El detective Samuel Rivas fue uno de los mejores. Hasta que el alcohol, el insomnio y los fantasmas del pasado le robaron la vida.
Ahora sobrevive a base de whisky barato y de unas pastillas que le suministra un viejo amigo, un tratamiento dudoso que le promete lo único que ha dormir sin pesadillas.
Pero la ciudad vuelve a necesitarlo. Una serie de asesinatos crueles y meticulosamente planeados hace temblar a la Policía. El comisario sabe que solo hay alguien capaz de leer la mente del asesino antes de que vuelva a matar.
Samuel regresa a las sombras de las que nunca salió del todo. Cuanto más se cerca a la verdad, más borrosa se vuelve la línea entre realidad y sueño.
Y lo que está a punto de despertar...podría destruirlo.
Un detective roto.
Un amigo demasiado dispuesto a ayudar.
Una ciudad que sangra en silencio.
Hay secretos que solo se revelan cuando los ojos están cerrados.
Jorge. Madrid, 1990. Funcionario de carrera y estudiante de Criminología, debuta en la novela negra con una historia intensa y una perspectiva única. Su conocimiento y experiencia en los entresijos del crimen aportan a su narrativa una autenticidad poco habitual y una tensión que se siente cercana, cruda y real.
Apasionado del género negro, traslada a la ficción los claroscuros que conoce de primera mano: los dilemas morales, la presión constante, el peso de cada decisión y la fina línea que separa la justicia de la venganza. Con un estilo ágil, directo y visual, construye tramas absorbentes y personajes complejos que atrapan al lector desde la primera página.
Este primer libro marca el inicio de una prometedora trayectoria literaria, donde realidad y ficción se entrelazan para mostrar el lado más humano —y más oscuro— de la sociedad.
El eco del sueño y ha sido una lectura breve pero intensa.
Es una historia que juega constantemente con la mente del lector. La realidad y el sueño se entremezclan hasta el punto de que ya no sabes dónde empieza uno y termina el otro. Esa sensación de paranoia está presente durante todo el libro.
Samuel Rivas es un personaje atrapado en la duda: no tiene claro si es él quien está cometiendo los crímenes, porque todo parece señalarlo. Y como lectores, acabamos compartiendo su desconcierto.
Con solo 137 páginas, es una novela corta pero muy entretenida, que mantiene la tensión y te obliga a cuestionar lo que estás leyendo en cada momento.
Una lectura rápida, inquietante y mentalmente intensa.