“Hay en mí tan poca vida real, los momentos como éste, como el de ahora, son para mí tan raros que me es imposible no repetirlos en mis sueños. Voy a soñar con usted toda la noche, toda la semana, todo el año. Mañana vendré aquí sin falta, aquí mismo, a este mismo sitio, a esta misma hora, y seré feliz recordando el día de hoy. Este sitio ya me es querido.”
Hay algo de intimidad en pasear con un extraño por una ciudad, y conectar, y conocerse, y mirarse. No lo digo yo, lo dice Dostoyevski en esta maravillosa historia.
Hay autores que imponen, por su grandiosidad y su relevancia en la literatura, porque temes enfrentarte a algo tan aclamado, tan popular, tan representativo. Para mí leer este libro ha sido un paseo delicioso, tranquilo, y totalmente disfrutado.
En Rusia ocurre un fenómeno natural durante el solsticio de verano en las áreas como San Petersburgo, en el cual las puestas de sol son tardías y los amaneceres más tempranos y, como consecuencia de esto, la oscuridad nunca es completa. Este fenómeno es conocido como noches blancas.
Y es a lo largo de ese fenómeno esporádico y único, a lo largo de cuatro noches, cuando el protagonista de esta historia conoce a Nástenka, una joven desgraciada. Hasta ese momento, el narrador apenas había interactuado con mujeres, pero hay algo en Nástenka que lo atrae y lo enamora.
Reducir este libro a una historia de amor desdichado sería un error. Porque es una historia mucho más profunda. Una historia sobre la intimidad de los primeros encuentros. Una historia sobre el despertar de los sentimientos. Una historia de primeras veces: primeros amores, primeras ilusiones, primeros desengaños.
Un paseo por un San Petersburgo que vive ya solo en la imaginación de los libros. Una ciudad que nada tiene que ver con la que se nos presenta, un idilio, un sueño, con dos personajes que por casualidad, se encuentran una noche, y deciden acompañarse durante las tres siguientes, en encuentros breves, fugaces, pero inolvidables.
Ella le dijo no te enamores de mi, pero como le dices al corazón que no? cómo le dices a un hombre que en su desdicha aparece una mujer como un rayo de sol e ilumina todo su ser , así solo fueran migajas de su amor por otro .
Este ha sido mi primer encuentro con el autor… inmejorable. Desde las primeras páginas he sentido la soledad del protagonista, esa forma de observar e idealizar las calles de San Petersburgo, a las personas, sin intervenir, esperando algo. Y, de repente, dos almas tristes se encuentran y se citan durante tres noches a la orilla del canal. No se cómo es posible contar una historia tan bella y tan triste en tan pocas páginas, con tanta intensidad y emoción. Me ha conmovido tanto la historia de él como la de ella, y el final… uf, qué final.
Ese encuentro con Nástenka marca el momento en el que el protagonista deja de ser solo un joven soñador y solitario, es el momento en que aprende qué significa querer a alguien, y también el más doloroso, aprender a dejarla ir.
Ver esa conexión tan profunda que desarrollan los protagonistas, cuando cita tras cita, noche tras noche, se van conociendo, se van descubriendo y se hacen compañía, comparten su soledad. En sus conversaciones nocturnas conocemos sus vidas, la esperanza que los sostiene, el amor, pero también su desilusión y desengaño.
“¡Dios mío! ¡Todo un minuto de felicidad! ¿Acaso es poco para toda una vida humana?”
Me gusto mucho como estaba contado, el amor que se generó el dolor de no ser amada 💫 el final me dio mucha pena :c no esperaba ese final para él se merecía más mucho más
Sin más. Me lo habían pintado muy bonito y romántico pero, pues eso, sin más. Me parece totalmente lógico que Nástenka frienzoneara al protagonista porque es muy intenso. Es imposible que sea capaz de decir todas esas gilipolleces después de conocerla. El final me ha parecido muy cómico. Quizás porque no he simpatizado con el protagonista pero como te va a decir que te mudes a su casa y en cinco minutos aparezca el otro y se vaya con él? Además, toda la culpa la tiene él que Nástenka se lo dejó bien claro al inicio que no se enamoraría de él. ¡ES MÁS! COMO VAS A DECIRLE QUE LA QUIERES CUANDO ESTÁ LLORANDO PORQUE LA HAN DEJADO PLANTADA? En resumen, que se lo merce.
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Noches blancas intenta sostenerse en una intensidad sentimental y en lo que a mí respecta, fue un poco incómodo de leer cuando también la dependencia emocional llenaba las páginas del libro. Más que una historia de lo que ocurre, es la exposición de cómo alguien existe emocionalmente en el mundo: un narrador que vive en la fantasía, que convierte a otro en el centro de su sentido y que, sin darse cuenta, arrastra a Nastenka a esa misma lógica. Ambos se reflejan en una necesidad afectiva incómoda, donde el amor se pide, se proyecta y hasta se condiciona, como si pudiera controlarse el mismo hecho de enamorarse. Es curioso cuando él se nombra “héroe”, incluso consciente de su propia pedantería, la historia se vuelve tan lúcida como ingenua. Todo ocurre demasiado rápido —promesas de eternidad en apenas cuatro noches y una mañana— esto a la final termina siendo más un eco que una realidad: “Esta vida tiene mucho de pura fantasía y de elevado ideal, con mezcla de grosera prosa y ordinariez, por no decir de increíble vulgaridad.”“Traidoramente engañado, pues ni siquiera tuviste tiempo de quererla.”
