encounter the other can we truly see ourselves.”
This is the crux of this story's argument. It is spoken by The Archaeologist, Dr. Cordovero, in an unironic way as he executes the duties of a scholar to interpret the Mulai, a culture not his own. So, a colonizer's PoV...a man whose cultural matrix he's so embedded within that he can't see how it forms...distorts...his picture of Reality. This being a story about how a human culture simply...vanished...without making a ripple in water left behind, it made perfect sense this should be the case. The Archaeologist’s notes are his rigid way of trying to fix an understanding of the Mulai's lifeways into a clear explanation of power structures, kinship patterns, and language architecture.
None of these concepts apply.
Seen from The Archaeologist’s PoV, a Mulai library f/ex is not anything like a library. A bit like Samuel Beckett's splices from late in his life, these places are collecting points for unbound unconnected sheets that do not necessarily tell any kind of cohesive story...just as random pages torn willy-nilly then taped together did not form a deliberate Beckett story, though it was what Beckett intended. The Archaeologist is sure, with typical colonizer arrogance, that these distant cousins of Earth's humans have let him in, have answered his questions as he intended them to not as they intended to. Life lived in translation is always tough. Life lived in denial, blindness, in a fog of culture-bits one does not know is obscuring clear vision...harder still.
That this story about a life lived in (mis)translation is itself a translation is either a step too twee or a layer of hot fudge atop the whipped cream of sociological SF from an earlier literary era wrapping up a rich, dense custard of story. It's a novel that requires you-the-reader to think past the obvious, to dig your spoon under the rich topping of the SFnal setting, through the soothing sweetness of the story's meaning, into the heavy, velvety lushness of Author Hachemi's ideas about how culture, language, and art emulsify into this marvel of delightful idea-sharing.
What actually happens on the page is far less important to this reading experience than what happens inside you as you read it. Did you just read the glossy surface...did you just give the story your attention without turning it over and over as you read, after you finished...or is this a "too hard, turn on the TV" kind of experience? They're all in here.
It's a lot, but it's rewarding no matter where you end up.
I feel mean saying this, but this is not Good. 1.75/5 I think going as far as to say it's bad would be disingenuous; it's mostly readable, the character of the archaeologist is okay, and the world-building wasn't terrible.
I think my main gripe with this is that nothing happens; there is no plot. At all. I think I could've potentially looked past this if it was either all written in a super academic review style and was just a study on the Mulai people, or if there wasn't a literal throwaway line at the end of the book that alluded to something that would've actually made a very good plot. I found the sections on Faida and Flukeh that were supposedly written as works of fiction by the archaeologist particularly offensive, for more reasons than one. Word choice in these stories made almost no sense. If he was writing them for the Mulai and they had been translated to Spanish for people of Earth to read, all the word choice should be in Spanish, such that the people of Earth could enjoy the stories without a key. If they were written for the Mulai with no intention of being translated, and he didn't translate them to Spanish - someone else did - I would've expected some level of censorship, especially around the Sheipa section. And, if the stories were written in Spanish, for the Spanish-speaking audience, why do they make next to no fucking sense? What would the archaeologist achieve by writing these stories in a graphic, confusing way that uses multiple 'Mulai' words throughout? In fact, I beg the question, what would the archaeologist achieve by writing them at all? And when did he write them? Because at the end of the narrative of the novella, we know the archaeologist is losing his grip on the Spanish language, and potentially his sanity. So did he sit down then to write some Spanish-language stories about Mulai heroes? How would these stories then reach the hands of the person who compiled the book, if he supposedly wrote them at the scriptorium? Did he write them before returning to the Mulai, to create sympathy with the people of Earth and with the aims of not having the Mulai put into a reservation when Earth resume their recolonisation of the planet? If that's the case, why do they make no sense, have insane tangents that make no sense, paint the Mulai so negatively, and also include rape scenes and cannibalism??
I have some issues with the building of the Mulai society in and of itself; it seems to me Hachemi has just listed the most obscene things he could imagine and then built the concept off that. Public sex, defecating on a platform in the middle of a room, constant nudity, etc. And then, instead of bothering to explain how these things could have possibly come about in the 200 years the civilisation has been there, he decides to say that most of this was a 'deliberate choice' by the society's founders, who were somehow commie mavericks sneaking onto an international space mission??
