Orihuela, una ciudad con encanto y en la que nunca pasa nada, la calma de la madrugada se ve rota. Cintia López, una joven de 27 años, aparece salvajemente asesinada y encadenada a una columna frente a la catedral, su cuerpo, marcado para siempre y un "Ad Lunam. Por las que ardieron. Por las que arderán."
La inspectora Teresa Ortega es llamada al lugar del crimen y pronto se enfrenta a un caso que supera cualquier lógica. Sin testigos, sin cámaras y con una puesta en escena que sugiere un ritual oscuro, Teresa se adentra en una investigación donde el pasado y lo esotérico parecen entrelazarse con una precisión escalofriante.
Mientras el misterio crece y las pistas apuntan a antiguas sociedades, viejas injusticias y un símbolo lunar cargado de secretos, Teresa debe enfrentarse no solo a un asesino meticuloso, sino también a sus propios demonios.