Ella le dijo no te enamores de mi, pero como le dices al corazón que no? cómo le dices a un hombre que en su desdicha aparece una mujer como un rayo de sol e ilumina todo su ser , así solo fueran migajas de su amor por otro .
Que tanto tienes que amar una persona para dejar de lado incluso tu propio amor hacia ella, con tal de verla feliz y agradecerle que compartió un poco de su felicidad contigo? Como dice el protagonista, ser un soñador es algo efímero, y caduca cada cierto tiempo, con nuevos sueños. La realidad es el mejor sueño que podemos tener, y hay que salir, dar el paso, llenarnos de momentos diferentes que no caducan, que nos entregan cada dia diferentes perspectivas de una felicidad que se encuentra ahí, afuera, y no en nuestro cuarto o en nuestra mente.
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Como se menciona "Dostoievski es el mejor conocedor del alma humana de todos los tiempos", es una gran realidad
Leer esta novela como el primer libro para iniciar en el mundo de la lectura fue una gran elección El lenguaje es bastante amigable y la historia está realizada en un mundo donde no existen muchos personajes hace que sea una lectura entretenida.
El inicio de la tercera noche fue una sensación increíble, el leer como nuestro protagonista siente tal angustia por sus dudas es realmente fascinante. El hecho de tomar las decisiones de Nástenka tan rápido fue como poner una cuenta regresiva para un desenlace cruel.
Es la triste historia de un hombre introvertido que siente que no encaja en el mundo, un hombre enamorado, atormentado por el pasar del tiempo y la fría soledad, hace especial incapié en que lo más importante que posee el hombre es el tiempo, que hay que invertirlo sabiamente porque se esfuma muy deprisa, y que en el fondo lo que más anhelamos es amar y ser amados.
Una de las últimas reflexiones que yo encuentro, es que tu tristeza, y tu dolor interior, la sensación de que no hay un hueco para ti en el mundo, no deben opacar la felicidad que los demás puedan encontrar en su propio viaje personal, a veces toca sufrir solo para proteger a quien amas.
«Mis noches se acabaron una mañana». (Trad. Marta Sánchez-Nieves)
Pero qué dolor. Cómo prometerle a alguien que no le amarás cuando el mismo acto de la interacción es la chispa de esperanza más grande que has vivido y se te clava en el hueso.
Los sueños placenteros son efímeros, como dice nuestro protagonista anónimo. Es por ello que debemos habitar las pesadillas y amarnos desde ellas.
La soledad de un hombre se encuentra con el dolor de una joven en noches en las que no oscurece; Una narrativa hermosa, envolvente, la antesala de un final, un horrible final en qué la compasión resulta un arma dolorosa.
“Noches blancas” es un libro muy cortito, que se lee casi de una sentada, pero es perfecto para compartir y comentar ya que te deja pensando durante mucho tiempo.
Nos encontramos con dos personajes opuestos. Por un lado está el protagonista, “el soñador”, un hombre profundamente introvertido y solitario. Es alguien que vive más en su cabeza que en el mundo real, que observa la vida desde fuera y la idealiza. Es puro pensamiento.
Y por otro lado Nastenka, una joven con un carácter mucho más abierto y realista, con los pies en la tierra. Ella vive la vida desde lo tangible, desde lo que ocurre aquí y ahora, desde lo que se puede tocar y sentir. Es mucho más práctica, más conectada con la realidad y, precisamente, el contraste entre ambos es motor de la historia.
La novela gira en torno a su encuentro durante esas noches blancas de San Petersburgo: expectativas, ilusiones, confidencias y emociones que, aunque breves, son intensas. Dostoievski nos habla del amor, de la soledad y de lo que ocurre cuando dos mundos tan distintos se cruzan, aunque sea solo por un breve período de tiempo.
¿Es mejor vivir en la seguridad de la realidad o en la belleza de los sueños?
En cada página se nota que Dostoievski es un auténtico maestro de la escritura, capaz de decir muchísimo con muy pocas palabras. Sin duda, voy a seguir leyendo más obras del autor, porque Noches blancas demuestra que la brevedad no está reñida con la profundidad.