[2.5⭐] 𝙈𝙞 𝙘𝙞𝙩𝙖 𝙚𝙨 𝙪𝙣 𝙫𝙖𝙢𝙥𝙞𝙧𝙤 es una romcom de fantasía escrita por Jenna Levine y publicada en 2024. En esta ocasión, la autora vuelve a su universo vampírico cozy para darle el protagonismo a Reggie Cleaves, el extravagante mejor amigo de Frederick, y a Amelia Collins, una contable exitosa, funcional y absolutamente agotada de que su familia la mida en función de su estado civil. Todo comienza cuando Amelia, harta de los comentarios incómodos de su familia, decide llevar una cita falsa al matrimonio de una prima lejana. Ese acompañante resulta ser Reggie, un vampiro centenario tan llamativo como peculiar.
Quiero partir aclarando algo importante: la pasé realmente bien leyendo este libro. Me reí a carcajadas en varias partes y, aunque sabía perfectamente a lo que venía (solo hay que leer el título para entender el nivel de absurdo de esta novela), lo disfruté por lo que es: una lectura ligera, sin grandes pretensiones y pensada claramente para entretener. Es de esos libros que se leen en menos de un día y que te acompañan como una mantita y un té caliente, que cumplen su función principal: hacerte pasar un buen rato. En ese sentido, sí funciona.
Uno de los aspectos que más me gustaron fue que la historia está contada desde los dos puntos de vista. Me gusta el hecho de poder estar en la cabeza de Amelia y, al mismo tiempo, en la de Reggie, hace que la lectura sea mucho más dinámica y entretenida, sobre todo porque sus miradas del mundo no podrían ser más distintas. Amelia es práctica, estructurada y con los pies bien puestos en la tierra, mientras que Reggie es puro caos elegante, dramatismo vampírico y colores imposibles combinados sin ningún tipo de pudor. Ese contraste sostiene gran parte del humor del libro y hace que muchos diálogos funcionen bastante bien.
También, me agrada que la autora utilice distintos recursos narrativos para romper la linealidad del texto: correos electrónicos, leyes vampíricas y entradas de diario personal. Todo eso le da ritmo a la novela y evita que se vuelva monótona, al menos en un primer momento. En especial, tengo que destacar uno de mis elementos favoritos: el diario motivacional de Reggie. Verlo escribir sus frustraciones, sus metas, el lado bueno, el lado malo y sus intentos por encajar, fueron, sin duda, de lo más gracioso y entrañable del libro.
El tono general de la historia es cozy. Nunca se siente pesada, nunca te hace sentir mal y nunca hay una situación incómoda. Es un libro agradable y encantador, que parece diseñado para leerse con una sonrisa en la cara. Incluso, cuando hay conflicto, este se mantiene en un nivel muy seguro y muy controlado porque, como bien he dicho, es un libro absurdo que está destinado a hacerte reír.
Sin embargo, aunque el libro es entretenido, llega un punto en que se vuelve redundante. La autora da vueltas y vueltas sobre las mismas ideas, los mismos conflictos y las mismas inseguridades, eso hace que algunas partes se sientan más largas de lo necesario. No es que sea aburrido, pero sí se nota que la historia podría haber sido más concisa sin perder absolutamente nada en el camino.
Además, el romance es demasiado apresurado, estamos frente a un instalove. Los sentimientos aparecen rápido, se intensifican aún más rápido y, cuando te das cuenta, ya estamos hablando de algo “profundo” sin que realmente haya habido un desarrollo emocional sólido que lo sostenga.
Claramente, no le voy a dar más nota al libro porque, como bien he dicho, entretiene y divierte, pero no deja huella, lo más seguro es que de aquí a una semana se me haya olvidado casi por completo. No es una obra maestra, no innova dentro del género y tampoco profundiza demasiado en sus personajes o su mundo. Es un buen descanso entre lecturas más densas, pero nada más que eso.
Finalmente, puedo decir que 𝙈𝙞 𝙘𝙞𝙩𝙖 𝙚𝙨 𝙪𝙣 𝙫𝙖𝙢𝙥𝙞𝙧𝙤 es un libro simpático, entretenido y agradable, pero también marca sus limitaciones. Lo recomiendo si buscas algo ligero, absurdo y cozy, especialmente si ya leíste el libro anterior y te cae bien Reggie. Sin embargo, si esperas una historia memorable, un romance trabajado o algo que te acompañe más allá del momento de lectura, probablemente este no sea tu libro.