Pablo, un aspirante a escritor sin muchos escrúpulos, viaja a Madrid para recuperar el manuscrito que Eduardo, su amigo y mentor, dejó al morir. Un libro que nunca culminó pero que pretendía explicar lo inexplicable: el infortunado destino de la Argentina, que durante el siglo XVII configuró su economía con un sistema de comercio clandestino tan sofisticado e institucional que se lo conocía como «contrabando ejemplar».
Decidido a apropiarse de la novela imposible de Eduardo (empresa literaria que es a la vez un homenaje y una expiación, un saqueo y una elegía), Pablo se enfrentará a un proceso que le llevará a reconstruir su propia biografía, y también la de Eduardo: peronista, excesivo y sentimental, una figura desbordante, marcada por las contradicciones y la melancolía.
Entre sus páginas irrumpen personajes que laten con intensidad: la tía Chiquita y la enigmática Teruca, Pietro Malaspina, primer italiano en pisar el Río de la Plata, Zebulão Mendes, médico judío converso, o el monstruo querandí, grotesca figura folclórica cuya maldición parece pesar sobre Argentina… Neuróticos, tiernos, violentos, humorísticos, todos se entrelazan en un mosaico donde la historia, la imaginación y la crónica sentimental de la identidad argentina se confunden.
Ni oda nostálgica a la memoria ni reconstrucción histórica, El contrabando ejemplar es una novela que se pregunta por el sentido de lo perdido y lo inventado. Una celebración de lo personal y lo colectivo que hace del acto de contar una experiencia literaria singular y emocionante. Una novela que encuentra su lugar en la gran tradición de la mejor narrativa hispanoamericana.
Pablo Maurette received his BA in Philosophy from the University of Buenos Aires, an MA in Late Antique and Byzantine Studies from the University of London (Royal Holloway College), and a PhD in Comparative Literature from the University of North Carolina at Chapel Hill. Between 2013 and 2017, he was a Harper Fellow in the Humanities at the University of Chicago. And in 2018-2019, he was a Fellow at Villa I Tatti, the Harvard University Center for Italian Renaissance Studies.
Maurette specializes in Early Modern comparative literature and the Classical Tradition and his approach is trans-historical, multilingual, and interdisciplinary. His research focuses on the intersections between literature, science, and the history of ideas in the period between 1400 and 1650 in England, Italy, France, Spain, and the New World.
In 2018, he published The Forgotten Sense: Meditations on Touch (The University of Chicago Press), a collection of essays dedicated to the role that the sense of touch has played throughout the Western literary and philosophical tradition, from Homer to Karl Ove Knausgaard.
He also published three books of essays in Spanish: La carne viva (2018) and Por qué nos creemos los cuentos (2021), and Atlas ilustrado del cuerpo humano (2023); and a novel, La migración (2020), that has been translated into Italian and Romanian.
Maurette also writes for wider audiences in Lapham’s Quarterly (USA), La Repubblica (Italy), and Letras Libres (Mexico/Spain). His second novel, La Niña de Oro, is forthcoming with Editorial Anagrama (Spain) in 2024.
Reseña Nº65 del 2025 NO TODO LO QUE GANA SIGNIFICA QUE LA HISTORIA SEA BUENA
Cabe aclarar, antes que nada, que no estaba en mis planes. La editorial tuvo la fantástica idea de seleccionar a algunos libreros para cederles una copia adelantada antes de que llegaran a las librerías. El libro en cuestión fue el ganador del Premio Herralde (el que se le suele otorgar al sello Anagrama) de este año. Yendo a la historia, la premisa me resultaba interesante, pero a medida que iba avanzando sentía que estaba en un torbellino, en una montaña rusa que no sabía dónde terminaría. Tantos personajes que recordar a tal punto que necesitaba descansar de su lectura por momentos (en especial cuando el autor vuelve al presente, porque juega con los saltos temporales). Si bien cierta información sirve para comprender a nuestro protagonista, ¿hasta qué punto es necesario? No digo que sea mala, sino que no era lo que esperaba. Sin embargo, la cantidad de datos que encontraremos en estas páginas (por más ficción histórica que sea) resulta avasallantemente increíble. Pasando desde sacrificios con animales, leyendas rurales, sectas, mitología griega, hurtos, visionados audiovisuales y sexualidad ante un pasado que muy pocos (o casi nadie) conocen. 11 capítulos extensos para lectores curiosos y apasionados por la historia. Una propuesta distinta a lo acostumbrado a leer, donde nuestro pasado es la clave para comprender la actualidad.
