El intervalo es una novela sobre el deseo, las cicatrices del pasado y el peso del cuidado. Acompañamos al narrador, que cuida de Dante, un joven tetrapléjico cuya fragilidad convierte el día a día en un acto de resistencia. Entre rituales médicos, complicidades compartidas y reencuentros inesperados, la novela nos zambulle en un terreno donde lo íntimo se vuelve la ternura y la violencia, la compañía y la soledad, la vida y todo aquello que, inesperadamente, puede quebrarla.
Con una prosa contenida, violenta y magnética, Aurelio Serrano nos enfrenta a temas como el cuidado de los otros o el silencio que envuelve los acontecimientos que somos incapaces de afrontar. En la estela de Agota Kristof, Ginés Sánchez o Annie Ernaux, traza un relato perturbador a la vez que luminoso sobre la vulnerabilidad humana.
«Cierro la ventana y me doy una ducha con la radio puesta. Una escritora a la que entrevistan cuenta que, para preparar a sus personajes, identifica a cada uno con un animal. Cómo es, sus movimientos, la forma en que ocupa el espacio. Este un gato, aquel un chimpancé, la otra una lechuza. Me gusta la idea. Delante del espejo meto barriga y luego la suelto. Agarrándome los michelines y acercando la cara a mi reflejo me pregunto qué animal sería yo si ella me escribiera. No dudo un un buey. Los ojos separados, las espaldas anchas, la nariz rota del rugby; los veinte kilos de más por haberlo dejado de golpe con el menisco destrozado». «Una novela punzante y conmovedora sobre las heridas que no cierran y los duelos que se alargan en el tiempo. Una historia sutil, llena de silencios y deseos oscuros, que se clava en la piel como una aguja fina y precisa. Con una voz nueva y sorprendentemente madura, Aurelio Serrano narra lo que duele, lo que se calla, lo que sigue latiendo mucho después de haber ocurrido». Miguel Ángel Hernández «Es difícil encontrar más corazón en una novela. Es un corazón roto, una alma rota. Todo está quebrado en ella. Una desesperación deliciosamente trazada». Ginés Sánchez «Un viaje emocional por lugares la pérdida, la culpa, el amor... Un relato brillante y conmovedor a través de un territorio incómodo, que no puedes ni quieres abandonar. Una primera novela deslumbrante». Raquel Martos
Acerca del autor
Aurelio Serrano (Murcia, 1976) es Licenciado en Derecho (UMU), ejerce como abogado y vive en Alicante. Harto de escribir para que solo lo leyeran los jueces, en agosto de 2020 tomó una de las mejores decisiones de su apuntarse a un taller en la murciana escuela de escritores ‘Club Renacimiento’. De ahí salió un cuento que ganó un concurso. También la urgencia por aprender el oficio, cosa que ha intentado cursando allí mismo sus tres años de narrativa. "El intervalo" es su primera novela, cuya parte escondida del iceberg enlaza con aquel relato. Su publicación, entonces, puede verse como el bonito cierre a una historia circular.
Él, en cambio, prefiere pensar que es el comienzo de otra. Quizá no tan redonda, pero seguro más emocionante.'
Aurelio Serrano (Murcia, 1976) es Licenciado en Derecho (UMU), ejerce como abogado y vive en Alicante. Harto de escribir para que solo lo leyeran los jueces, en agosto de 2020 tomó una de las mejores decisiones de su vida: apuntarse a un taller en la murciana escuela de escritores ‘Club Renacimiento’. De ahí salió un cuento que ganó un concurso. También la urgencia por aprender el oficio, cosa que ha intentado cursando allí mismo sus tres años de narrativa.
El intervalo es su primera novela, cuya parte escondida del iceberg enlaza con aquel relato. Su publicación, entonces, puede verse como el bonito cierre a una historia circular. Él, en cambio, prefiere pensar que es el comienzo de otra. Quizá no tan redonda, pero seguro más emocionante.
Un espectáculo brutal. Literalmente. Cruda, descarnada, sincera y bestial. Y bestialmente escrita. Probablemente acabará siendo mi mejor lectura del año.