The whole idea is half-baked and doesn't stand up to much critical thinking. Also, subjective complaint, but a male author writing a rape scene that's like somehow okay because everyone's primitive and she eats him afterwards??? Yeah, not my flavour at all.
Oh, and last swift kick to the balls here: all the comments made about language use shaping culture were inane, unrealistic, and the ones that tread along lines of reality were incredibly surface level. I thought this was going to be a cool sci-fi story as a vector for a commentary on humanity and our societal structures based on language limitations. Unfortunately, it's not even a cool sci-fi story (because of course, there is no plot); the main focus is the act of translation from the fictional language and not the specifics of the language, and there is no wider commentary or impact of any kind.
At least it was short?
This entire review has been hidden because of spoilers.
Nueva lectura de los libros elegibles para los International Booker Prize 2027. El autor del libro es el escritor español Munir Hachemi, cuyo libro El árbol viene ha sido traducido al inglés por Julia Sanches. Este libro es algo complejo ya que combina antropología, filosofía y lingüística, y explora el cambio de las sociedades con el paso de los años. El protagonista es Nahum Cordovero, un arqueólogo, que viaja para explorar un planeta para estudiar a la civilización, que antiguamente lo habitó: los Mulai. El arqueólogo estudia los textos, las evidencias arqueológicas encontradas y va explicando al lector, cómo es el lenguaje que usaban: un lenguaje de signos, además, explica cómo eran las estructuras donde habitaban, la comida, y tradiciones de esa antigua civilización olvidada por la humanidad. Esa civilización, que vivió aislada del resto de la humanidad, desarrolló una cultura propia muy diferente de la nuestra. Aunque el gran protagonista es el arqueólogo, cuyo diario e informes constituyen gran parte de la historia de este libro, también forma parte de la obra: documentos escritos por miembros de la sociedad Mulai, e incluso traducciones llevadas a cabo por Faida, un personaje inventado por Munir Hachemi, y que se encarga de la traducción de una obra llamada Invisible Cities, que es mencionada en el capítulo 32 del libro. Uno de los aspectos que me llamó la atención es la creatividad que rodea la obra, y la gran imaginación de Hachemi para recrear: una lengua diferente a la nuestra, compuesta por signos, y explicar al lector cómo esa lengua se usaba para comunicarse. No sólo es imaginativo al crear un lenguaje diferente al nuestro, también imagina unas formas de vida diferentes. La sociedad no vive en viviendas sino en cúpulas climatizadas, no existe la propiedad privada, lo cual me recuerda a Animal spiral, obra que leí recientemente. Se trata de una sociedad, al igual que en animal Spiral, viven y piensan en el colectivo, no en el individuo. Un aspecto que me llamó la atención es que no hay géneros en esa sociedad, y al igual que nosotros, tienen su propio dios, en el caso de esta sociedad Dog. ¿Cuál es el mensaje de la novela? La finalidad del autor, es cuestionar las categorías culturales, que nuestra sociedad acepta como verdad universal, y que el propio arqueólogo llega a cuestionarse su propio código cultural al comprender que son productos de la historia reciente. Un aspecto que me ha parecido precioso es el homenaje que rinde el autor a autores como Jorge Borges, Ursula K. Le Guin e Italo Calvino, que en determinados momentos son mencionados, debido al interés de ellos por su interés por el lenguaje y por su imaginación y fascinación por crear universos desconocidos por la mente humana. Se trata de un libro, que no es para todos los públicos, ya que es eminentemente reflexivo, y con el que el autor reflexiona sobre la propia cultura humana a través de un humor sutil, una prosa bella, y con abundantes referencias filosóficas y juegos lingüísticos.
