«Me toca interrogarte, Iván Mauricio,aunque sea en tu tumba y con el traumaencima. De todos modos, ya no te vaa doler. No tienes que esconderte, nisacarme la vuelta, ni inventar mentiritas.Tómalo como tu segunda autopsia.»
De Iván Mauricio o «Juan de la Luna» se dirán muchas que derrochó su herencia y se volvió chamán, que dejó atrás a la mujer de su vida, que tenía las peores amistades o que se suicidó lanzándose al vacío de un séptimo piso con los pies sospechosamente amarrados…
Dunia Montoro, ex esposa del muerto, vive perseguida porla culpa. Como analista de inteligencia, podría utilizar los recursos policiales para ir detrás de la huella de Iván, pero ahora es sospechosa de asesinato y no le queda más que hablarcon los difuntos, ya que en los vivos no puede confiar.
Con las mejores prácticas de la novela negra, Xavier Velasco regresa a la ficción en Mala espina y coloca al lector delante de un escabroso elenco de hechiceros, truhanes, rabdomantes, sabuesos, fetichistas, traficantes y gente de poder, además de un médico forense y su asistente, la seductora y retorcidaHata Mari, que se debaten entre la supervivencia, la ambición, el amor, la espiritualidad y los alucinógenos, en una Ciudad de México cuya entraña siniestra brota de entre las piedras.
Enamorado impenitente de la música, las motocicletas, la adrenalina y las palabras en esteroides, Velasco comenzó a escribir a los nueve años, como una forma de escapar a las aulas. Ejerce desde entonces la literatura como un vicio secreto, al que años después da curso a través de experimentar con la crónica y la forma de vida del rock. Tránsfuga de las carreras de Ciencias Políticas y Literatura, ejerce luego oficios variopintos, como el de director creativo (de lo cual dice haber extraído "algún dinero y ningún orgullo") y editor de una revista de aristócratas. Acostumbrado a dobles y triples vidas, Velasco desempeña al mismo tiempo los papeles de copywriter, periodista, rockero, socialité, noctámbulo barriobajero y escritor subrepticio.
Escribió durante 16 años en el suplemento Sábado, del periódico unomásuno, fundado y dirigido por Fernando Benítez. Publicados sus escritos en los periódicos Novedades, El Universal, El Nacional, La Crónica, Milenio, Reforma y El País, fue en Sábado donde sus experimentos verbales alcanzaron mayores niveles de osadía. Entre sus columnas más leídas se halla Deshoras y penumbras (1995 - 2000), Epistolario (2000 - 2004), El funámbulo errante (2000 - 2003) y Pronóstico del clímax (2004 - ). En unas y otras el mexicano se ha mostrado consistentemente irreverente, así como fiel a la vocación de intensidad que hace de sus presentaciones públicas happenings memorables, masivamente concurridos, donde se dice colega y cómplice natural de las mujeres públicas. Asimismo escribió, bajo el seudónimo de Virginia Wet, la columna satírica Música para hacer el amor.
Velasco permanece como escritor subterráneo hasta el año 2003, cuando es "descubierto" a la fama internacional a través del prestigioso Premio Internacional Alfaguara de Novela, obtenido antes por escritores como Manuel Vicent y Tomás Eloy Martínez, y que le es entregado en Madrid, España, en marzo de 2003, con una dotación de 175,000.00 dólares. Tras varios meses en las listas de ventas de España, México (tres años) y varios países de América Latina, la novela Diablo Guardián (picaresca punk, según el chileno Alberto Fuguet) se convierte en best-seller hispanoamericano, con más de diez ediciones y 200,000 ejemplares vendidos.
Obseso de la forma y esteta del vértigo, renuente a formar parte de movimiento literario alguno, Velasco ha visto su trabajo elogiado por escritores de la talla de Carlos Fuentes y Arturo Pérez-Reverte, quienes ya lo han citado como el futuro de la narrativa mexicana. Actualmente reside en San Angel, el barrio donde creció, en la zona sur de la ciudad de México. Actualmente colabora en el blog literario El Boomeran(g), donde ha anunciado el título de su próxima novela: Puedo explicarlo todo.
Refrescante regreso de Velasco a la novela pura y dura. Si hace poco lo critiqué por ponerse al centro de su libro sobre la historia "real" de un naúfrago, ahora lo aplaudo por este libro que comienza como novela negra, se pinta por momentos de rosa y acaba en los límites de la picaresca. Urbana, cercana y en momentos hilarante, la historia de Dunia Montoro y un grupo de personajes secundarios que, vivos o muertos, influyen en la protagonista resulta muy divertida por encima y muy profunda por debajo. Me encantó el recurso de referirse a los personajes por las acciones que acaban de realizar en la trama en vez de por su nombre. Muy afilado Velasco, esperemos que sus próximos libros sigan por este camino que recuerda mucho más a su "Diablo Guardián" que a su trío de novelas autobiográficas.
Novela negra muy divertida, muy mexicana y sureña (de la CDMX). Me encantó como le cambia los apodos a todos de un momento a otro. Todos son lo que parecen pero eso no la hace predecible.