"No tomo Wisky pero Alacrán sí y ahora que ya no está aprendí a tomar y comer todo lo que le gusta a él. Sufro." Este libro llegó por casualidad a mí, por redes literarias en las que me muevo. Fue un honor participar de la presentación de un libro de este calibre, junto a la editorial que lo sacó a la luz, y a Danka Herrera.
Conocer a Esther, y principalmente a esta Bitácora Trans, fue todo un sueño. El texto es un deleite constante que abarca infinidades de registros y detalles. Hay material poético, biográfico, metaliterario, crónica, un poco de todo. Es un objeto en suma delicado e intimo, que nos ayuda a entender el TRANSito, refiriéndome al uso de la palabra a lo largo del escrito.
Accedemos a esta bitácora como pequeños fisgones que están entrando a lo más sincero de Margaritas, a su médula. Documenta en esta cómo es la vida de las personas sexo disidentes en región, particularmente de las travestis y el TRANSito. A esto se suma un poco de las dificultades que trajo el covid, de la independización, los problemas sociales, económicos y familiares, y una mescolanza de relatos con personajes muy entrañables, pero TRANSitivos.
No supero a Alacrán, ni a David, ni a Sangremuerta o a Pamela. Son personajes y dolencias que representan realidades que uno consigue encontrar en su propio entorno, y por tanto brinda profundidad y empatía en relación a lo que estamos leyendo. La pluma de Margaritas es muy sabia, sabe mejor que nadie cómo dar los remates, como cambiar de forma y registro. Su mano no elidió ningún detalle.
Entrando a lo menos agradable, y por hacer una crítica sincera, considero que hay mucho contenido sobre los amantes y la sexualidad expresada y consumada. Me parece que el retrato es sumamente genuino, habla con crudeza de dolores y miedos que solo nosotros, sexo disidentes, somos capaces de reconocer - esos temas que preferimos ignorar - y esto lo vincula satisfactoriamente con la suma de los relatos. Hablar de sexo es bueno, es necesario, pero siento que a ratos se perdía un poco y el TRANSito de Margaritas se veía un poco opacado por sus desamores.
No considero necesario negar estos desamores que brindan carácter y profundidad, pero sí creo imperativo hablar más de Margaritas. De 170 páginas aproximadamente - omitiendo fotografías y algunas páginas sin contenido - hay un alto porcentaje enfocado en el desamor. Yo quedé con ganas de más, de conocer más sobre el TRANSito y la realidad travesti, y si bien me vi y entendí en estos desamores, habría priorizado otras anotaciones que - como Margaritas me explicó - tuvo que dejar fuera por temas de extensión.
4/5 le quise poner, podría ser fácilmente un 5/5 y estar justificado. ¡Recomiendo leerlo incluso si no eres parte de las disidencias sexuales!