Ya esta es la cuarta vez que lo releo si no estoy equivocada. Con este libro compruebo que cada vez que lees otra vez un libro en otra etapa de tu vida, lo analizas de otra forma.
Realmente no sé como fue que lo pude leer cuando pequeña, supongo que el hecho de desconocer ciertos aspectos ayudó bastante. Ahora que lo volví a leer, me causó un gran impacto, el hecho que toque temas tan crudos como lo son las guerras y sus distintos derivados, me hizo reflexionar bastante del modo de vida en el mundo y el como poco a poco la violencia no puede dejarse de lado.
Es una historia realmente innovadora (para la época en que el autor la publicó y aún cuando lo leí por vez primera), ya que trata sobre el bioterrorismo, la sed de poder y la influencia cultural que algunos radicalizan, algo que no se comenzó a plantearse sino muchos años después (fue escrito mucho antes de la tragedia del 11 de septiembre), y que poco a poco lamentablemente se ha ido haciendo realidad.
Desde el inicio, la historia atrapa y está llena de indicios de lo que es capaz la influencia; una trama trepidante y bien estructurada, la cual causa impacto al ser inspirada en hechos reales (las referencias de los crímenes cometidos en la Segunda Guerra Mundial por los japoneses son reales, siendo mostrada la otra cara de la crueldad que muchos asiáticos sufrieron y que muchos desconocen); el autor demuestra un gran ingenio al mostrar una radicalización de la cultura japonesa, apoyándose de la historia.
Con respecto a los personajes, me parece que todos son bastantes completos y muestran distintos matices que hacen la historia más interesante, como por ejemplo, el hecho de que algunos tienen una gran influencia debido a su pasado, otros por su cultura y que no fueran dejados de lado.
Una historia muy buena, con una profundidad que pude apreciar con mayor claridad en esta lectura y que me hizo reflexionar acerca de las realidades que se viven en el mundo.