`Seguía totalmente despierto, me era imposible dormir, me di la vuelta y noté un dolor en el alma, Algo iba mal.´
En este caso, Bandini que es el paralelismo ficticio del escritor, nos lleva a la California de la gran depresión. Nos encontramos con un protagonista que no tiene constancia en ninguno de los trabajos que toca, tirándole la culpa siempre al empleador o alguna circunstancia ajena a él. El personaje ya no se perfila como una grandísima persona, sino como un fracasado, casi intencionado.
Nuestro personaje parece que no se quiera dedicar a nada en absoluto, simplemente a escribir, pero tiene un problema y es que encima es un creído y un pedante de mucho cuidado. Busca, incluso, lecturas que no entiende en absoluto para dárselas de listo y parecer superior al resto de la gente, este personaje, al igual que el escritor, tiene una gran influencia del catolicismo sobre su vida, en este caso, nuestro personaje se muestra rebelde al hecho de haberse criado en ese ambiente, incluso lee a Nietzsche de forma recurrente.
Nietzsche tiene una gran influencia sobre el protagonista, convirtiéndolo, incluso, en un filo nazi. Llevado por la precariedad económica, su odio hacia otras razas es absoluta, debido a la excusa clásica de siempre, en la que la inmigración es la razón de todas sus miserias. Obsesionándose con ser el superhombre de Nietzsche.
Misógino, fracasado y vago, junto con el racismo, conforma un personaje de lo más lamentable y decadente. Desprecia todo a su alrededor que no sea nada más que el mismo.
La lectura me ha parecido una pasada, incluso puede que próximamente me encuentre otra vez con John Fante, una lectura que le debemos a Charles Bukowski, ya que fue el escritor que prácticamente rescató del olvido esta serie de relatos.
El estilo Director de John Fante junto con la decadencia de la sociedad estadounidense de mediados del siglo pasado conforman a un personaje que no es más que el reflejo de una sociedad, en cambio, el punto de inflexión, el final de una era.