De nuevo dejando descansar a su detective irlandés Samuel Redhead, Mercedes no se aleja de la novela histórica pero, en este caso, desentierra un personaje histórico que no tenía idea que existía: la única mujer presente en el acto de la Segunda Fundación de la ciudad de Buenos Aires en el año 1580.
Con una investigación histórica minuciosa, Mercedes (re)construye en
Ana, la fundadora
un viaje épico donde el coraje y determinación de una mujer viuda se anteponen a los prejuicios de la época. Con conocimientos medicinales heredados por su nodriza, Ana pondrá dichos conocimientos en el nuevo asentamiento colonial, lo cual ganará el favor de unos y el rechazo de otros. Predatando a los juicios de las brujas de Salem, la persecución hacia Ana demuestra que no hay nada mas peligroso que el miedo a lo desconocido.
Mercedes no puede alejarse de los misterios, ya que le agrega uno muy interesantes en los procedimientos de ésta novela. No es un enigma policial sino el cenagoso pasado de su finado marido, pero es un hilo argumental que desemboca en un acto final inesperado y muy satisfactorio.
Ana, la fundadora es un libro hermoso para leer que hasta los no muy acérrimos de la novela histórica deberían poder acercarse sin problemas para descubrir un capítulo ignorado en los anales históricos de nuestro país.