«Quizá solo estando tiempo en los caminos y el río, sin decir demasiadas palabras, era posible concebir la selva como el estómago que era. Un organismo que respira, separa; lo vivo lo pone muerto, y lo muerto, vivo. En la selva se levanta un polvo dorado y electrizado. Una vez ahí, no era posible seguir siendo como uno era en su vida normal. Uno era digerido.»
Marcia Corona defiende a la empresa constructora que busca instalar un sistema de represas en el Usumacinta, elúltimo río vivo de México. Litiga con astucia para conseguir la promoción que le fue prometida a cambio de la victoria, pero su empleador la traiciona y, en lugar del ascenso, la despide. Con la venganza como motor, Marcia viaja al sitio de la obra y se enfrenta con un río caudaloso y violento, de raudales indescifrables y la espesura de una selva fiera, y ahí, donde gobierna el Usumacinta, Marcia buscará reorientar las consecuencias de sus acciones. Una novela coral, situada en la cuenca del cañón del Usumacinta, en la que lo más-que-humano le arrebata la voz a lo humano, nos trae de vuelta la potente voz narrativa de Luisa Reyes Retana, una de las escritoras mexicanas contemporáneas más destacadas de su generación.
Admiro la sensibilidad de Luisa Retana frente al gran tema que desarrolla el libro: la lucha por el territorio desde el territorio mismo. Expone las motivaciones y las desmotivaciones cotidianas de quienes habitan esa lucha, sin idealizarlas. Y lo hace de forma integral y estudiada, porque considera a los varios actores que se involucran (el Estado mexicano, el narcotráfico, las empresas, los habitantes y los trabajadores), las relaciones que se tejen entre ellos y las estrategias de comunicación desde el derecho.
Había leído que el final resultaba desagradable por sostenerse en una venganza, pero me pareció algo distinto: la transformación a medias de Marcia. Pasa de ser una persona insensible e inconsciente ante la masacre de los ecosistemas, egoísta con quienes la rodean, a ser alguien medianamente conmovido por la opresión de entes y por desgracias que nunca debieron resultarle tan ajenas. No es una redención completa, y creo que en esa medianía está su honestidad.
Acabo de terminar Mal de Rio de Luisa Reyes Retana y siento que es un libro que permanecerá conmigo durante mucho tiempo.Sus voces están vivas, sus personajes tienen vida propia,su dolor, su orfandad, su miedo son verdaderos, como es verdadero el río, la selva, lo innominado que se acrecenta hasta devorarlo todo.Esta escrito con gran maestría pero sobre todo con grande verdad.Un libro sobre México, sobre uno de los Mexicos posibles, el mejor que he leído este año.
¿Y si los ríos tuvieran vida y nos pudieran hablar?
Este libro es de los que te dejan un nudo en la garganta, pero también muchas ganas de alzar la voz. Luisa Retana logra algo muy difícil: convertir un problema social y ambiental en una historia que se siente viva.
Si te apasiona el activismo o simplemente amas la naturaleza, "Mal de Río" es una lectura obligatoria. Esta novela no solo cuenta una historia; retrata la cruda y peligrosa realidad de los defensores ambientales en México, recordándonos lo que se juega alguien al proteger nuestra tierra.
Lo más increíble del libro es cómo la autora le da voz al Usumacinta. Para los personajes (y pronto para ti como lector), el "Usuma" no es solo agua; es un ser con alma, sentimientos y una voluntad propia. La novela te sumerge en tres perspectivas diferentes que te ayudan a entender que la tierra es un organismo vivo que siente cada golpe que le damos.
El título es una metáfora brutal. El "mal" lo padecen quienes han perdido la conexión con la naturaleza; aquellos que, cegados por el poder y la ambición económica, ven al río como algo insignificante que pueden explotar a su antojo. Retana expone cómo, con tal de ganar unos centavos o reconocimiento, hay quienes están dispuestos a pasar por encima de lo que sea, sin entender que el río también sabe defenderse.
"Lo que tú tienes no lo cura el médico, es mal de río. Se te mete el agua en la mirada y ya no puedes ver más que lo que la corriente quiere mostrarte."
Es una novela coral con todo lo que me maravilla y me remueve de la literatura: polifonía, problemáticas que nos atraviesan, personajes que respiran y una narrativa exquisita que se mueve entre tonos —y géneros— con una soltura incendiaria. ❤️🔥
Como una mujer que ama la naturaleza y que encima de todo es abogada, este libro se sintió profundamente personal. La historia nos demuestra que difícilmente podemos cuidar lo que no conocemos y que el capitalismo le pone precio y se aduñena de todo, hasta de la naturaleza. La narración nos hace entender la fuerza de la naturaleza y lo absurdo que resulta querer controlar aquello que sale de nuestras manos, que existe más allá de nosotros. Es un llamado para que cuidemos y preservemos lo más valioso que tenemos, la naturaleza y para que también dimensionemos que en nuestro país se desaparecen a las personas que se atreven a poner el cuerpo y a resistir por el cuidado del medio ambiente.