PD: la imagen de la portada pertenecía a una vieja atracción del Italpark, para descubrir el motivo tendrán que averiguarlo en estas páginas.
FRASES DESTACADAS
Instintivamente hice lo que siempre me salvó en la vida: me rodeé de un grupo de protección. Siempre me rodeé de gente que me ayudó, que me quiso, que me acompañó, que apostó por mí.
La vida surge de las aguas. Los fluidos corporales la nutren y en la humedad se sostiene. Los bebes son puro líquido. Nos volvemos duros y enjutos. Y la muerte es sequedad completa. (…) Pero el líquido también es muerte y destrucción. El agua se come las piedras, la madera, el acero. Si entra en los pulmones o en el corazón, te mata en minutos. Mucho tiempo en el agua y la piel se deshace.
¡Cuánto aprendí del mundo y qué poco sobre mí! Y la sombra crecía adentro del arcón. Todavía me da pánico abrirlo, pero sé muy bien cuál es el secreto.
A menudo se me hacía evidente el disparate que es escribir novelas. (…) Mas bien, porque el esfuerzo persuasivo que supone la construcción de una novela es perfectamente inútil y no hay mayor pecado que malgastar la poca energía vital que nos ha tocado en suerte. La novela -el arte en general- compite con la vida y pierde siempre.
Italia y Argentina, un alma con dos cuerpos (…), falso y complaciente. Es que es agotador decir lo que uno realmente piensa cuando conversa así al pasar. (…) es cierto que los italianos, cuando hablan en castellano, lo hacen automáticamente con el acento nuestro. Hay una afinidad fonológica ahí. Tenemos la misma glotis, si bien el habla de ellos es bastante más nasal.
El mundo es un hospital (...); cada día que pasa y seguimos vivos es un milagro. Nunca podrás ganarle a la muerte (...). La muerte ya ganó. (...) Just remember that death is not the end
El único monstruo que conozco, cuyas partes tomadas por separado parecen hombres, pero todas amontonadas forman una única bestia enorme y un endriago más pasmoso que la Hidra.
Hay que tener cuidado con las metáforas imprecisas. Las palabras son importantes. Los países se van degradando y degradando. (…) La Argentina es un gran país con grandes problemas. Las cosas van a mejorar. Pero antes van a empeorar un poquito.
La homosexualidad masculina es el grado superior del alma humana (...). Esa era mi teoría. El hombre heterosexual reemplaza a la madre por la novia, por la mujer, por la compañera, por la prostituta, por la enfermera, por la cuidadora, pero su objeto de deseo es siempre el mismo: su mamá. Es bebé de por vida. Las lesbianas, igual. Y la mujer heterosexual, si bien evoluciona y se aleja de la madre, tiende al varón determinada por la anatomía y por la biología, para procrear. El varón gay se independiza de su propia naturaleza y de su linaje. Es un alma libre de verdad. -¿Por qué te pensàs que los filósofos griegos glorificaban el amor entre hombres? -¿No te digo? (...). En mi vida escuché algo tan machista y tan maricòn.
El monstruo propiamente dicho es un individuo excepcional, la extraña constitución de cuya anatomía suscita horror y admiración entre sus pares. (...) la monstruosidad es una cualidad individual, no colectiva (...), porque, dado que todo individuo es excepcional (...) todo individuo es también en cierto modo monstruoso. Y los hombres somos monstruos, además, porque somos caníbales. Los animales que nos dan sustento pastaron en tierras abonadas por los restos de las generaciones pasadas.
Lo cierto es que la cristiandad se había demorado más de un milenio en asimilar el sentido profundo de la humanidad de Jesús. Los estigmas de Francisco, mucho más que su labor de caridad y su exaltación de pobreza, les enseñaron a los cristianos en Occidente que Jesús no era simplemente un Apolo vencedor de la muerte, sino que también había sido un hombre de carne y hueso que fue vejado y torturado y que murió entre dolores indecibles. Así nació el humanismo que engendró a la modernidad que no tardó en matar a Dios, esta vez para siempre.
