«Lydia nos deleita, una vez más, con una historia cargada de risas, romance, emociones y personajes entrañables. Si eres como Abby o Jorge y necesitas volver a creer en la magia de la Navidad, estás en el lugar indicado». M.P. Southwell, escritora de novela romántica.
Ella no cree en la magia. Él solo quiere recuperar la ilusión. Un encuentro absurdo en un centro comercial lo cambia todo.
Abby tiene muy claro que la magia no existe. Ni en la Navidad, ni en los adornos luminosos, ni en esas películas donde todo el mundo se enamora bajo la nieve.
Jorge, en cambio, está decidido a recuperar la fe en Santa Claus, tanto que decide gastar su último cartucho en pedirle a ese señor bonachón de rojo que le devuelva la ilusión.
¿El resultado? Un encuentro inesperado, un elfo en el lugar menos (o más) oportuno y una serie de casualidades tan absurdas que harían sonrojar al mismísimo espíritu navideño.
Entre villancicos desafinados, luces titilantes y galletas que nunca salen como en la receta, Abby y Jorge descubrirán que la magia quizá no sea tan falsa como parecía… aunque, a veces, venga disfrazada de desastre. O de elfo.
«Una novela que te hará reír, emocionarte y sanar viejas heridas. Abby y Jorge te conquistarán desde la primera página; y aprenderás junto a ellos que, a veces, la mejores familias no son aquellas en las que nacimiento, sino aquellas que elegimos con el corazón». M.P. Southwell, escritora de novela romántica.
Esta novela me ha llegado como una taza de chocolate caliente cuando el frío entumecía mis dedos. Nos trae una historia que habla de corazones que se han cansado de creer y de otros que se empeñan, con una paciencia infinita, en devolver la ilusión perdida.
Abby es una «elfa» gruñona que no quiere celebrar la Navidad y que bien podría hacerle sombra al mismísimo Grinch. Su desencanto es tan profundo como comprensible, y verla resistirse a cualquier atisbo de alegría resulta tan divertido como enternecedor. Frente a ella está Jorge, decidido a recuperar la magia y el espíritu navideño cueste lo que cueste. Y lo hace sin prisas, sin imponer, con una calma admirable… acercándose a Abby poco a poco, como quien deja miguitas de pan para que un pajarito se atreva a confiar.
Me ha enamorado la forma de ser de Jorge, esa capacidad de no rendirse, de mirar más allá del mal humor de ella y de entender que algunas heridas necesitan tiempo para sanar. Y a Abby a pesar de su coraza y su ironía, terminas queriéndola.
Mención especial merecen los sobrinos de Jorge, que aportan luz, ternura y ese toque familiar que envuelve la historia en un ambiente cálido y acogedor. Son el corazón que late con fuerza y el recordatorio constante de por qué la Navidad significa tanto.
Una lectura entrañable, divertida y emotiva, perfecta para estas fechas, que invita a creer de nuevo, a bajar la guardia y a recordar que, a veces, por mucho que lo intentemos, la magia siempre tiene sus propios planes. ❤️
“Y en ese momento me di cuenta de que, a veces, lo imperfecto es lo mas especial. Esas risas que pasan unas por encima de otras, esas fotos hechas desde el amor,y no desde la perfección, esos comentarios que nadie mas comprende” Lydia Chas no pudo haber resumido mejor lo que la Navidad representa: una nueva oportunidad para reencontrarnos con nosotros mismos, nuestra familia y amigos; un buen momento aceptarnos celebrando nuestras diferencias; conectar con nuestro niño interior, la ilusión y la magia de estas fechas. Jorge y Abby, Mr Christmas y Grinch, las dos caras de una moneda. Jorge disfruta de estas fechas pero a pesar de eso decide pedirle a Santa Claus volver a creer en la magia como solo un niño puede hacer. Abby disfrutó muchísimo de la navidad cuando era chica hasta que algo cambió y empezó a doler. Ninguno de los dos contaba que el destino los iba a reunir Disfruté de esta lectura, reí con escenas de los mas delirantes, amé a los protagonistas, adoré la personalidad de Gelucha y sus hermanas y sobre todo me gustaron esos sobrinos tan distintos, pero que le dan a esta novela frescura e inocencia. Lo recomiendo
Si eres amante de la Navidad disfrutarás de esta novela de principio a fin.
Tiene todos los ingredientes para los que somos frikis de la Navidad nos encante: villancicos, pueblo pequeño y cuqui, amor, familia, abuelas, perro... Todo.
Es muy ligera y se lee superrápido, sobre todo porque cada elemento que mete aporta más valor y hace que estés expectante por ver cuál será el siguiente.
Los personajes hacen un recorrido brutal por sus heridas hasta que cicatrizan y te hacen entender por qué actúan cómo actúan. Cómo en sus anteriores novelas, Lydia construye los personajes de tal manera que todo tenga sentido y cobre relevancia.
Magia, Navidad, amor, familia por elección. Y un elfo.
Emociones, luces navideñas indeseadas, villancicos a todo pulmón.
Qué novela más bonita, dulce, tierna. Con una abuela adorable, divertida y cariñosa (de las que da mucho gusto leer, de verdad) y escenas que rozan lo cómico con lo emotivo.
¿Y los sobrinos? ¿Hola, qué tal? Son todo lo bueno que hay en la vida.
Me hizo sonreír, reír y suspirar. No le puedo pedir más.
Una de mis mejores lecturas del año. Y la descubro en pleno diciembre.
Es una novela navideña, sí. Pero se puede leer en otra época, porque solo es la ambientación. En realidad es una room-com. Es una novela fresca y entretenida. Con dos personajes que no pueden ser más opuestos. Ella es el mismísimo grinch y a él le encanta la navidad. Es una novela fresca, entretenida, con toques navideños, sí. Pero con un amor que se cuece muy muy lento. Tiene un humor muy fácil, pero que está llena de detalles insignificantes que la hacen aún más especial. Me ha gustado mucho la pluma de Lydia que me ha enganchado.
La magia tenía otros planes es una historia que ofrece de todo un poco. Un romance navideño lleno de comedia, pero también de situaciones llenas de sentimientos, de familia. Jorge es un amor mientras que Abby es su contraparte, una chica solitaria y huraña cargando la tristeza de las pérdidas. Me encantó el personaje de Gelucha, la abuela de Abby y Olivia, la sobrina de Jorge. Para mí la historia es un SI ciento por ciento.
Una novela entrañable que me ha hecho recordarla magia que encierran las historias navideñas y que tiene todos los ingredientes para ser el libro perfecto para estas fechas: una protagonista femenina que reniega de la navidad, un protagonista masculino soñador, unos niños adorables, una abuela que vale oro, una relación de tira y afloja y muchas situaciones disparatadas.