Me resulta complicado hablar de esta novela sin revelar demasiado, pero El Intervalo, de Aurelio Serrano, nos ofrece un viaje doloroso y visceral al corazón de la fragilidad humana. La historia sigue a Dante, quien, después de un accidente que lo deja tetrapléjico, se enfrenta a una vida que ya no reconoce, marcada por el sufrimiento físico y la desesperanza. Vive con su padre, Germán, quien observa impotente cómo su hijo se va desvaneciendo ante sus ojos. La relación entre ellos está marcada por una tensa mezcla de ternura y angustia, de amor profundo y dolor compartido.
Mientras Germán sufre en silencio, sintiendo la agonía de un padre que ve cómo su hijo se desvanece poco a poco, Dante lucha por encontrar un propósito en su existencia rota. En su mente, la única salida parece ser el fin, una búsqueda desesperada de paz en una "no vida" que ya no sabe cómo llenar.
Es impresionante cómo la historia revela la crueldad de la vulnerabilidad humana, la carga del cuidado y la soledad que acecha cuando los cuerpos se quebrantan. Lo más íntimo, aquello que más anhelamos, se vuelve insoportable. El Intervalo es una oda a la resistencia y a la fragilidad del alma, allí donde vida y muerte se entrelazan en una danza silenciosa que padre e hijo luchan por comprender.
Justo después del accidente, Dante se encuentra en una vulnerabilidad absoluta, que va más allá de su condición física. Para darle un descanso a Germán, su principal cuidador, cada sábado recibe la visita de un amigo, un abogado que ha estado a su lado durante toda esta etapa. Este amigo no solo se encarga de asegurarse de que Dante esté cómodo, sino que también atiende sus necesidades emocionales y personales, reconociendo que la recuperación de Dante no se limita al aspecto físico. Siempre priorizando la amistad y el respeto, el abogado trata de cumplir los deseos de Dante, buscando momentos de bienestar en medio de su dolorosa debilidad.
Cuando abres 'El Intervalo' y das los primeros pasos entre sus páginas, algo dentro de ti te dice que no podrás dejar de leer hasta llegar al final. Desde el primer episodio en el fotomatón, la historia susurra una enorme sensibilidad que te envuelve, dejando claro que no estás ante una novela más, ni mucho menos fácil. Y esa es precisamente la razón que la hace ser tan única.
A mí, que me atraen este tipo de novelas tan desgarradoras, cada palabra se clava en el alma, cada página te arrebata un pedazo de ti, sin que te des cuenta. Te atrapa con una precisión que duele, llevándote a un mar de emociones que te vulneran y no te sueltan. Es entonces cuando empiezas a sentirte cada vez más pequeño, y a la vez, más consciente de estar ante algo inmenso, algo profundo, que avanza en cada capítulo. Y cuando llegas al final, sólo puedes quedarte allí, sin palabras, impresionado por lo que acabas de vivir. Un viaje que, sin duda, no voy a olvidar jamás.
No te la estoy recomendando, te exijo que la leas y te aferres a ella con fuerza.
Es una lectura difícil, dura en muchas ocasiones.Con la crudeza de la vida cotidiana. Y las historias son tristes, pero tan reales, empatizas rápido con los sentimientos, el dolor, la desesperación.... Te deja en shock, es un poso que necesitas ir asimilando según pasan los días después de leerlo. Me ha parecido tan duro y tan bonito a la vez, que no se cómo explicarlo.
Premisa: La vida de Dante nunca volvió a ser la misma: ahora requiere de cuidados para casi cualquier tarea cotidiana. Acompañarle no es sencillo ya que destila rabia infecta, resignación envenenada y deseo de extinción. Eso sí, también hay muchas otras vidas cargadas de oscuridad que necesitan objetivos lo suficientemente loables y significativos como para subsistir en el día a día.
Opinión: Siempre he sentido las injusticias como perjuicios propios, aunque sea en pequeño grado si me tocan de manera tangencial, y pocas situaciones están más entroncadas en el infortunio que una tetraplejia sobrevenida: personas que dicen adiós sin poder evitarlo y que han de replantear su forma de vivir y de buscar la felicidad. Cuando vi que el autor se atrevía a abordar la temática sin tapujos me aventuré a entrar en una novela que sabía que me haría sufrir desde el primer momento.