Cada uno de nosotros es parte del cosmos, cada uno de nosotros tiene un cuerpo astral y un cuerpo terrestre. Cuando dejamos el cuerpo terrestre nos mudamos a los astros. La muerte no existe.
El alma es andrógina (…). Por algo en sueños uno no es hombre ni mujer.
Hay dos clases de personas, las que se quedan y las que se van. Es un destino y, como tal, no se elige. El exiliado que huye para salvar l vida o para darle de comer a su familia no lo elige. El viajero que parte porque tiene hambre de mundo, tampoco. Uno es lo que es. Claro que el segundo puede volver si quiere. Y la disyuntiva nunca deja de carcomerlo. ¿Vuelvo o sigo adelante? ¿Qué hago acá tan lejos de mi gente? La condición del exiliado voluntario es más tortuosa. Voluntario entre comillas, en realidad, porque si se fue quiere decir que es de los que se van y no de los que se quedan.
¿a quién le podía interesar una novela que explicase cómo se jodiò nuestro país? Nada explica nada. (…) nada es pluricausal porque la causalidad no existe o, si existe, es indemostrable. En la vida como en la literatura las cosas pasan de casualidad. Una corriente de aire mueve la rueda de la fortuna y cae lo que cae. Es el orden desigual que rige el universo (…). Tiempo después, la misma ciclotimia y la misma casualidad me llevarían a retomar la escritura de la novela robada.
-El resentimiento es una pasión derrotista. -No (…) te equivocàs fiero. Pero no es culpa tuya. Hay peronistas hoy que se reivindican el resentimiento, que creen que es el motor de la historia. Es la pasión de las masas explotadas, dicen, la pasión de los comuneros, de los descamisados, de los bolcheviques. ¡Error! La pasión de las masas explotadas es la bronca, que es la única pasión altruista, de hecho. El peronismo nace de la bronca, una reacción espontánea y sincera frente a la desigualdad y frente a la injusticia. El resentimiento es otra cosa. Los pobres quieren cosas que no tienen y les da bronca que otros las tengan. El resentido es alguien que tiene las necesidades básicas cubiertas pero que sabe que está estancado inexorablemente. El resentido no quiere algo que no tiene, quiere simplemente que los demás no tengan lo que quieren. El resentido no quiere que a los demás les vaya bien porque el éxito y la felicidad de los otros es un dedo en la llaga, le recuerdan su mediocridad. El resentimiento es una pasión burguesa, típica de una clase media chata, celosa, abombada por la rutina de las pequeñas costumbres. Y la Argentina es un país de clase media. Eso lo vuelve un país resentido. pudo haber sido grande y no lo fue. Pudo haber sido rico y no lo fue. Pudo haber sido líder mundial y es un cuatro de copas. Y esto es así porque la mayoría de los argentinos, peronistas y gorilas por igual, no queremos que a nuestros vecinos les vaya bien. Punto.
(…) la memoria es una máquina de narrar que omite, rellena y edita para dar sentido. Y recordar es un gesto ocioso, un pasatiempo de pueblos bien alimentados. Lo natural es el olvido porque a fin de cuentas todo se resuelve en la nada.
Estadísticamente hablando, es imposible que no haya lectores que apreciarían lo que escribís. Aunque sean un 0,00001%, ahí están, esperando tus cuentos sin saberlo. En ellos tenès que pensar, no en todos los demás.
(…) es mejor escribir sobre cosas que uno ha vivido. Pero imaginar algo, soñarlo, leerlo también es vivirlo. Uno vive en muchos mundos a la vez. Y todos son reales, cada uno a su manera. El escritor no es más que una antena que sintoniza ondas: imágenes, citas, ideas, figuras retóricas, recuerdos, visiones que, aunque vengan de dentro, se perciben como externas. Solo así es posible la construcción de algo verdadero. En la literatura, verdadero quiere decir eficaz.
Inicia muy bien, pero me costó la vida. No supe ni por dónde y como a la mitad se me hizo eterno… Generalmente me gustan los ganadores del Herralde pero este no le vi ni por donde, todo muy forzado y un tanto regionalista.
La verdad es que no me gustó. Me pareció pretencioso por momentos y muy enredado, historias que salían de historias. Lo único que rescato es el personaje de la tía Chiquita.