Este libro alcanza las cinco estrellas por su grandísima originalidad. No había leído algo así hasta ahora y el resultado es realmente fascinante. Aún sigo digiriendo lo leído, sé que va a durar esta digestión y es de las pocas obras que piden una segunda y más pausada lectura. Sorprendentemente no soy muy amigo de los relatos de estructura fragmentaria, de entradas de diario o de género epistolar, pero aquí no solo no me ha molestado, sino que me parece que es parte esencial del efecto que produce. A través de sus partes (¿capítulos?) somos partícipes de las reflexiones, observaciones y experiencias de un antropólogo que se integra en una civilización en otro planeta (no quiero entrar en demasiados detalles). El aspecto antropológico es muy interesante (aunque no olvidemos que leemos una ficción, claro), el cual va intercalándose con textos que relatan los pensamientos y acciones de miembros de esa civilización/comunidad en otra línea de tiempo no muy lejana. El autor logra de manera fascinante ir desvelando detalles de ese mundo y su cultura poco a poco, integrados en el devenir de los hechos y las reflexiones. Lo que podía ser complicado de comprender en el primer tercio de la obra y parecer soberanamente „duro“ e irritante, se va desvelando en el transcurso de unas páginas que abren al lector aspectos filosóficos nada superficiales y que dejan numerosas semillas en la mente que alimentan ese rumiar tras esta lectura que también es intelectualmente retadora (he tenido que releer partes con calma, porque leerlo de corrido no es aconsejable). En resumen: una breve y no necesariamente fácil lectura con muchísimas caras, aspectos, originalidad y que no deja en absoluto indiferente al lector. Una muy agradable sorpresa y experiencia.
I ended up reading this book in one sitting. It's a very interesting anthropological study of a lost human civilization abandoned after a space mission. This colony adapts to their new world and language and culture quickly take on a life of their own. I loved learning about this colony and what it teaches us about collectivism, language, religion, and most-importantly, ourselves. As it's reframed through multiple translators (similar to Taiwan Travelogue) I found myself confused towards the end over what was really happening and whose opinions I was reading. I think, however, that this was intentional. I enjoyed the experience of this novel and I've never read anything else like it. I'll commend it highly on its creativity and uniqueness alone. I do wish, however, that more closure was given as I wanted to know what happens to the main characters as it wraps up. I've noticed a trend more often lately that endings are left to the reader's interpretation and I will never not feel that this is a cheap cop out by the author who should have the ability and responsibility to wrap up the tales they've created. Anyways, it's very good, and as I didn't like the last couple Fitzcarraldo publications, I'm glad that this one was a hit.
Es complicado hablar de este libro sin destriparlo, pero de lo que no hay duda es de que parte de una idea súper original. Resumiendo mucho, la novela (si se la puede llamar así) cuenta la formación y el funcionamiento de una nueva civilización humana: los mulai. Los mulai han permanecido siglos aislados en otro planeta y sin contacto con el exterior; como resultado de este aislamiento, han desarrollado su propia religión, tienen una cultura diferenciada y han creado un idioma cuya lógica resulta incomprensible. En el libro se alternan dos narraciones bien diferenciadas: por un lado se cuentan las vivencias de varios miembros de la tribu y por otro nos encontramos con los apuntes e informes de un arqueólogo que vive con los mulai durante varios años y que intenta explicar cómo viven, qué piensan y cómo se relacionan.
Un acierto que me parece muy importante es la forma en la que se construye la historia, porque el principio resulta todo un poco brumoso y solo cuando se acerca el final las distintas piezas van encajando y ves el conjunto de otra manera. La variedad de voces y registros enriquece mucho la lectura y creo que es un recurso muy bien empleado. El problema con esto es que el principio se hace un poco árido, y es que a la trama le cuesta arrancar: por momentos uno se cansa de no entender gran parte de lo que se lee. Del mismo modo, muchas de las partes más narrativas (es decir, aquellas que cuentan las peripecias de algunos mulai) me parecen un poco flojas, posiblemente porque soy un friki y en comparación con los informes me parecían bastante menos interesantes. Las reflexiones sobre el idioma mulai están bien y dotan a la historia de gran realismo, pero resultan algo exhaustivas de más para la gente a la que la gramática, la semiótica, la sintaxis y otras hierbas nos parecen obra de Satán.
Aún así, me ha alegrado mucho leer este libro porque la ciencia ficción (creo yo) no tiene mucha tradición en la literatura española e intentar hacer algo nuevo siempre es digno de admiración. Al margen de que algunas cosas no me hayan gustado, el libro es de una originalidad tremenda y yo, desde luego, no he encontrado ninguno parecido. Creo también que merece una relectura en el futuro, a ver si me mantengo en lo que he dicho o es que no me he enterado de misa a la media. ¡Muy recomendado!