Comenzamos conociendo la rutina de cuidados que necesita Dante, y cómo se la proporciona nuestro protagonista, su cuidador. Un hombre que acompaña y protege, a pesar de lo difíciles e incómodos que pueden ser algunos de los procedimientos que tiene que supervisar y llevar a cabo. Serrano no amortigua el impacto, sino que lo narra con descaro y crudeza descriptiva, ya que así es como sucede en la realidad. ¿No merece el trasvase de información cierta justicia poética?
Con lo relatado aquí, ya habría sido argumento suficiente para confeccionar una historia rotunda, pero el autor no se conforma y completa la trama con circunstancias vitales tan dolorosas que asustan al recuerdo y lo convierten en disidente. Además, no las utiliza como carta de presentación, sino que funcionan como un comodín, reservado para cambiar la partida en el momento oportuno y aderezar la trama con un toque de misterio que incentiva la adherencia y repercute en su intensidad.
Impacto, fue la sensación predominante. Y congoja, agarrada a la tráquea. En menos de doscientas páginas, revelando verdades convertidas en tabúes, despertando un sinfín de sensaciones incómodas y de efluvios emocionales en recorrido directo desde las entrañas. No es sencillo abarcar tanto en tan poco espacio, y de una forma tan satisfactoria, porque los cabos quedan atados, aunque el resultado perturbe y remueva.
¿Cuánto coraje hay vertido en estas páginas? Es un elemento incuantificable, pero protagonista indiscutible de cada palabra del autor. Me ha robado la valoración máxima y mi admiración. De hecho, todavía la tengo dentro, reposando, enraizando, volviéndose mía.
He tardado porque a mitad me llamó el deber de otra lectura, no por otra razón. Un relato impregnado de tristeza y con un fondo que, gracias Dios, no he vivido. Pero qué sensibilidad para narrarlo ha tenido el autor.
Maravillosa y dura, muy dura. Una novela que fluye hacia el dolor de una manera bella, incluso lírica en algunas partes. Las piezas del pasado se van uniendo para dar forma a una historia triste pero cargada de emociones. A menudo emociones incómodas, emociones que a nadie nos gustaría tener que vivir, pero que a menudo es importante escuchar o leer. En este caso, Aurelio Serrano nos arrastra con su prosa a lo más hondo del alma de los personajes, haciéndonos sentir la culpa, el dolor, la tristeza, el amor… y, sobre todo, el vacío, el que existe y el que está por llegar. ¡Qué duro! “El intervalo” es de esas lecturas que enganchan a pesar de saber que a medida que vayas avanzando más te dolerá el corazón. Pero, qué necesario es esto a veces ❤️🩹 Gracias, Aurelio por esta primera novela. Deseando poder seguir leyéndote.
“Pienso en ese bucle de culpa sucia. En la paradoja de mancharse con las manos llenas de jabón. En cómo se limpia eso.”
“Es raro, acordarse por dentro. Recorrerme para recordarte. A través de mí. En mí. Siendo yo, pero sin serlo. Una memoria de roces y de agua.”
“¿Cómo puedo ser tu tumba, cuando debería ser tu cuna?”
Primera novela de Aurelio Serrano, es una obra intensa y visceral que explora el duelo, la fragilidad humana y el peso del cuidado. Narra la relación entre un cuidador y Dante, un joven tetrapléjico, profundizando en dilemas morales, la enfermedad y la ternura, con una prosa cruda y magnética. No deja indiferente.
Me parece asombroso que esta novela sea una ópera prima. Es una barbaridad absoluta: real, poética, dolorosa, cruda, tan bonita y cruel a la vez. De cabeza a mis autores a seguir.
Impresionante. Un libro duro no, durísimo. Dolor y más dolor. Ha sido un viaje emocional tremendo.
La historia de Dante ya es dura, pero el blog de Ana y su historia, me han destrozado el corazón. Estoy escribiendo está reseña y no puedo parar de llorar.
Me ha impactado muchísimo y no creo q pueda dejar de pensar en este libro en muchísimo tiempo.
No es un libro para todo el mundo, porque de verdad se sufre leyéndolo. Pero para mí es un 5⭐ absoluto.