Noches blancas es un cuento brevísimo sobre un personaje sin nombre. Un alma atormentada que deambula por la ciudad de San Petersburgo paseando de la mano con su soledad y dialogando con los edificios que le rodean. En este camino se encuentra con una mujer en la que vuelca todo ese amor y cariño enclaustrado durante años. 4 noches narradas en 80 páginas cargadas de melancolía. Me he encontrado por momentos reviviendo la película “Antes del amanecer” de Richard Linklater y me he sumergido por fragmentos, en varias novelas de Stefan Zweig. Una preciosidad fugaz.
Ignorando las últimas 10 páginas por mi estabilidad emocional, podría leer este libro cada tarde. Tan solo tres noches fueron suficientes para que se conocieran; me atrevería a decir que yo también me habría enamorado de él, aun sin conocer su nombre. Me encantó :)
Noches blancas es un relato profundamente melancólico sobre la soledad, el amor idealizado y la belleza de lo efímero. Dostoievski retrata con enorme sensibilidad a un soñador que vive más en sus fantasías que en la realidad y que, durante unas pocas noches, cree rozar la felicidad gracias a un encuentro inesperado.
Uno de los aspectos con los que más me he identificado es la renuncia silenciosa del protagonista, especialmente cuando expresa su incapacidad para reprochar, para herir incluso desde el dolor propio: «¿Que yo, haciéndote reproches amargos, cause pena a tu corazón…? ¡Nunca, nunca!». Esa aceptación amorosa, tan generosa como desgarradora, resume el espíritu de la obra: amar no siempre es poseer, a veces es desear la felicidad del otro aunque no sea con uno mismo. El final, triste pero sereno, convierte la pérdida en gratitud y deja la sensación de que un solo instante de dicha puede justificar toda una vida.
Aquí fragmentos que bajo mi humilde opinión, merecen ser recordados en un futuro cuando revise este comentario.
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• Era una noche maravillosa, una de esas noches que solo pueden existir cuando somos jóvenes.
• Soy un soñador; conozco tan poco la vida real que no puedo menos que repetir momentos semejantes en mis sueños.
•¡Dios mío! ¡Un instante de felicidad! ¿Acaso eso no es suficiente para toda una vida?
•Tenía miedo de hablar, como si una palabra pudiera destruirlo todo.
•Me levanté al amanecer; estaba triste, pero mi tristeza era dulce.
•¿Que yo, haciéndote reproches amargos, cause pena a tu corazón, lo hiera con remordimientos secretos y le haga latir angustiado en un momento de felicidad? ¿Que yo marchite siquiera una de las delicadas flores que llevabas prendidas a tus rizos oscuros mientras te dirigías con él al altar? ¡Nunca, nunca! ¡Sea claro tu cielo, sea clara y serena tu sonrisa que-rida, seas bienaventurada por ese minuto de felicidad y dicha que le ofreciste a otro corazón, a uno solitario y agradecido!
«Noches Blancas» es un libro breve pero muy intenso. Tiene un ritmo muy bueno, que nos hace seguir la lectura fácilmente y de forma fluida. De esta edición me gustaron además las ilustraciones que hay porque te representa algunas situaciones sin gran detalle, para poder seguir dando rienda suelta a tu imaginación. La historia me pareció rara al principio, porque me costaba conectar y comprender al personaje principal, un alma soñadora y desdichada, condenada a ser feliz solo en sueños. El monólogo de su historia me pareció un poco enrevesado, pero también ayuda a entender al personaje y su complejidad. También aprecié que el personaje principal se dirigiese en segunda persona al lector, interpelándolo y llamándole a meterse de lleno en la historia. Creo que esa es una de las razones que hace que la lectura sea tan fluida, intensa y sentida por parte del lector. No me esperaba para nada el final del libro, lo cual me gustó mucho porque aunque no te lo esperes, comprendes el por qué de las acciones de los personajes.
El autor trata los personajes con su complejidad, y en unas pocas páginas nos consigue transmitir las razones de su carácter y sus acciones. Dostoievski nos muestra en un relato breve todos los sentimientos y las ilusiones del amor. En este libro observamos cómo las ilusiones y las ganas de enamorarse pueden ser incontrolables, cómo las promesas de la cabeza son nulas ante los sentimientos del corazón, cómo entregarlo todo a veces no basta, y cómo el amor nos hace mejores.
Hay muchas frases muy bonitas y reflexiones que tirar de este libro, así que lo recomiendo totalmente!!
«¡Y con qué voy a soñar cuando en la vida real he sido tan feliz a su lado!»
«¿Y qué has hecho tú con tus años? ¿Dónde has enterrado tu mejor época? ¿Has o no vivido? Mira —te dices-, mira, en el mundo empieza a hacer frío».
«A pesar de todo, ¡la alegría y la felicidad hacen bueno a un hombre! ¡Cómo bulle el corazón con el amor! Parece como si quisieras verter todo tu corazon en otro corazón, quieres que solo haya alegría, que solo haya risas. ¡ qué contagiosa es la alegría!»
«¡Dios mío! ¡Todo un minuto de felicidad! ¿Acaso es poco para toda una vida humana?»
De los libros que leí de él, es el que más me gustó. Pero no termino de entrarle, siento que no matcheamos bien. Amé el inicio (fuerte) y me gustó el giro final. Pero sigo buscando el Dostoievski que me vuele la cabeza.
Estuvo "bien", aunque... No es mi tipo de lectura! Algunas partes de la conversación me parecieron algo densas. Si es lo más "ligero" de Dostoievski, no me animo a seguir leyendo su obra!