Para mí, Ken Follett es un autor que está en otro nivel. No he leído una cantidad enorme de escritores, pero entre todos ellos, la pluma de Follett destaca muy por encima de la media. Leí hace tiempo toda la saga de Los Pilares de la Tierra, y aunque El Círculo de los Días no está vinculado directamente con esos libros, volver a Follett con esta historia me recordó por qué me gusta tanto este autor. Hacía tiempo que no lo leía y reencontrarme con su escritura ha sido un verdadero acierto; de hecho, agradecí muchísimo volver a un libro de su calibre porque extrañaba esa forma tan magistral que tiene de narrar.
La historia es muy interesante y gira en torno a la construcción de un monumento antiquísimo, un eje que sostiene toda la trama. Sin embargo, no se queda solo en eso: los acontecimientos que se desarrollan alrededor y entre los distintos personajes son intrigantes, mantienen el ritmo de principio a fin y hacen que uno no quiera soltar el libro. Es una lectura que avanza rápido, que entretiene y que, aunque contiene momentos trágicos, nunca se siente pesada ni bélica como otros títulos del autor. Para mí, fue una experiencia más ligera en ese sentido, y también más disfrutable.
Como siempre, las historias están perfectamente construidas: cada línea argumental, cada giro, cada interacción. Follett tiene una mente brillante, y se nota. Las descripciones de los lugares, de los personajes y de los contextos son tan precisas y vividas que literalmente te transportan; sientes todo lo que el autor quiere transmitir. Y eso, en una novela, es un regalo: no solo importa lo que se cuenta, sino cómo se cuenta, y Follett domina ambas dimensiones con maestría.
El final me gustó mucho; no me dejó con gusto a poco, sino todo lo contrario. Cerró la experiencia de forma redonda. En definitiva, El Círculo de los Días fue un libro que disfruté enormemente, que me dio muy buenos momentos de lectura y que reafirma por qué Ken Follett es, para mí, un autor insuperable.
Por supuesto es un 5 ⭐️ para mí.