Y tiene algo de autobiográfico??? Porque esa dedicatoria a Martina q no lo podrá leer y Miriam q lo hará x las dos y ese agradecimiento final a Miriam, parece q da a entender que sí. Si es así, que duro, qué sensibilidad y qué forma de escribir.
Un texto breve y contundente que, por ponerle alguna pega, a veces es «muy técnico» en su escritura, en el sentido de que se pueden entrever los andamiajes.
Quitado este asunto tirando a irrelevante —y en el que probablemente solo me fijo por compartir taller de escritura con Aurelio— la novela me estaba gustando mucho hasta que ha pasado, con una de las escenas, a gustarme muchísimo. Me ha producido un gran impacto, tanto «la parte de la foto» como descubrir qué son esos post que se intercalan en la novela.
Se mete en unos asuntos muy oscuros del alma casi con neutralidad: no es un elefante en una cacharrería, no es delicado ni cursi en un asunto en el que es fácil serlo, ni es morboso ni explotativo. Pone la vista ahí y tú, si quieres y te atreves, mira.
Novela que carga una gran mochila y que, poco a poco, va mostrando como dolor, vulnerabilidad y fragilidad suelen ser los elementos básicos de las personas.
Aurelio Serrano consigue en pocas páginas mostrar el recorrido personal hacia la superación o no-superación y el equilibrio precario entre el cuidado y la culpa.
Empezamos conociendo al protagonista –un abogado– quien dedica los sábados a cuidar de su amigo Dante. A partir de esta premisa se irán presentando los distintos personajes, sus vínculos y sus luchas personales.
Dante, después de un accidente, se quedó tetrapléjico. Este hecho cambió radicalmente el rumbo de su vida. Ahora vive con Germán, su padre, quien nos muestra que el dolor y la angustia es siempre compartida, aunque no se viva en primera persona. Germán sufre la agonía de ver como su hijo se desdibuja poco a poco, mientas que Dante, por su cuenta, lo tiene claro: quiere acabar con esta no-vida.
Una noche conocen a Rosario, que viene a sustituir a Lola. Ambas forman parte de la asociación de asistentes sexuales. Cabe destacar que el libro hace esfuerzos por visibilizar sin tapujos la vida y las necesidades de las personas con diversidad funcional, cosa que es de agradecer.
Ella (Rosario) será la pieza que articula los vínculos, es quien acompaña, escucha y abraza.
Y es que a nuestro protagonista también lo siguen varios fantasmas: Ana y Eme. Dos personas que han marcado su vida y a las que conocemos a partir de publicaciones en un blog, sueños, pesadillas y algún que otro remordimiento.
Pero aquí me paro. Dar más detalles sería destrozar la lectura.
¿Vale la pena? Sí. Es una novela que te va a remover y te romperá a cachitos muy pequeños. Vas a ver como las personas rotas también luchan para drenar el dolor, aunque no siempre lo consigan. Pero, no sufras, pase lo que pase, Serrano te lo contará con una belleza serena y una delicadeza que desarma.
He revisado las notas de mi primera lectura de El intervalo para dejar una reseña, pero no he sabido. En su lugar, he escrito esto.
Más allá del «joder, cómo domina este cabrón la parte técnica» y lejos de adulaciones flácidas de faja de libro, puedo decir que este texto conmueve, porque cuenta con silencios una verdad de personas que no existen o no del todo. Las escenas, la voz (la voz ante todo), los pequeños detalles hacen posible el pacto de ficción.
El tema no era fácil, pero al terminar el último párrafo tuve la sensación de que no podía abordarse de otra manera. Ese es para mí el gran éxito. No había otra aproximación. Sin caer en tesis o dramaturgias. No encontré pose, solo respeto ante el drama y su violencia real.
También respeto al lector, ha sabido Aurelio Serrano estar a la altura del interés de la persona que abre el libro y le dedica un rato de su día, que no es poco gesto.
No diré nada sobre su carácter de opera prima porque esta no es la novela de una persona que empieza a escribir, es la novela de alguien que termina un viaje emocional.
