escrito con muy buen gusto y mucha delicadeza y atención, todo el relato está cuidadosamente anidado y es muy difícil no sentirte identificada con elaia (o eulalia como a mi me gusta llamarla)
¡Hermosa escritura meditativa y llena de oraciones preciosas!
Debo admitir que me costó entender la narrativa del libro; en ciertas partes no entendía por qué o para qué era importante para el lector conocer los pensamientos de esta autora ni qué nos intentaba decir. Me recuerda a la escritura de Marguerite Duras o Annie Ernaux, pero con un toque filosófico, solo que en estas autobiografías colectivas y cotidianas hay críticas de clase o género, algo que habla más allá del alma del autor y que le permite conectar con el lector. Me hizo falta eso. Espero leer futuros textos de Paula con una escritura un poco más madurada.