El río Usumacinta es el personaje principal de esta gran novela, y amamos este ejercicio de darle voz a personajes que no son humanos, para ayudarnos a decentralizarnos y voltear a ver a todas las otras especies y biodiversidades con las que compartimos esta tierra.
El río Usumacinta es el río más caudaloso de México, y es de los pocos que se mantiene sin presas gracias a la labor ecológica de miles de personas que buscan defenderlo y descubriendo a su paso, que el río también se ha podido defender por sí solo.
Esta historia sigue a Príamo, hijo de un defensor del Usuma (para los cuates) que ha continuado con el legado de su padre y de una abogada que cambia de bando cuando conoce al río y ya no puede desprenderse de él.
Mal de río es una afectación física, psicológica, fisiológica, mental, emocional que te deja el río después de haberte permitido entrar en él y salir con vida. Recordándote que aunque parezca que está muy tranquilo, solo ahí, existiendo, tiene una furia dentro de él, que lo convierte en una fuerza imparable digna del respeto de nosotros, meros humanos.
He leído los tres libros de Luisa Reyes Retana y los tres han sido un gozo que terminé en un día. Este es especial para mí porque tengo mucho en común con la protagonista y he vivido todo el machismo y abusos en despachos que se mencionan. Pero no es un libro aburrido de abogados; el verdadero protagonista es el río Usumacinta y las personas que luchan por él. Es una historia tan vigente (con este y todos los gobiernos) como dolorosa.
Mal de río es una novela transcorporal (Alaimo) donde el río Usumacinta se enlaza, nos atraviesa y nos transforma, desdibujando la separación entre ser humano y naturaleza para pensarnos, más bien, como ecosistemas integrados.
“A Marcia se le mete el río al cuerpo y, aunque quiere continuar con su venganza personal, también desea defender esas aguas”.
En la novela, el último río vivo del país se defiende a sí mismo. Como señala el texto, dentro del derecho mexicano no es posible defender jurídicamente a un río por su propia existencia: solo pueden defenderse las poblaciones aledañas o las especies endémicas, pero no el derecho del río mismo a vivir.
Así, el cuerpo del río se mezcla con lo humano y con lo jurídico, buscando venganza por su propia muerte, por la muerte de quienes luchan por él y por todos aquellos que viven gracias a sus aguas.
La justicia aparece entonces como el “mal de río”: una afección que invade y daña el cuerpo, pero también como una forma de protesta no humana, el río ejerciendo su propia respuesta frente a la devastación.
Llegué a este libro gracias a una presentación que hicieron en un Péndulo, a la cual fui porque de invitado estaba otro autor que admiro y lo quería conocer. Inevitablemente tuve que comprar el libro de Luisa y qué buena decisión. Aunque no soy fan de nombrarme de esta manera, soy activista ambiental y me identifiqué cabrón con Príamo, y la forma en la que Luisa narra y describe su vida en una comunidad rural es realmente envolvente. Por el otro lado tenemos a la abogada Marcia que es una narcisista de lo peor, pero enriquece mucho la narrativa del libro. Es divertido y al mismo hablar sobre la horrible situación que viven los defensores del territorio en el país. No me cansaré de recomendarlo.
“ Aquí el cliente era el río. El río no quiere someter su cuerpo a esclavitud para que otros se hagan ricos. Un argumento distinto que conocía poco. El río peleando por su libertad “
Luis Reyes autora mexicana, apenas descubriéndola y ya amándola, que manera tan hermosa de expresar, de hacer sentir y de vivir esta historia que juraría es real.
La naturaleza peleando por existir, el ser humano con todas sus aristas haciendo lo suyo y luego deshaciendo todo, un mal de ríos hermoso.
“ A quién le sirve internet si no tiene vida ?. A quién le sirven los microchips, si no tiene vida ? “
“ Acá mucha gente tenía mal de río por infortunios que habían vivido con él y no todos andaban bien “
Usuma, un rio puede rodearse de tanto y tan doloroso, nada alejado de la realida de los mega proyectos que azotan a México vendidos como inversión extranjera que acabarán con cuerpos azules, grande bosques y vida que el humano no ha acabado de entender que valen lo mismo que la nuestra
Me dolió mi corazón leyendo este libro. Un acercamiento "ficticio" sobre lo que es defender la tierra/el territorio y sus criaturas en un país como México, en un lugar como Latinoamérica. Cuántos Príamos, cuántas Mercedes, cuántos Mendozas... qué fuerte.
Mal de río narra la transformación de Marcia Corona, una abogada que tras autorizar la construcción de presas en el Usumacinta y ser traicionada por su jefe, sufre un naufragio que la marca con el “mal de río” y la impulsa a unirse al activista Príamo Zepeda en una ofensiva legal contra la empresa IBAK; aunque logran paralizar la obra, la violencia acaba con la vida de Príamo y, finalmente, una tormenta destruye las presas, obligando a la compañía a retirarse, mientras Marcia se exilia en España, condenada a la soledad y al recuerdo perpetuo de la selva.
This entire review has been hidden because of spoilers.