Saliendo una vez más de mi zona de confort en cuanto a lectura se refiere este libro me ha parecido una lectura ágil y cuanto menos interesante. Un libro corto donde el autor va directamente al grano sin andarse con rodeos. En esta historia, su narrador (del que no sabemos el nombre) nos cuenta cómo mientras cuida de un amigo que quedó parapléjico a causa de un accidente, debe lidiar también con sus fantasmas, sus miedos y sus traumas internos tras la muerte de su hija y su mujer.
Conforme he ido leyendo he ido entendiendo el dolor, la frustración y el miedo a no hacer las cosas bien con su amigo. Es una historia cruda, sin florituras que ahonda en el peso del cuidado, el duelo y la fragilidad humana. Me parece muy triste que la vida del narrador se fuera al garete en un momento traumático de su vida donde debió consultar antes de tomar la decisión que tomó, ya que eso desencadenó todo lo demás.
No suelen ser el tipo de lecturas que leo normalmente, pero me ha gustado.
"El intervalo" de Aurelio Serrano va abriéndose y contando la historia a trocitos, abriendo pequeñas puertas y ventanas para que vayamos entreviendo a qué nos enfrentamos. No voy a contar de qué va para no destripar nada. Me gustó por la delicadeza con la que aborda el dolor desde diferentes experiencias vitales muy distintas pero conectadas.
En esta historia, Serrano pone el foco en la gestión —o la incapacidad de gestión— del dolor, el duelo, la vulnerabilidad, el amor... Frente a la inmovilidad física de uno de los personajes, aparece la parálisis emocional de otro y en ese contraste la novela reflexiona sobre la culpa, la pérdida y la necesidad de nombrar el sufrimiento para poder seguir adelante.
"El intervalo" es una historia sobria y contenida, pero emocionalmente intensa, que demuestra que compartir el dolor puede ser el primer paso para atravesarlo.
Intensa e interesante lectura de un escritor que no parece novel por su forma de escribir, por la sutileza en la crudeza de esas realidades que existen ocultas en vidas de quienes, por fortuna, no han tenido que conocerlas.. Maravillosa Rosario, en ese papel tan desconocido para mucha gente. Mi corazón encogido y el aliento parado en muchas líneas escritas para Eme, por 4N4 y por Pol.. Niña estrella 💫🤍
"del azar no te arrepientes. Como mucho, te lamentas".
Lo único que puedo decir con seguridad es que Aurelio escribe muy bien y que adrentarse en este tema me parece valiente por su complejidad. El tema del cuidado y del cuidador es algo muy duro que creo que no se trata de manera tan realista como aquí. Un libro crudo, poético y triste. Por otro lado no puedo dejar de pensar en una parte del libro que ya conocía y que me cuesta empatizar por ser mujer y supongo que eso me ha dejado mal sabor de boca, sigue siendo una realidad aun así así que tiene sentido que me incomode.
Un descubrimiento de novela. Tiene un argumento duro, en torno a la desgracia, la muerte, el duelo, las heridas sin cerrar. Su desarrollo es muy interesante. Resulta un libro más bien corto que da mucho de sí. Y está muy bien escrito.
Empecé este libro sin muchas pretensiones. El tema que trata me despertaba algo de interés, pero sin matarme. Y me he encontrado con un libro que me ha enseñado muchas cosas, y que me ha llegado mucho sin apenas darme cuenta. Trata temas muy delicados y muy tristes, temas que no he escuchado en ningún otro espacio, pero aún así me ha dado esperanza. Uno de los temas que más me perturba es el paso del tiempo y la muerte. Pero leyendo esto me he dado cuenta que la muerte puede ser en ocasiones el mejor de los casos posibles. Muy duro y bonito a la vez.
Es un libro difícil de definir. Se lee en una tarde porque es corto y además te engancha; te hace seguir leyendo. Trata temas muy duros. Es un libro que te hace pensar. El autor trasmite muy bien todo lo que quiere. Me ha gustado su manera de escribir.
3,5 * en realidad Me ha gustado más de lo que esperaba, y eso es muy de agradecer cuando sales de tu zona de confort como en mi caso, así tengo más ganas de arriesgarme. Me ha parecido dura, cruda, intimista, triste, sumamente triste, y muy bien contada en muy pocas páginas. No será lo último que lea de este autor