Este libro parte de una premisa dura pero emotiva: once almas que tras morir, regresan convertidas en objetos cotidianos para poder despedirse de las personas que más quieren. Desde el principio queda claro que no va a ser una lectura fácil si, como yo, eres sensible a estos temas, pero creo que de cada relato te puedes llevar algo para aprender y aplicar en tu día a día.
Cada historia es independiente, pero todos comparten un hilo emocional muy claro: el amor, la pérdida, los arrepentimientos y esas palabras que nunca llegamos a decir. Hay historias que te golpean más fuerte que otras, es inevitable, porque aquí entra la parte propia emocional de cada uno, esa fiel compañera que cada uno llevamos con nosotros y llamamos mochila.
Al tratarse de relatos breves, la lectura es ágil y perfecta para dosificar, pero también es cierto que en más de una historia me quedé con ganas de más. Hay ideas que emocionan, pero que se quedan en la superficie precisamente por la brevedad. Aun así, creo que el objetivo del libro no es desarrollar grandes tramas, sino capturar sensaciones concretas.
En algunos momentos resulta incómodo cómo se describen las emociones desde la perspectiva de un objeto, pero esto forma parte de la despedida, aunque a mí en este punto, en algún relato me ha parecido que el derecho a la intimidad queda vulnerado para quienes siguen vivos y ajenos a esta situación. Además, se nota una mirada cultural distinta a la occidental, más espiritual y serena, aportando una reflexión sobre cómo entendemos el duelo y el apego.
Es un libro que invita a parar, a pensar y, sobre todo, a hacerse una pregunta incómoda: si tuvieras una última oportunidad, ¿en qué te convertirías para despedirte? Hay objetos que duran un suspiro y otros que pueden llegar a permanecer años, y esta es una pregunta que me he hecho y que todavía me cuesta responder. ¿Querría realmente convertirme en un objeto? Después de leer estas historias creo que me acabaría volviendo loca.
Los relatos que más me han gustado han sido: Tricerátops, susurros, diario y masajes. Después, los que más me han emocionado: Eso azul y lente.
Ideal si buscas algo reflexivo, de esos libros que se leen rápido pero que se te quedan rondando en la cabeza durante un tiempo. Un libro que da pie a poder hablar sobre él.