Hannah Michell is a writer and lecturer based in Berkeley and is the author of The Defections (Quercus, 2014). Her short stories and essays have appeared in the San Francisco Chronicle, Mslexia and the Asian Review of Books. Hannah teaches at UC Berkeley in the Asian American Studies program.
La trama se centra sobretodo en una mujer que tiene la "misión" de encnotrar a su marido tras el derrumbe de un edificio., la Torre Aspiration, un rascacielos en el que trabajaba su esposo de arquitecto. Su busqueda la lleva por un camino completamente diferente al darse cuenta de lo poco que lo conocia.
La historia tiene varias lineas temporales y la mujer va recordando como conoció a su marido, ademas de ir presentando a otros personajes. Una novela que se etiqueta como misterio, y gran parte de la historia esta basada en hechos reales, que es principalmente lo que me ha gustado, ya que cuenta el derrumbe de los almcenes Sampoong en Seul o el desastre del ferry Sewol que ocurrio en el año 2014.
Una critica a la corrupción del gobierno, al papel que realizan los periodistas cuando cuentan verdades "ocultas". Los frecuentes cambios en el tiempo ( que son muchisimos) y un ritmo un poco desigual es lo que mas me ha costado, sobretodo al principio, ademas de ser una lectura muy poco emotiva para tratar esos temas tan crueles.
Una historia que me ha gustado por su parte real, y un poco menos por la trama principal pero que me ha parecido una novela muy interesante ademas de diferente.
“Oculto en los escombros” fue una lectura que me sorprendió para bien. Me apetecía un thriller diferente y este lo consigue desde el primer capítulo.
La novela parte de un hecho real. Un edificio enorme de Seúl se viene abajo en pleno día y la ciudad entera queda en shock. Desde ese momento seguimos a Sae, que esperaba tranquilamente a su marido y de repente descubre que él estaba trabajando justo en esa torre. A partir de ahí empieza una búsqueda complicada porque nadie sabe nada con certeza. Unos hablan de fallos en la estructura, otros apuntan a algo más serio, pero entre declaraciones confusas, versiones que cambian y mucho silencio, ella solo quiere entender qué ha pasado y dónde está su marido.
La novela mezcla muy bien dos planos. Por un lado está la parte más íntima, la vida de Sae, sus hijos, su rutina y esa sensación de estar en pausa mientras intenta mantener la calma. Por otro lado aparece todo lo que rodea al desastre. La construcción del edificio, las prisas, los intereses económicos, decisiones tomadas desde arriba sin pensar en las consecuencias. La autora va uniendo todo de una manera muy natural, sin forzar nada, y eso hace que sigas leyendo por pura necesidad de saber más.
Sae es un personaje muy cercano. Es una mujer real, cansada, práctica, que hace lo que puede mientras el mundo a su alrededor se tambalea. A mí me gustó muchísimo cómo está construido su personaje, porque no cae en clichés ni en dramatismos artificiales. Y mientras busca respuestas, también se enfrenta a preguntas sobre su propia vida y sobre cuánto conocía realmente a la persona con la que compartía su día a día.
El estilo es claro y visual. Se lee muy fácil y te mete directamente en el ambiente de Seúl, con todo el caos de las primeras horas, los medios, las autoridades intentando controlar el relato y ese ruido constante que rodea a las tragedias públicas. No se hace largo ni pesado en ningún momento. Tiene un ritmo muy estable que engancha sin necesidad de artificios.
En cuanto al género, lo veo como un thriller contemporáneo con un toque muy marcado de crítica social. No es el típico libro que vive de giros locos, sino uno que apuesta por una historia coherente, bien armada y con un trasfondo que lo hace diferente dentro del género.
“Oculto en los escombros” me pareció una lectura entretenida, distinta y muy bien escrita. Mantiene el misterio, tiene contenido y deja esa sensación de que has leído algo sólido y bien trabajado.
Está bueno. La historia mezcla el papel del periodismo con la figura materna, el poder de las mujeres y la corrupción. Interesante. Tiene unas vueltas de rosca que, a mi percepción, eran algo previsibles. Pero está bien. Entretiene.